Algunos embarcaron vía San Pablo-Ezeiza, otros regresaron directamente a Aeroparque, pero todos se trajeron la misma certeza. Los peronistas que volvían de Brasil (la mayoría invitados por el PT) habían presenciado una jornada difícil con el triunfo en primera vuelta de Flávio Bolsonaro. Entre varias conclusiones de segundo orden, los testigos directos de la elección asumieron sin disimular el impacto adverso del clima regional: también el arraigo del bolsonarismo y del antilulismo como fenómeno político.
Dos días después, Axel Kicillof aludía a la primera vuelta de Brasil y al contexto general de Sudamérica en un discurso realizado en la quinta de San Vicente. “Pocas veces fue tan claro lo poderoso que es a lo que nos estamos enfrentando”, fue una de sus frases.
La descripción apuntaba a dimensionar el desafío del principal partido opositor, que el año próximo intentará pasar desde el llano a gobernar el país. “La tarea que tenemos es que en 2027 en la Casa Rosada vuelva a estar el peronismo y el campo popular”, arengó en ese acto, en el congreso de mujeres del PJ de la PBA. Compartió escenario con la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, más sus pares de San Vicente y Cañuelas, Nicolás Mantegazza y Mónica Fassi. Hacia el final de su mensaje, Kicillof utilizó la misma expresión (“cuenten conmigo”) que había usado en el plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “Se viene una gran disputa y ahí vamos a estar. Así que cuenten conmigo para la lucha y cuenten conmigo para lo que viene”, remarcó.
La alusión a los apoyos internacionales con los que contará el mileísmo fue una muestra de lo que analizó esta semana el arco opositor. ¿Cómo sería un hipotético gobierno del senador Bolsonaro, particularmente en materia económica, si ganara el balotaje y asumiera en la fecha prevista del 5 de enero? Una de las reflexiones que sobrevoló en el PJ fue que un sector poderoso de su clientela electoral -la burguesía agraria del interior de Brasil- impediría un cortocircuito con su principal destino de exportación: la República Popular China.
El economista Arnaldo Bocco, por caso, proyectó que un Brasil gobernado por la familia Bolsonaro hará lo posible por conciliar una asociación a la política exterior de EE UU con sus intereses comerciales como socio de los BRICS. “Es muy difícil que Bolsonaro haga un ‘ajuste’ aunque vaya por un modelo de alineamiento con EE UU equivalente al que usó Milei. Primero, por el grado de desarrollo y de heterogeneidad de su aparato productivo. Pero además porque Brasil es una nueva potencia agrícola ganadera, un gran exportador, sobre todo a China. También un gran productor industrial. Inducirle un ajuste a Brasil implicaría una recesión muy grande en la décima economía mundial”, relativizó Bocco tras una consulta de Tiempo. Especialista en temas financieros, el economista integró el directorio del BCRA en varios gobiernos peronistas.
Pero más allá de Brasil, actores globales con intereses en la Argentina tienen el foco puesto en qué pasará con el programa de Luis Caputo. Sobre todo si habrá repunte de la economía real; también en el impacto que eso tendría para fortalecer o debilitar al oficialismo y la oposición.
En el conglomerado del PJ, Kicillof aparece en el centro de las conversaciones, los contrapuntos y los debates sobre el año próximo. El diputado Juan Grabois, por ejemplo, sorprendió con una definición que encontró algún eco en redes al ser entrevistado en el ciclo Contragolpe de Radio con Vos. “Si Cristina no es candidata, es obvio que el candidato es Axel. Es el único que existe. Esa es nuestra posición”, dijo allí.
Grabois contó que él habla “con Axel y con Cristina”, y opinó que una interna “no sirve” si la exmandataria no pudiera competir. Agregó que el arco social y político de la oposición debe “pelear ahora” ante la irrupción de discusiones como la extranjerización de las tierras. “Lo que va a marcar la cancha al próximo gobierno va a ser la intensidad de las luchas de este momento”, añadió.
Otra figura expectante del conglomerado antimileísta es el exministro de Economía Sergio Massa. Como parte de su estrategia de bajar el perfil al mínimo para sorprender en el momento definitorio del calendario electoral, Massa estuvo silencioso pero activo. Se le atribuyen reuniones permanentes con empresarios, banqueros y representantes de fondos de inversión con vocación por saber de Argentina.
Si de definiciones se trata, el que ya hizo saber que será candidato es el más nombrado: Kicillof lo dejó traslucir en público en Villa Domínico, pero además lo transmitió en privado en sucesivas reuniones con exfuncionarios que tuvieron responsabilidades de gestión en los gobiernos kirchneristas. En esos encuentros reiteró que no quiere que su postulación a la presidencia sea producto de un acuerdo entre dirigentes.
