Un pequeño altar instalado en la Puerta del Sol frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid en recuerdo de Maricarmen, que falleció este miércoles, dos semanas después de ser desahuciada, sigue recibiendo la visita de personas que quieren despedirse de la anciana de 87 años cuyo caso despertó las protestas en la céntrica plaza de la capital española.
El altar cuenta con un cartel con un dibujo de Maricarmen y el lema ‘no se puede desalojar un recuerdo’. Además, se depositaron varios ramos de flores, entre ellos claveles, velas y un peluche, así como carteles en los que se pueden leer mensajes como «si nos siguen matando, ocuparemos el cielo«, «tenemos el testigo bien agarrado, Maricarmen» y «tus nietos no te olvidan».
Débora, una vecina que se acercó al altar, dijo a Europa Press que se siente «triste», ya que el fallecimiento de Maricarmen «representa la metáfora de lo que está pasando en España con el tema de la vivienda, la justicia social y el desajuste que hay». «Estoy muy triste, la verdad», ha enfatizado.

Preguntada sobre qué le gustaría que pasara a partir de ahora, Débora recalcó, visiblemente emocionada, que ya hay cosas que están pasando. A su juicio, el caso de Maricarmen ha supuesto «una chispa».
Otro de los simpatizantes que se acercaron al altar calificó el fallecimiento de Maricarmen como «una salvajada» y «un asesinato» y agregó que «hasta que no la han eliminado no han parado«. «Es que yo tenía una abuela y es como si fuera mi abuela», ha indicado.
“Un blanco fácil”
Mientras tanto, gran parte de la explanada de la Puerta del Sol continúa ocupada por las tiendas de campaña de la acampada. José Antonio, de 25 años y participante en la protesta, contó que durante esta mañana varias personas se están acercando al altar dedicado a Maricarmen para dejar carteles y velas.
Esto es por Mari Carmen. 🖤🖤 Ahora mismo, las calles de Madrid lloran. Pero la lucha por la vivienda sigue. #maricarmen https://t.co/N2KuwMYO7R
— Amnistía Internacional España (@amnistiaespana) October 7, 2026
«Antes, por ejemplo, ha venido una señora periodista que me ha dado una vela para que la encendiera por un periodista que había fallecido, porque le gustaría verla puesta«, señaló. Sobre el caso de Maricarmen, opina que fue «un blanco fácil» y que le «toca mucho la moral» que se «estigmatice» a ancianos en la misma situación que ella por ser de derechas.
José Antonio comentó que después de que se conociera la muerte de Maricarmen, hubo «un intento de enfrentamiento entre núcleos antifascistas y núcleos de ideología falangista». Según relató, hubo «un par de personas y tres» que pararon aquello rápidamente, ya que entendían que era algo que «no interesaba».
«La intención (de la acampada) es seguir, pero está habiendo robos a personas, está habiendo tensiones, está habiendo cosas que no son agradables. Y, bueno, aquí seguirá la gente si se comportan como personas y está a la altura de las circunstancias», ha indicado.
Lo que dicen los jóvenes
A lo largo de la mañana, se sucedieron los gestos de homenaje, como pequeños ramos de flores o encendido de velas que rodean el altar y que se fueron apagando por el viento que sopla en la capital. Junto al altar también se colocó un cartel en el que distintas personas están dejando mensajes. Entre ellos se pueden leer ‘nos hicieron creer que los jóvenes no valíamos, solo estábamos dormidos’, ‘gracias por hacernos despertar’ y ‘gracias por enseñarnos a luchar’.
Berfi, de 29 años, cuenta que procede de Turquía y que actualmente comparte vivienda con otras cuatro personas. Según afirma, tanto ella como varios de sus amigos se vieron afectados por la subida de los alquileres y, en su caso, tuvo que abandonar anteriormente una vivienda por este motivo.
Reacciones en la Puerta del Sol tras conocer la noticia de la muerte de Maricarmen: «La han matado los especuladores»#Canal24horas https://t.co/IkPVgGw50Z
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 7, 2026
Por ello, se siente «muy emocionada» por el caso de Maricarmen. «Ha sido un fuego para otras personas –dijo, en referencia a cómo el caso ha sido una ‘chispa’– para empezar a hacer cosas, para tener más atención y para luchar más para la gente que quiere alquilar una casa, y tener la libertad de tener una casa para entrar, para vivir», indicó.
Símbolo de lucha
Alrededor de las once de la mañana se recogieron los carteles del altar de Maricarmen para limpiar la zona, antes de volver a extender los cartones donde la gente está dejando mensajes con continuas palabras de agradecimiento: «Gracias, Maricarmen, por devolver a la calle la humanidad que nos estaban robando. Te apagaste sola, pero te has ido con el calor, la lucha y la fuerza de la calle. Gracias por tanto ejemplo y dignidad. Buen viaje».
