Bacman y Negri, dos analistas argentinos ante el complejo desafío de Lula de dar vuelta la elección en el balotaje

Luego de un resultado que sorprendió a propios y extraños, Roberto “Tito” Bacman, director del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), y Juan Negri, director de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), analizaron con Tiempo Argentino la primera vuelta en las elecciones presidenciales de Brasil, donde el actual senador Flávio Bolsonaro se impuso por cerca de dos puntos de diferencia al actual presidente Luis Inácio Lula da Silva. Casi dos puntos que, en Brasil, implican una diferencia de más de dos millones de votos.

En primer lugar, el resultado resultó, a primera vista, inesperado. En este sentido Bacman reconoció: “La primera respuesta a lo que pasó el domingo es lo que dijo Lula al abrir su discurso: resultado inesperado. La mayor parte de las encuestas daban un resultado muy similar, pero al revés. Daban 35 a 32, algunos también 33 (a favor de Lula). ¿Qué ocurrió para que las encuestas no hayan dado el resultado que preveían? El primer aspecto es que hubo un corrimiento, evidentemente  de último momento, porque no lo llegaron a captar, o la gente no lo dijo, del voto útil. Y esto se nota claramente en el porcentaje que sacaron los candidatos del centro-derecha”.

Y aquí quedó planteado un aspecto insoslayable, la polarización. “La mayor parte de los (otros) candidatos que sacaron muy pocos votos son de centro derecha. Y desde esos candidatos se generó un voto útil, de plantear por ahí para qué esperar hasta la segunda vuelta, si queremos que no gane Lula”, interpretó el sociólogo Bacman.

Negri, por su parte, analizó: “Creo que esta elección marca varias cosas. Uno, el fuerte proceso de polarización que vive Brasil, y a la vez la fortaleza del bolsonarismo como marca. A pesar de que Jair está preso, su hijo logra mantener ese electorado e incluso hacerlo un poco más grande con respecto a 2022, a la primera vuelta. Entonces, aparece muy fuerte la identidad consolidada de la derecha bolsonarista”.

“A su vez, Lula sigue teniendo una base electoral enorme, pero evidentemente hay una parte de los votantes que no se convenció de su gestión y también tiene que ver con la dificultad de los oficialismos para reelegir. Hay polarización, identidades políticas muy fuertes, también antipetismo, antibolsonarismo, y dificultad de los oficialismo para reelegir”.

Lo que viene

El equipo de Lula va a tener que afrontar semanas de campaña muy duras para intentar revertir este resultado con vistas al balotaje. Para Bacman, “ese corrimiento (a la derecha del electorado) pone a Lula en una situación difícil, porque tiene que ir a buscar cómo moverse con un electorado que quedó muy bajo, porque el candidato Augusto Cury, médico y psicoanalista, que iba a sacar 8 puntos, sacó 4. O sea que hubo una polarización muy grande que terminó favoreciendo a Bolsonaro”.

“En Latinoamérica, la crisis de los oficialismos no se da en todos los casos, pero últimamente se viene produciendo bastante. Se dio en el caso de Uruguay, se dio en el caso de Argentina en las elecciones del 2023, se dio en Chile, en Perú, no se dio en Ecuador y sí se dio en Colombia. Ahora en Brasil enfrenta un balotaje complejo, donde le va a ser bastante difícil darlo vuelta. No imposible, todavía no está cerrado. Es otra elección”, continuó.

Por su parte, Negri señaló: “Con el diario del lunes, sería más fácil decir que a Lula le faltó algo. A mí me da la impresión de que al PT, a Lula, al progresismo latinoamericano en general, le cuesta entender a los nuevos movimientos, a los jóvenes que votan a la derecha, le cuesta entender las demandas vinculadas a temas espinosos para el progresismo, como la seguridad en el caso de Brasil. Les cuesta entender las redes sociales”.

