Un San Martín de Inteligencia Artificial

El documental “El Libertador” que Daniel Hadad presentó en la Facultad de Derecho ante un grupo significativo de políticos y funcionarios, más allá de la finalidad promocional de una candidatura, presenta algunos aspectos muy llamativos. Ante todo, la novedad del formato, utilizando inteligencia artificial: un ensayo de esta técnica que puede ser útil, didáctica, impactante, aunque también peligrosa, manipuladora y distorsionante de la realidad.

La producción realizada por el equipo de Infobae acierta con la imagen del San Martín anciano, ateniéndose al daguerrotipo hecho en Francia, y al San Martín joven lo presenta con un aspecto diferente al de las estampas más difundidas que lo “blanquean”; siendo que, como se sabe, era morocho, de ojos y cabellos negros, del tipo mestizo sudamericano, como lo describieron todos los que lo conocieron en persona. En tal sentido, este Libertador de IA parece más verosímil que los de otras reconstrucciones fílmicas con actores.

Pero lo más importante es la intencionalidad de esta producción al centrar el relato en el encuentro de 1846 con Sarmiento. El documental lo plantea como una coincidencia o armonía de dos personalidades que en la historia real de nuestro país encarnan una dicotomía irreductible: Sarmiento era partidario y gestor de la intervención de las potencias europeas para imponer el rumbo político en la Argentina, mientras que San Martín había ofrecido ir a tomar las armas para impedirlo, y reclamaba cesar esas iniquidades.

Relatando aquel encuentro, Sarmiento afirmó que el general parecía rejuvenecer al evocar sus gloriosas campañas, pero caía en las brumas de cierta confusión senil al opinar sobre Rosas y la América amenazada por «fantasmas de extranjeros». Es evidente que el libertador veía en Rosas un defensor de la soberanía de la patria americana −por lo cual llegaría al homenaje de legarle su sable−, en tanto que Sarmiento no veía ninguna amenaza, sino al contrario, auspiciaba la injerencia de Francia e Inglaterra en los asuntos de nuestro país.

En 1852, Sarmiento le escribía a Alberdi incitándolo a redactar una biografía de San Martín y decía que «su expatria­ción fue una expiación. Sus violencias, pero sobre todo la sombra de Manuel Rodríguez, se levantó contra él y lo anonadó. Haga usted resaltar este hecho para precavernos. Esta justicia silenciosa, pero inflexible que lo alejó para siempre de la América. Hoy es Rosas el proscripto. Sus afinidades las encuentra en el apoyo que prestó al tirano por lo que usted ha dicho, por el sentimien­to de repul­sión al extran­jero» (carta de Yungay, 19 de julio 1852).

Sarmiento y Alberdi reprobaban el nacionalismo del general, atribuían un “sentimiento de repulsión al extranjero” a este hombre que se instruyó y vivió la mayor parte de su vida en Europa, leyendo y frecuentando a autores y personalidades franceses e ingleses, y no por ello dejaba de repudiar las agresiones neocoloniales de aquellas potencias. En correspondencia con Rosas, San Martín aseveraba que esta causa era tanto o más trascendente que la obra de su generación para liberarse del coloniaje español.

Podemos concluir así que la lucidez de este luchador por la liberación −la liberación política, económica y social− se anticipaba a ver los peligros de la sumisión al imperialismo capitalista, en tanto que los jóvenes liberales como Sarmiento no sólo ignoraban tales peligros, sino que buscaban abrirles las puertas a esos intereses de dominación; y es lo que hicieron cuando tuvieron el gobierno y el poder para hacerlo.

Cualquier semejanza con la situación actual no es mera coincidencia. 

 La mirada del historiador acerca del documental elaborado por Infobae sobre el Libertador repasando su vida en su encuentro con Sarmiento en 1846. La actualidad del debate entre nacionalismo o sumisión al imperialismo.  

El documental “El Libertador” que Daniel Hadad presentó en la Facultad de Derecho ante un grupo significativo de políticos y funcionarios, más allá de la finalidad promocional de una candidatura, presenta algunos aspectos muy llamativos. Ante todo, la novedad del formato, utilizando inteligencia artificial: un ensayo de esta técnica que puede ser útil, didáctica, impactante, aunque también peligrosa, manipuladora y distorsionante de la realidad.

La producción realizada por el equipo de Infobae acierta con la imagen del San Martín anciano, ateniéndose al daguerrotipo hecho en Francia, y al San Martín joven lo presenta con un aspecto diferente al de las estampas más difundidas que lo “blanquean”; siendo que, como se sabe, era morocho, de ojos y cabellos negros, del tipo mestizo sudamericano, como lo describieron todos los que lo conocieron en persona. En tal sentido, este Libertador de IA parece más verosímil que los de otras reconstrucciones fílmicas con actores.

Pero lo más importante es la intencionalidad de esta producción al centrar el relato en el encuentro de 1846 con Sarmiento. El documental lo plantea como una coincidencia o armonía de dos personalidades que en la historia real de nuestro país encarnan una dicotomía irreductible: Sarmiento era partidario y gestor de la intervención de las potencias europeas para imponer el rumbo político en la Argentina, mientras que San Martín había ofrecido ir a tomar las armas para impedirlo, y reclamaba cesar esas iniquidades.

Relatando aquel encuentro, Sarmiento afirmó que el general parecía rejuvenecer al evocar sus gloriosas campañas, pero caía en las brumas de cierta confusión senil al opinar sobre Rosas y la América amenazada por «fantasmas de extranjeros». Es evidente que el libertador veía en Rosas un defensor de la soberanía de la patria americana −por lo cual llegaría al homenaje de legarle su sable−, en tanto que Sarmiento no veía ninguna amenaza, sino al contrario, auspiciaba la injerencia de Francia e Inglaterra en los asuntos de nuestro país.

En 1852, Sarmiento le escribía a Alberdi incitándolo a redactar una biografía de San Martín y decía que «su expatria­ción fue una expiación. Sus violencias, pero sobre todo la sombra de Manuel Rodríguez, se levantó contra él y lo anonadó. Haga usted resaltar este hecho para precavernos. Esta justicia silenciosa, pero inflexible que lo alejó para siempre de la América. Hoy es Rosas el proscripto. Sus afinidades las encuentra en el apoyo que prestó al tirano por lo que usted ha dicho, por el sentimien­to de repul­sión al extran­jero» (carta de Yungay, 19 de julio 1852).

Sarmiento y Alberdi reprobaban el nacionalismo del general, atribuían un “sentimiento de repulsión al extranjero” a este hombre que se instruyó y vivió la mayor parte de su vida en Europa, leyendo y frecuentando a autores y personalidades franceses e ingleses, y no por ello dejaba de repudiar las agresiones neocoloniales de aquellas potencias. En correspondencia con Rosas, San Martín aseveraba que esta causa era tanto o más trascendente que la obra de su generación para liberarse del coloniaje español.

Podemos concluir así que la lucidez de este luchador por la liberación −la liberación política, económica y social− se anticipaba a ver los peligros de la sumisión al imperialismo capitalista, en tanto que los jóvenes liberales como Sarmiento no sólo ignoraban tales peligros, sino que buscaban abrirles las puertas a esos intereses de dominación; y es lo que hicieron cuando tuvieron el gobierno y el poder para hacerlo.

Cualquier semejanza con la situación actual no es mera coincidencia. 

 Política – Tiempo Argentino

Te puede interesar