«A cualquiera le puede pasar cualquier día. Ya no hay ni seguridad, ni empatía, ni nada. Nada. Con 87 años, ha estado luchando hasta el final de sus fuerzas. Hasta el final. Nada conmueve, nada importa…», lamenta una de las jóvenes, visiblemente emocionada, al tiempo que destaca la importancia «del movimiento de la calle» y el de la gente joven que está en Sol «y que no se rinde».
En este sentido, puso en valor que Maricarmen haya estado acompañada durante todo este tiempo por los jóvenes «hasta el final». «Por lo menos que nos sirva de ejemplo y de punto de partida para que las cosas cambien. Deberían cambiar. No va a cambiar todo de repente, claro», destacó.
Elizabeth, de 32 años, no podía creer este miércoles el fallecimiento de Maricarmen y, en declaraciones a Europa Press, señaló que, cuando lo vio a través de Instagram, pensó que se trataba de una ‘fake news’. «Cuando ya vi que corría la voz y que medios oficiales lo comunicaron, me quedé en ‘shock’. De hecho, me costó mucho dormirme porque, además, la noticia la recibimos a última hora. Justo mi chico andaba por aquí, por Sol, y le pedí que, por favor, viniera a traer una vela», confesó.
Si bien Elizabeth no participa directamente en la acampada, sí tiene muchos amigos que sí lo hacen. En su opinión, «Maricarmen no ha muerto, a Maricarmen la han matado«. Aunque rechaza la idea de convertirla en una mártir, sí cree que la anciana es un «símbolo para la lucha» y que va a servir aún más para encender «esta mecha» que, desde su punto de vista, ya existe en la acampada de Sol. «Esa rabia bien llevada, para que la gente que tiene el poder haga algo», concluyó.

El último día
Maricarmen Abascal, de 87 años, símbolo de las protestas por la crisis de la vivienda en España que terminó provocando el adelanto de las elecciones generales, murió en un centro hospitalario donde estaba ingresada. La mujer, con discapacidad y movilidad reducida, residente en el distrito madrileño de Retiro, estaba ingresada en el hospital Gregorio Marañón desde hace dos semanas tras no conseguir revocar su cuarto intento de desalojo.
No obstante, gracias a la presión popular consiguió que el fondo inmobiliario que la expulsó diera marcha atrás luego de alcanzar un acuerdo con las instituciones. “Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, lamentó el Sindicato de Inquilinas de Madrid, que calificó lo sucedido como “absolutamente evitable” después de un procedimiento que definió como “torturante”, reportó el diario El Mundo.
Hasta siempre, Maricarmen! Hoy escribimos en el país una columna homenajeando a la mujer que decidió no morir en silencio, que dio nombre a dos decretos, tumbo el gobierno e inspiró una huelga que se adivina histórica. Te queremos ❤️ https://t.co/qDBdTyg8L9
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) October 8, 2026
El desahucio fue ejecutado el 23 de septiembre después de un prolongado litigio por el contrato de renta antigua que el padre de Maricarmen había firmado en 1956.
La comisión judicial completó el procedimiento mientras centenares de personas se concentraban frente al inmueble en el que la mujer había residido durante más de 70 años. Maricarmen abandonó el edificio en una camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón, donde permanecía desde entonces.
El caso derivó en movilizaciones de alcance nacional y un acampe en la Puerta del Sol que desembocaron en la convocatoria a elecciones anticipadas por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Todo mi cariño a la familia y a los seres queridos de Maricarmen.Un abrazo también a todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia.Descanse en paz.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) October 7, 2026
Además, el Gobierno aprobó dos reales decretos con medidas en materia de vivienda, conocidos políticamente como los Decretos Maricarmen, que fueron rechazados por el Congreso de los Diputados.
La crisis política posterior llevó al Ejecutivo a adelantar las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. Las centrales obreras CCOO y UGT anunciaron también la convocatoria de una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda.
“Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país”, sostiene el Sindicato de Inquilinas, que cita una de las peticiones que Maricarmen: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.
Tras su desahucio, Maricarmen quiso agradecer públicamente el apoyo recibido durante los días anteriores y lanzó un mensaje a quienes habían acompañado su lucha por permanecer en su vivienda. “No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, afirmó entonces.
La situación dio un giro pocos días después del desahucio. El 28 de septiembre, los representantes de Maricarmen y Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, la empresa propietaria del inmueble, alcanzaron un acuerdo para que la mujer pudiera regresar a la que había sido su vivienda durante más de 70 años. La negociación contó con la mediación del Ayuntamiento de Madrid.