“Flávio Bolsonaro consolidó buena parte del electorado de su padre. No era tan obvio que siendo ‘el hijo de’ iba a mantenerse como candidato y consolidar eso y  lo hizo. Logró evitar quedar identificado con las posiciones más extremas de su padre. Ahí hay un mérito. En el caso de Lula, le costó conectar con algunas de las preocupaciones del electorado, no logró transmitir el entusiasmo por la economía, que no brilla pero no anda mal. Y a la vez, es un candidato que va por su cuarto mandato, un tipo grande que desde 1989 es candidato. Se lo ve desgastado. Él puso el énfasis en democracia, soberanía versus Estados Unidos, Lula como la defensa de Brasil frente a Estados Unidos, el riesgo del bolsonarismo. Pero no sé si esos temas prendieron” analizó Negri.

¿Lula puede dar vuelta la elección en el balotaje? Para Bacman, al equipo de campaña de Lula le espera un arduo trabajo donde van a tener que buscar los votos de la “derecha blanda” brasileña, reforzar los votos propios, e ir por ese más de 20 por ciento de votantes que no concurrieron al comicio. Y hay regiones claves a reforzar, como el Nordeste, y estados donde barajar y dar de nuevo, como San Pablo y Minas Gerais.

“Lula ayer dio una señal muy concreta del rol que va a tener el vicepresidente Gerardo Alckmin para acercarse al voto de centro derecha, a aquellos que por algo no votaron a Bolsonaro y votaron a otros candidatos. Lula lo nombró varias veces en su discurso, le dio centralidad. Alckmin es un hombre de centro derecha. O sea que Lula ya dio la primera pista: va a buscar por ahí, por esos votantes de centro derecha que no fueron al voto útil por Bolsonaro por temor de algunas ideas y de la ideología de Bolsonaro”, planteó Bacman.

“Regionalmente, debe movilizar mucho más el Nordeste, de donde vienen sus votos, tiene que mejorar en Minas Gerais -donde perdió- que es un estado muestra, y San Pablo. Lula tiene muy buena capacidad oratoria y puede mover. Y tiene un buen equipo, no es un equipo de improvisados. El balotaje es una elección diferente. Sé que es difícil para Lula, pero no imposible”, concluyó.

 El director del Centro de Estudios de Opinión Pública, y el de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella, analizaron el resultado de la primera vuelta en la elección presidencial brasileña.  

Luego de un resultado que sorprendió a propios y extraños, Roberto “Tito” Bacman, director del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), y Juan Negri, director de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), analizaron con Tiempo Argentino la primera vuelta en las elecciones presidenciales de Brasil, donde el actual senador Flávio Bolsonaro se impuso por cerca de dos puntos de diferencia al actual presidente Luis Inácio Lula da Silva. Casi dos puntos que, en Brasil, implican una diferencia de más de dos millones de votos.

En primer lugar, el resultado resultó, a primera vista, inesperado. En este sentido Bacman reconoció: “La primera respuesta a lo que pasó el domingo es lo que dijo Lula al abrir su discurso: resultado inesperado. La mayor parte de las encuestas daban un resultado muy similar, pero al revés. Daban 35 a 32, algunos también 33 (a favor de Lula). ¿Qué ocurrió para que las encuestas no hayan dado el resultado que preveían? El primer aspecto es que hubo un corrimiento, evidentemente  de último momento, porque no lo llegaron a captar, o la gente no lo dijo, del voto útil. Y esto se nota claramente en el porcentaje que sacaron los candidatos del centro-derecha”.

Y aquí quedó planteado un aspecto insoslayable, la polarización. “La mayor parte de los (otros) candidatos que sacaron muy pocos votos son de centro derecha. Y desde esos candidatos se generó un voto útil, de plantear por ahí para qué esperar hasta la segunda vuelta, si queremos que no gane Lula”, interpretó el sociólogo Bacman.

Negri, por su parte, analizó: “Creo que esta elección marca varias cosas. Uno, el fuerte proceso de polarización que vive Brasil, y a la vez la fortaleza del bolsonarismo como marca. A pesar de que Jair está preso, su hijo logra mantener ese electorado e incluso hacerlo un poco más grande con respecto a 2022, a la primera vuelta. Entonces, aparece muy fuerte la identidad consolidada de la derecha bolsonarista”.

