San Martín y la masonería, un mito persistente y concreto

El aniversario del fallecimiento de José Francisco de San Martín actualiza aspectos de su vida y pensamiento, y uno de ellos es la actuación -o no- en la masonería, la organización secreta de ideales laicos con fuertes disidencias con la Iglesia católica. Aunque una mayoría de historiadores postula la presencia del Libertador en la Logia Lautaro, no queda resuelto el grado de injerencia o profundidad de esta pertenencia. Felipe Pigna afirma que “nunca existieron dudas sobre la filiación masónica de San Martín” y que “la supuesta polémica se debe a lo intolerable que les resultaba a los nacionalistas católicos esta militancia, y el escaso entusiasmo (del prócer) por la religión impuesta por los españoles en América”.

El historiador apunta que San Martín, al llegar al país en 1812 a bordo de la fragata británica George Canning, “fue recibido por el jefe de la masonería local, Julián Alvarez, quien lo pondría en contacto con cuadros revolucionarios”. En dicho viaje, además, junto a Carlos de Alvear, fundaron la Logia de los Caballeros Racionales, que luego devino en la Logia Lautaro, que tenía por objetivo la emancipación americana del absolutismo español.

Sin embargo, desde el Instituto Nacional Sanmartiniano se advierte de una “ausencia de registros en vida” de tales vínculos, ya que “San Martín nunca se aludió a su condición de masón, y las asociaciones formales surgieron de forma tardía, a fines del siglo XIX y mediados del XX”.

Jorge Olarte, académico de número del INS, planteó durante una ponencia que “no se puede ser masón y católico al mismo tiempo. O sos de River, o sos de Boca” y recordó que el papa Francisco en noviembre de 2023 aseveró que “el prejuicio negativo hacia la masonería, permanece” por parte de la Iglesia.

No obstante, en el tomo 2 del libro “Los mitos de la historia argentina”, de Pigna, se menciona la carta del yerno de San Martín, Mariano Balcarce, de 1860 a Bartolomé Mitre, en la que refirió el pedido del Padre de la Patria de “abstenerse” de hacer públicos documentos que confirmen este vínculo.

Pablo Yurman, director del Centro de Estudios de Historia Constitucional Sergio Díaz de Brito, de Rosario, sostiene que San Martín “nunca tuvo un cargo en la masonería” lo que “quiere decir que no tomaba decisiones” en la organización.

Yurman, a cargo del canal de YouTube “Mates con historia”, infiere por tanto que “es probable que (el prócer) haya integrado las logias por conveniencia táctica, para sus planes de acción emancipadora en América”, al recordar que las logias, a comienzos del siglo XVIII, “eran una suerte de antecesoras de los partidos políticos como los conocemos hoy”.

Nicolás Breglia -ex presidente de la masonería argentina, fallecido en 2025- había señalado en diversos reportajes el carácter “controvertido” de la presencia de San Martín entre los masones. “Las logias que se instalan en el norte de Francia y adoptan como forma de gobierno la República, son las que tienen un papel decisivo en la emancipación americana; de allí viene la Logia Lautaro, a la que pertenecía San Martín, y que en Buenos Aires era presidida por Julián Alvarez, uno de los patriotas de 1810”, refirió.

La resistencia de la Iglesia a los masones

La Iglesia Católica rechazó la masonería por considerar que sus principios filosóficos y doctrinales resultaban “incompatibles con la fe cristiana”, por lo que la pertenencia a estas logias fue calificada como “pecado grave que impide recibir los sacramentos”. El Papa Clemente XII llegó a condenarlos por herejía en 1738, lo que devino en persecuciones y la adopción del carácter secreto por parte de sus integrantes. Persiste la incógnita de si San Martín, enterrado en la Catedral de Buenos Aires, se encuentra en un panteón apartado de la nave principal del edificio, justamente por esta supuesta filiación masónica.

¿Qué es ser un masón?

El fuerte “ruido” con la Iglesia tenía que ver, justamente, con los ideales ilustrados de las numerosas logias masónicas del siglo XVIII, y que tuvieron su cenit con los axiomas de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa de 1789. El carácter laico de “librepensadores” de sus integrantes colocó, después de siglos, al hombre en el centro de la escena, desplazando al dogma religioso. Estas ideas atraparon a grandes hombres de ese tiempo, como Voltaire, George Washington, Benjamin Franklin, o Giuseppe Garibaldi. En el plano local, Domingo Faustino Sarmiento, Leandro Alem, Vicente López y Planes, y siguen las firmas.

Derrotero masón del Libertador

Se coincide en señalar que San Martín fue iniciado masón en la Logia Integridad de Cádiz, afiliándose a la Logia Caballeros Racionales Nº3 de esa ciudad, donde recibió el tercer grado de la masonería, o sea Maestro Masón, en 1808 (hay 3 grados fundamentales: aprendiz, compañero y maestro). Participó de la fundación de los Caballeros Racionales, devenida en Logia Lautaro, en la que era decisiva la influencia española liberal y francesa iluminista, y en 1816 fundó la Logia del Ejército de los Andes, para asumir el cargo de Venerable Maestro. Al momento de encontrarse con Simón Bolívar en Guayaquil, ambos tenían el mismo grado en la organización.

Pigna, en su tomo 2 de los Mitos, menciona una curiosidad profética: San Martín, al ingresar a la logia, tomó el nombre de “Arístides”, el general griego que se autoexcluyó del mando del ejército para que Milcíades pudiera ganar la Batalla de Maratón. Justamente, el Libertador haría lo propio años después, para facilitar el triunfo final de Bolívar.