Maricarmen aceptó finalmente la propuesta mientras permanecía ingresada en el Gregorio Marañón y manifestó su deseo de recibir el alta cuanto antes para regresar a su domicilio.
ALG con Europa Press y NA
Había sido expulsada del departamento que ocupó por 70 años y visibilizó la crisis de vivienda que se vive en España. La avaricia inmobiliaria, adelanto de elecciones y testimonios conmovedores desde Madrid.
Un pequeño altar instalado en la Puerta del Sol frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid en recuerdo de Maricarmen, que falleció este miércoles, dos semanas después de ser desahuciada, sigue recibiendo la visita de personas que quieren despedirse de la anciana de 87 años cuyo caso despertó las protestas en la céntrica plaza de la capital española.
El altar cuenta con un cartel con un dibujo de Maricarmen y el lema ‘no se puede desalojar un recuerdo’. Además, se depositaron varios ramos de flores, entre ellos claveles, velas y un peluche, así como carteles en los que se pueden leer mensajes como «si nos siguen matando, ocuparemos el cielo«, «tenemos el testigo bien agarrado, Maricarmen» y «tus nietos no te olvidan».
Débora, una vecina que se acercó al altar, dijo a Europa Press que se siente «triste», ya que el fallecimiento de Maricarmen «representa la metáfora de lo que está pasando en España con el tema de la vivienda, la justicia social y el desajuste que hay». «Estoy muy triste, la verdad», ha enfatizado.

Preguntada sobre qué le gustaría que pasara a partir de ahora, Débora recalcó, visiblemente emocionada, que ya hay cosas que están pasando. A su juicio, el caso de Maricarmen ha supuesto «una chispa».
Otro de los simpatizantes que se acercaron al altar calificó el fallecimiento de Maricarmen como «una salvajada» y «un asesinato» y agregó que «hasta que no la han eliminado no han parado«. «Es que yo tenía una abuela y es como si fuera mi abuela», ha indicado.
“Un blanco fácil”
Mientras tanto, gran parte de la explanada de la Puerta del Sol continúa ocupada por las tiendas de campaña de la acampada. José Antonio, de 25 años y participante en la protesta, contó que durante esta mañana varias personas se están acercando al altar dedicado a Maricarmen para dejar carteles y velas.
«Antes, por ejemplo, ha venido una señora periodista que me ha dado una vela para que la encendiera por un periodista que había fallecido, porque le gustaría verla puesta«, señaló. Sobre el caso de Maricarmen, opina que fue «un blanco fácil» y que le «toca mucho la moral» que se «estigmatice» a ancianos en la misma situación que ella por ser de derechas.
José Antonio comentó que después de que se conociera la muerte de Maricarmen, hubo «un intento de enfrentamiento entre núcleos antifascistas y núcleos de ideología falangista». Según relató, hubo «un par de personas y tres» que pararon aquello rápidamente, ya que entendían que era algo que «no interesaba».
«La intención (de la acampada) es seguir, pero está habiendo robos a personas, está habiendo tensiones, está habiendo cosas que no son agradables. Y, bueno, aquí seguirá la gente si se comportan como personas y está a la altura de las circunstancias», ha indicado.
Lo que dicen los jóvenes
A lo largo de la mañana, se sucedieron los gestos de homenaje, como pequeños ramos de flores o encendido de velas que rodean el altar y que se fueron apagando por el viento que sopla en la capital. Junto al altar también se colocó un cartel en el que distintas personas están dejando mensajes. Entre ellos se pueden leer ‘nos hicieron creer que los jóvenes no valíamos, solo estábamos dormidos’, ‘gracias por hacernos despertar’ y ‘gracias por enseñarnos a luchar’.
Berfi, de 29 años, cuenta que procede de Turquía y que actualmente comparte vivienda con otras cuatro personas. Según afirma, tanto ella como varios de sus amigos se vieron afectados por la subida de los alquileres y, en su caso, tuvo que abandonar anteriormente una vivienda por este motivo.
Por ello, se siente «muy emocionada» por el caso de Maricarmen. «Ha sido un fuego para otras personas –dijo, en referencia a cómo el caso ha sido una ‘chispa’– para empezar a hacer cosas, para tener más atención y para luchar más para la gente que quiere alquilar una casa, y tener la libertad de tener una casa para entrar, para vivir», indicó.