“A su vez, Lula sigue teniendo una base electoral enorme, pero evidentemente hay una parte de los votantes que no se convenció de su gestión y también tiene que ver con la dificultad de los oficialismos para reelegir. Hay polarización, identidades políticas muy fuertes, también antipetismo, antibolsonarismo, y dificultad de los oficialismo para reelegir”.

El equipo de Lula va a tener que afrontar semanas de campaña muy duras para intentar revertir este resultado con vistas al balotaje. Para Bacman, “ese corrimiento (a la derecha del electorado) pone a Lula en una situación difícil, porque tiene que ir a buscar cómo moverse con un electorado que quedó muy bajo, porque el candidato Augusto Cury, médico y psicoanalista, que iba a sacar 8 puntos, sacó 4. O sea que hubo una polarización muy grande que terminó favoreciendo a Bolsonaro”.

“En Latinoamérica, la crisis de los oficialismos no se da en todos los casos, pero últimamente se viene produciendo bastante. Se dio en el caso de Uruguay, se dio en el caso de Argentina en las elecciones del 2023, se dio en Chile, en Perú, no se dio en Ecuador y sí se dio en Colombia. Ahora en Brasil enfrenta un balotaje complejo, donde le va a ser bastante difícil darlo vuelta. No imposible, todavía no está cerrado. Es otra elección”, continuó.

Por su parte, Negri señaló: “Con el diario del lunes, sería más fácil decir que a Lula le faltó algo. A mí me da la impresión de que al PT, a Lula, al progresismo latinoamericano en general, le cuesta entender a los nuevos movimientos, a los jóvenes que votan a la derecha, le cuesta entender las demandas vinculadas a temas espinosos para el progresismo, como la seguridad en el caso de Brasil. Les cuesta entender las redes sociales”.

“Flávio Bolsonaro consolidó buena parte del electorado de su padre. No era tan obvio que siendo ‘el hijo de’ iba a mantenerse como candidato y consolidar eso y  lo hizo. Logró evitar quedar identificado con las posiciones más extremas de su padre. Ahí hay un mérito. En el caso de Lula, le costó conectar con algunas de las preocupaciones del electorado, no logró transmitir el entusiasmo por la economía, que no brilla pero no anda mal. Y a la vez, es un candidato que va por su cuarto mandato, un tipo grande que desde 1989 es candidato. Se lo ve desgastado. Él puso el énfasis en democracia, soberanía versus Estados Unidos, Lula como la defensa de Brasil frente a Estados Unidos, el riesgo del bolsonarismo. Pero no sé si esos temas prendieron” analizó Negri.

¿Lula puede dar vuelta la elección en el balotaje? Para Bacman, al equipo de campaña de Lula le espera un arduo trabajo donde van a tener que buscar los votos de la “derecha blanda” brasileña, reforzar los votos propios, e ir por ese más de 20 por ciento de votantes que no concurrieron al comicio. Y hay regiones claves a reforzar, como el Nordeste, y estados donde barajar y dar de nuevo, como San Pablo y Minas Gerais.

“Lula ayer dio una señal muy concreta del rol que va a tener el vicepresidente Gerardo Alckmin para acercarse al voto de centro derecha, a aquellos que por algo no votaron a Bolsonaro y votaron a otros candidatos. Lula lo nombró varias veces en su discurso, le dio centralidad. Alckmin es un hombre de centro derecha. O sea que Lula ya dio la primera pista: va a buscar por ahí, por esos votantes de centro derecha que no fueron al voto útil por Bolsonaro por temor de algunas ideas y de la ideología de Bolsonaro”, planteó Bacman.

“Regionalmente, debe movilizar mucho más el Nordeste, de donde vienen sus votos, tiene que mejorar en Minas Gerais -donde perdió- que es un estado muestra, y San Pablo. Lula tiene muy buena capacidad oratoria y puede mover. Y tiene un buen equipo, no es un equipo de improvisados. El balotaje es una elección diferente. Sé que es difícil para Lula, pero no imposible”, concluyó.

 Política – Tiempo Argentino

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