 Aunque una mayoría de historiadores coincide en la filiación masónica del Libertador José de San Martín, persiste la polémica sobre el grado de injerencia en la organización que se planteó emancipar América.  

El aniversario del fallecimiento de José Francisco de San Martín actualiza aspectos de su vida y pensamiento, y uno de ellos es la actuación -o no- en la masonería, la organización secreta de ideales laicos con fuertes disidencias con la Iglesia católica. Aunque una mayoría de historiadores postula la presencia del Libertador en la Logia Lautaro, no queda resuelto el grado de injerencia o profundidad de esta pertenencia. Felipe Pigna afirma que “nunca existieron dudas sobre la filiación masónica de San Martín” y que “la supuesta polémica se debe a lo intolerable que les resultaba a los nacionalistas católicos esta militancia, y el escaso entusiasmo (del prócer) por la religión impuesta por los españoles en América”.

El historiador apunta que San Martín, al llegar al país en 1812 a bordo de la fragata británica George Canning, “fue recibido por el jefe de la masonería local, Julián Alvarez, quien lo pondría en contacto con cuadros revolucionarios”. En dicho viaje, además, junto a Carlos de Alvear, fundaron la Logia de los Caballeros Racionales, que luego devino en la Logia Lautaro, que tenía por objetivo la emancipación americana del absolutismo español.

Sin embargo, desde el Instituto Nacional Sanmartiniano se advierte de una “ausencia de registros en vida” de tales vínculos, ya que “San Martín nunca se aludió a su condición de masón, y las asociaciones formales surgieron de forma tardía, a fines del siglo XIX y mediados del XX”.

Jorge Olarte, académico de número del INS, planteó durante una ponencia que “no se puede ser masón y católico al mismo tiempo. O sos de River, o sos de Boca” y recordó que el papa Francisco en noviembre de 2023 aseveró que “el prejuicio negativo hacia la masonería, permanece” por parte de la Iglesia.

No obstante, en el tomo 2 del libro “Los mitos de la historia argentina”, de Pigna, se menciona la carta del yerno de San Martín, Mariano Balcarce, de 1860 a Bartolomé Mitre, en la que refirió el pedido del Padre de la Patria de “abstenerse” de hacer públicos documentos que confirmen este vínculo.

Pablo Yurman, director del Centro de Estudios de Historia Constitucional Sergio Díaz de Brito, de Rosario, sostiene que San Martín “nunca tuvo un cargo en la masonería” lo que “quiere decir que no tomaba decisiones” en la organización.

Yurman, a cargo del canal de YouTube “Mates con historia”, infiere por tanto que “es probable que (el prócer) haya integrado las logias por conveniencia táctica, para sus planes de acción emancipadora en América”, al recordar que las logias, a comienzos del siglo XVIII, “eran una suerte de antecesoras de los partidos políticos como los conocemos hoy”.

Nicolás Breglia -ex presidente de la masonería argentina, fallecido en 2025- había señalado en diversos reportajes el carácter “controvertido” de la presencia de San Martín entre los masones. “Las logias que se instalan en el norte de Francia y adoptan como forma de gobierno la República, son las que tienen un papel decisivo en la emancipación americana; de allí viene la Logia Lautaro, a la que pertenecía San Martín, y que en Buenos Aires era presidida por Julián Alvarez, uno de los patriotas de 1810”, refirió.

La resistencia de la Iglesia a los masones

La Iglesia Católica rechazó la masonería por considerar que sus principios filosóficos y doctrinales resultaban “incompatibles con la fe cristiana”, por lo que la pertenencia a estas logias fue calificada como “pecado grave que impide recibir los sacramentos”. El Papa Clemente XII llegó a condenarlos por herejía en 1738, lo que devino en persecuciones y la adopción del carácter secreto por parte de sus integrantes. Persiste la incógnita de si San Martín, enterrado en la Catedral de Buenos Aires, se encuentra en un panteón apartado de la nave principal del edificio, justamente por esta supuesta filiación masónica.

¿Qué es ser un masón?

El fuerte “ruido” con la Iglesia tenía que ver, justamente, con los ideales ilustrados de las numerosas logias masónicas del siglo XVIII, y que tuvieron su cenit con los axiomas de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa de 1789. El carácter laico de “librepensadores” de sus integrantes colocó, después de siglos, al hombre en el centro de la escena, desplazando al dogma religioso. Estas ideas atraparon a grandes hombres de ese tiempo, como Voltaire, George Washington, Benjamin Franklin, o Giuseppe Garibaldi. En el plano local, Domingo Faustino Sarmiento, Leandro Alem, Vicente López y Planes, y siguen las firmas.

Derrotero masón del Libertador

Se coincide en señalar que San Martín fue iniciado masón en la Logia Integridad de Cádiz, afiliándose a la Logia Caballeros Racionales Nº3 de esa ciudad, donde recibió el tercer grado de la masonería, o sea Maestro Masón, en 1808 (hay 3 grados fundamentales: aprendiz, compañero y maestro). Participó de la fundación de los Caballeros Racionales, devenida en Logia Lautaro, en la que era decisiva la influencia española liberal y francesa iluminista, y en 1816 fundó la Logia del Ejército de los Andes, para asumir el cargo de Venerable Maestro. Al momento de encontrarse con Simón Bolívar en Guayaquil, ambos tenían el mismo grado en la organización.

Pigna, en su tomo 2 de los Mitos, menciona una curiosidad profética: San Martín, al ingresar a la logia, tomó el nombre de “Arístides”, el general griego que se autoexcluyó del mando del ejército para que Milcíades pudiera ganar la Batalla de Maratón. Justamente, el Libertador haría lo propio años después, para facilitar el triunfo final de Bolívar.

 Política – Tiempo Argentino

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