Símbolo de lucha
Alrededor de las once de la mañana se recogieron los carteles del altar de Maricarmen para limpiar la zona, antes de volver a extender los cartones donde la gente está dejando mensajes con continuas palabras de agradecimiento: «Gracias, Maricarmen, por devolver a la calle la humanidad que nos estaban robando. Te apagaste sola, pero te has ido con el calor, la lucha y la fuerza de la calle. Gracias por tanto ejemplo y dignidad. Buen viaje».
«A cualquiera le puede pasar cualquier día. Ya no hay ni seguridad, ni empatía, ni nada. Nada. Con 87 años, ha estado luchando hasta el final de sus fuerzas. Hasta el final. Nada conmueve, nada importa…», lamenta una de las jóvenes, visiblemente emocionada, al tiempo que destaca la importancia «del movimiento de la calle» y el de la gente joven que está en Sol «y que no se rinde».
En este sentido, puso en valor que Maricarmen haya estado acompañada durante todo este tiempo por los jóvenes «hasta el final». «Por lo menos que nos sirva de ejemplo y de punto de partida para que las cosas cambien. Deberían cambiar. No va a cambiar todo de repente, claro», destacó.
Elizabeth, de 32 años, no podía creer este miércoles el fallecimiento de Maricarmen y, en declaraciones a Europa Press, señaló que, cuando lo vio a través de Instagram, pensó que se trataba de una ‘fake news’. «Cuando ya vi que corría la voz y que medios oficiales lo comunicaron, me quedé en ‘shock’. De hecho, me costó mucho dormirme porque, además, la noticia la recibimos a última hora. Justo mi chico andaba por aquí, por Sol, y le pedí que, por favor, viniera a traer una vela», confesó.
Si bien Elizabeth no participa directamente en la acampada, sí tiene muchos amigos que sí lo hacen. En su opinión, «Maricarmen no ha muerto, a Maricarmen la han matado«. Aunque rechaza la idea de convertirla en una mártir, sí cree que la anciana es un «símbolo para la lucha» y que va a servir aún más para encender «esta mecha» que, desde su punto de vista, ya existe en la acampada de Sol. «Esa rabia bien llevada, para que la gente que tiene el poder haga algo», concluyó.

El último día
Maricarmen Abascal, de 87 años, símbolo de las protestas por la crisis de la vivienda en España que terminó provocando el adelanto de las elecciones generales, murió en un centro hospitalario donde estaba ingresada. La mujer, con discapacidad y movilidad reducida, residente en el distrito madrileño de Retiro, estaba ingresada en el hospital Gregorio Marañón desde hace dos semanas tras no conseguir revocar su cuarto intento de desalojo.
No obstante, gracias a la presión popular consiguió que el fondo inmobiliario que la expulsó diera marcha atrás luego de alcanzar un acuerdo con las instituciones. “Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, lamentó el Sindicato de Inquilinas de Madrid, que calificó lo sucedido como “absolutamente evitable” después de un procedimiento que definió como “torturante”, reportó el diario El Mundo.
El desahucio fue ejecutado el 23 de septiembre después de un prolongado litigio por el contrato de renta antigua que el padre de Maricarmen había firmado en 1956.
La comisión judicial completó el procedimiento mientras centenares de personas se concentraban frente al inmueble en el que la mujer había residido durante más de 70 años. Maricarmen abandonó el edificio en una camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón, donde permanecía desde entonces.
El caso derivó en movilizaciones de alcance nacional y un acampe en la Puerta del Sol que desembocaron en la convocatoria a elecciones anticipadas por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Además, el Gobierno aprobó dos reales decretos con medidas en materia de vivienda, conocidos políticamente como los Decretos Maricarmen, que fueron rechazados por el Congreso de los Diputados.
La crisis política posterior llevó al Ejecutivo a adelantar las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. Las centrales obreras CCOO y UGT anunciaron también la convocatoria de una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda.
“Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país”, sostiene el Sindicato de Inquilinas, que cita una de las peticiones que Maricarmen: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.
Tras su desahucio, Maricarmen quiso agradecer públicamente el apoyo recibido durante los días anteriores y lanzó un mensaje a quienes habían acompañado su lucha por permanecer en su vivienda. “No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, afirmó entonces.
La situación dio un giro pocos días después del desahucio. El 28 de septiembre, los representantes de Maricarmen y Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, la empresa propietaria del inmueble, alcanzaron un acuerdo para que la mujer pudiera regresar a la que había sido su vivienda durante más de 70 años. La negociación contó con la mediación del Ayuntamiento de Madrid.
Maricarmen aceptó finalmente la propuesta mientras permanecía ingresada en el Gregorio Marañón y manifestó su deseo de recibir el alta cuanto antes para regresar a su domicilio.
ALG con Europa Press y NA
Mundo – Tiempo Argentino