En cuanto a quién lo sucederá en la gobernación, el axelismo ratificó esta semana que dejará correr a cinco nombres para que uno de ellos sea, finalmente, quien compita en la PASO provincial. El eventual adversario -siempre que haya primarias- tendrá el aval de Cristina y quizá del propio Massa.
Los cinco postulantes del MDF son: Jorge Ferraresi, Julio Alak, Gabriel Katopodis, Fernando Espinoza y Carlos Bianco. Esta semana, Katopodis confirmó su voluntad de competir. “Me siento con la confianza suficiente para encarar todos los cambios y darle continuidad a lo que está haciendo Axel”, dijo el viernes a una radio mientras que Espinoza, intendente de La Matanza, fue reelecto como titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM) e inauguró dos nuevas escuelas con la presencia del propio Kicillof y Verónica Magario.
Los distintos posicionamientos, de todos modos, seguirán su curso hasta que se defina qué pasa con la intención de la Casa Rosada de modificar el régimen electoral y suspender las primarias presidenciales.
Un senador nacional del interbloque peronista, consultado sobre ese punto, advirtió que el objetivo de Milei y de su hermana Karina está ingresando a una zona de nublosa incertidumbre. “No está nada claro el avance de la Reforma Política. El tiempo pasa y los plazos se vencen. Nadie puede asegurar nada hasta el momento”, describió a este diario. En paralelo, la política gira el radar hacia lo que ocurre en provincias gobernadas por el PJ, pero que mantienen una postura pragmática y negociadora con el Ejecutivo. Tucumán, donde se incuba una puja entre Osvaldo Jaldo y Juan Manzur, es una de ellas.
Mientras todo esto ocurre hacia adentro de las propias filas, el espacio opositor pretende saber si se viene un recambio en el Palacio de Hacienda. No pasó desapercibido el raid de entrevistas del economista argentino establecido en Nueva York Alejandro Ades. “Es un número 1 de Wall Street, un estratega de mercados a futuro con una formación en serio”, lo describió alguien que lo conoce personalmente.
Las lecturas matizadas sobre la derrota de Lula en la primera vuelta. Las apuestas para la sucesión en la Provincia de Buenos Aires y la estrategia tiempista del tigrense.
Algunos embarcaron vía San Pablo-Ezeiza, otros regresaron directamente a Aeroparque, pero todos se trajeron la misma certeza. Los peronistas que volvían de Brasil (la mayoría invitados por el PT) habían presenciado una jornada difícil con el triunfo en primera vuelta de Flávio Bolsonaro. Entre varias conclusiones de segundo orden, los testigos directos de la elección asumieron sin disimular el impacto adverso del clima regional: también el arraigo del bolsonarismo y del antilulismo como fenómeno político. Dos días después, Axel Kicillof aludía a la primera vuelta de Brasil y al contexto general de Sudamérica en un discurso realizado en la quinta de San Vicente. “Pocas veces fue tan claro lo poderoso que es a lo que nos estamos enfrentando”, fue una de sus frases.
La descripción del gobernador apuntaba a dimensionar el desafío del principal partido opositor, que el año próximo intentará pasar desde el llano a gobernar el país. “La tarea que tenemos es que en 2027 en la Casa Rosada vuelva a estar el peronismo y el campo popular”, arengó en ese acto, en el congreso de mujeres del PJ de la PBA. Compartió escenario con la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, más sus pares de San Vicente y Cañuelas, Nicolás Mantegazza y Mónica Fassi. Hacia el final de su mensaje, Kicillof utilizó allí la misma expresión (“cuenten conmigo”) que había usado en el plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “Se viene una gran disputa y ahí vamos a estar. Así que cuenten conmigo para la lucha y cuenten conmigo para lo que viene”, remarcó.
La alusión a los apoyos internacionales con los que contará el mileísmo el año próximo fueron una muestra de los análisis que circularon esta semana en el arco opositor. ¿Cómo sería un hipotético gobierno del senador Bolsonaro, particularmente en materia económica, si ganara el balotaje y asumiera en la fecha prevista del 5 de enero? Una de las reflexiones que sobrevoló en el PJ fue que un sector poderoso de su clientela electoral -la burguesía agraria del interior de Brasil- impediría un cortocircuito con su principal destino de exportación: la República Popular China.
El economista Arnaldo Bocco, por caso, proyectó que un Brasil gobernado por la familia Bolsonaro hará lo posible por conciliar una asociación a la política exterior de EE UU con sus intereses comerciales como socio de los BRICS. “Es muy difícil que Bolsonaro haga un ‘ajuste’ aunque vaya por un modelo de alineamiento con EE UU equivalente al que usó Milei. Primero, por el grado de desarrollo y de heterogeneidad de su aparato productivo. Pero además porque Brasil es una nueva potencia agrícola ganadera, un gran exportador, sobre todo a China. También un gran productor industrial. Inducirle un ajuste a Brasil implicaría una recesión muy grande en la décima economía mundial”, relativizó Bocco tras una consulta de Tiempo. Especialista en temas financieros, el economista integró el directorio del BCRA en varios gobiernos peronistas.
Pero más allá de Brasil, actores globales con intereses en la Argentina tienen el foco puesto en qué pasará con el programa de Luis Caputo. Sobre todo si habrá repunte de la economía real; también en el impacto que eso tendría para fortalecer o debilitar al oficialismo y la oposición. En el conglomerado del PJ, Kicillof aparece en el centro de las conversaciones, los contrapuntos y los debates sobre el año próximo. El diputado Juan Grabois, por ejemplo, sorprendió con una definición que encontró algún eco en redes al ser entrevistado en el ciclo Contrapunto de Radio con Vos. “Si Cristina no es candidata, es obvio que el candidato es Axel. Es el único que existe. Esa es nuestra posición”, dijo allí.
Grabois contó que él habla “con Axel y con Cristina”, y opinó que una interna “no sirve” si la exmandataria no pudiera competir. Agregó que el arco social y político de la oposición debe “pelear ahora” ante la irrupción de discusiones como la extranjerización de las tierras. “Lo que va a marcar la cancha al próximo gobierno va a ser la intensidad de las luchas de este momento”, añadió. Otra figura expectante del conglomerado antimileísta es el exministro de Economía Sergio Massa. Como parte de su estrategia de bajar el perfil al mínimo para sorprender en el momento definitorio del calendario electoral, Massa estuvo silencioso pero activo. Se le atribuyen reuniones permanentes con empresarios, banqueros y representantes de fondos de inversión con vocación por saber de Argentina.
Si de definiciones se trata, el que ya hizo saber que será candidato es el más nombrado: Kicillof lo dejó traslucir en público en Villa Domínico, pero además lo transmitió en privado en sucesivas reuniones con exfuncionarios que tuvieron responsabilidades de gestión en los gobiernos kirchneristas. En esos encuentros reiteró que no quiere que su postulación a la presidencia sea producto de un acuerdo entre dirigentes.
En cuanto a quién lo sucederá en la gobernación, el axelismo ratificó esta semana que dejará correr a cinco nombres para que uno de ellos sea, finalmente, quien compita en la PASO provincial. El eventual adversario -siempre que haya primarias- tendrá el aval de Cristina y quizá del propio Massa.
Los cinco postulantes del MDF son: Jorge Ferraresi, Julio Alak, Gabriel Katopodis, Fernando Espinoza y Carlos Bianco. Esta semana, Katopodis confirmó su voluntad de competir. “Me siento con la confianza suficiente para encarar todos los cambios y darle continuidad a lo que está haciendo Axel”, dijo el viernes a una radio mientras que Espinoza, intendente de La Matanza, fue reelecto como titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM) e inauguró dos nuevas escuelas con la presencia del propio Kicillof y Verónica Magario. Los distintos posicionamientos, de todos modos, seguirán su curso hasta que se defina qué pasa con la intención de la Casa Rosada de modificar el régimen electoral y suspender las primarias presidenciales.
Un senador nacional del interbloque peronista, consultado sobre ese punto, advirtió que el objetivo de Milei y de su hermana Karina está ingresando a una zona de nublosa incertidumbre. “No está nada claro el avance de la Reforma Política. El tiempo pasa y los plazos se vencen. Nadie puede asegurar nada hasta el momento”, describió a este diario. En paralelo, la política gira el radar hacia lo que ocurre en provincias gobernadas por el PJ, pero que mantienen una postura pragmática y negociadora con el Ejecutivo, Tucumán, donde se incuba una puja entre Osvaldo Jaldo y Juan Manzur, es una de ellas.
Mientras todo esto ocurre hacia adentro de las propias filas, el espacio opositor pretende saber si se viene un recambio en el Palacio de Hacienda. No pasó desapercibido el raid de entrevistas del economista argentino establecido en Nueva York Alejandro Ades. “Es un número 1 de Wall Street en serio, un estratega de mercados a futuro con una formación en serio”, lo describió alguien que lo conoce personalmente.
Política – Tiempo Argentino