Milei sigue cayendo en las encuestas: ¿el peronismo puede romper la maldición del balotaje?

Dos preguntas, apenas dos, pero que definen un mundo. Son los interrogantes centrales que se hacen -y tratan de responder- los analistas de opinión pública. El descenso lento pero continuo que muestran las encuestas en materia de aprobación, imagen y consenso cuando preguntan por Javier Milei, ¿proyectará su tendencia descendente en los trece meses que restan hasta la definición electoral? ¿La serie se extenderá hacia adelante sin variaciones? Como complemento, la otra pregunta: ¿el peronismo romperá por primera vez el maleficio de los balotajes (hasta aquí los perdió siempre: es decir en 2015 y 2023) para ganar el año próximo en segunda vuelta?

Esos dos interrogantes condensan problemáticas sociales y definiciones políticas que siguen irresueltas o que pueden tener cambios. Por un lado, la percepción ciudadana de la actualidad económica, pero desde el prisma de lo más inmediato (en los últimos tiempos se popularizó la expresión “metro cuadrado” para referirse a la experiencia singular de cada individuo junto a su entorno más cercano). Por otro, cómo resolverá la principal fuerza opositora -el PJ en todas sus variantes- su organización electoral en busca de representar a las franjas de la población que desde abajo traccionan por un cambio.

En cuanto al declive del mileísmo, las razones parecen claras. Esta semana se conoció el informe mensual Latam Pulse de Argentina de la encuestadora Atlas Intel-Bloomberg. Una de las novedades que mostró el estudio fue el ascenso hasta el tope de las preocupaciones (junto a la corrupción) del temor ante la pérdida de empleos, el regreso del desempleo. El titular de la consultora Aresco, Federico Aurelio, lo planteó en estos términos: “La principal preocupación es (la caída de) la actividad económica y su consecuencia en el salario. Surgió con claridad desde hace varios meses y se sostiene como el principal problema en nuestras encuestas.”

Consultado por Tiempo, Aurelio aseguró que “el 40%” de los argentinos sostiene que la problemática “lo afecta en su día a día” aunque el porcentaje de afectados crece hasta el “60%” al sumar otras cuestiones de índole económica. Ese estado de malestar y preocupación apareció, y con cifras parecidas, en el último relevamiento de la consultora Proyección. “En este mes (por septiembre) registramos el número más alto de preocupación por los bajos salarios y el desempleo de toda nuestra serie de medición, al menos desde hace un año”, contó Santiago Giorgetta, uno de los directores.

“Lo hicimos del 1° al 10 (de septiembre), lo terminamos de procesar ayer (por el viernes) y ya lo terminamos. Por primera vez nos dio que el 53% está preocupado por los bajos salarios y que casi el 30% teme por el (riesgo del) desempleo. Para tener una idea de las variaciones, el desempleo en 2023 estaba por debajo del 10%”, repasó Giorgetta en diálogo con este diario. Otro especialista en humores sociales, el consultor Hugo Haime, destacó el “rechazo al modelo económico” con el que millones de personas digieren la sensación de zozobra que produce el hundimiento de la realidad laboral.

Milei sigue cayendo en las encuestas: ¿el peronismo puede romper la maldición del balotaje?
“Desde hace meses Milei se viene debilitando, desgastando, y está en su peor momento».
Foto: Matias-Baglietto-Europa-Press

“Hay una demanda fuerte por el trabajo y por los salarios. Y la gente no está contenta con su situación laboral. Muchos han pasado de la formalidad a la informalidad y la plata no les alcanza para llegar a fin de mes”, describió en la comunicación con Tiempo. Haime, de todos modos, incorporó un matiz propio, una observación que, para quienes lo leen o intercambian con él con cierta frecuencia, parece una obsesión personal: la valoración del orden económico, sobre todo en lo financiero. “Es muy difícil que la población hoy te compre una propuesta de cambio que no incluya el tema de la estabilidad”, remarcó.

Luego, para transmitir lo que detecta en sus estudios, agregó: “Lo nuevo que se pide es estabilidad económica con generación de empleo y buenos salarios. La combinación sería más o menos esa.” ¿Será posible, ante esa demanda cruzada por la que urgen las mayorías, mejorar el poder adquisitivo del salario y crear nuevos empleos, pero al mismo tiempo mantener el orden fiscal y pagar la deuda cumpliendo con los vencimientos previstos? ¿Son tres objetivos conciliables? ¿O cumplir con dos implicaría, necesariamente, descuidar el tercero? “Bueno, ahí está el desafío del gobernante”, replicó Haime tras escuchar las inquietudes que le trasladó este diario.

Con esta postal de punto de partida no es de extrañar que los números electorales de La Libertad Avanza vengan mal. En la última semana hubo un primer sondeo -realizado por la consultora Tendencias y publicado por el diario Perfil- que arrojó una novedad como ‘predictor’ de tendencias y preferencias del voto: esa encuesta lo dio ganador a Axel Kicillof (46,1%) en un hipotético balotaje con Milei (37,4%), con un 7,3% de voto en blanco y un 5,8% que dice que, ante ese duelo, no iría a votar por ninguna de las dos opciones.

Hilario Moreno, director de la consultora Dicen, aportó otra clave de interpretación; una lectura poco transitada. Dijo que el candidato opositor que llegue al balotaje tendrá chances de imponerse. Basó su afirmación en una suerte de ‘indicador’: el endurecimiento con Milei del electorado independiente, el llamado ‘ni-ni’ (ni mileístas ni del PRO pero tampoco peronistas). Moreno definió a esa franja del electorado, clave para la segunda vuelta, como el “centro” pero no entendido en términos ideológicos.

“Ese «centro» está formado por una cantidad variadísima de electores, votantes blandos, con un montón de perfiles distintos y sólo una cosa que los une: no quieren ser ni una cosa ni la otra y no se toman la política de manera ‘religiosa’, si querés, como el peronista o el antiperonista”, argumentó. Desde esa premisa, Moreno afirmó que en sus estudios -cuanti y cualitativos- vienen notando que los electores de esas características están enojados y muy distantes de Milei. “Ese ‘centro’ hoy lo ocupan, sin problemas, Myriam Bregman y (Juan) Schiaretti. Entre los dos suman 17 puntos, como candidatos alternativos”, dijo. Y agregó que ese voto del ‘medio’, desplazado a posturas más opositoras, “abre la posibilidad de que un candidato peronista tenga chances de ganar un balotaje”.

La gran pregunta, siguió Moreno, es si con estos desplazamientos y malhumores sociales el peronismo logrará superar la maldición de la segunda vuelta. “Lo que veo como tendencia desde hace meses es que Milei se viene debilitando, desgastando, y está en su peor momento. El peronismo, que tiene una gran facilidad para pegarse tiros en los pies, ¿romperá esta vez el maleficio de no imponerse en balotaje?”, se preguntó y dejó la respuesta en el aire.

 Los sondeos de opinión pública indican que las preocupaciones económicas están al tope. Los números que muestran que crecen las chances para la oposición. La visión de los analistas.  

Dos preguntas, apenas dos, pero que definen un mundo. Son los interrogantes centrales que se hacen -y tratan de responder- los analistas de opinión pública. El descenso lento pero continuo que muestran las encuestas en materia de aprobación, imagen y consenso cuando preguntan por Javier Milei, ¿proyectará su tendencia descendente en los trece meses que restan hasta la definición electoral? ¿La serie se extenderá hacia adelante sin variaciones? Como complemento, la otra pregunta: ¿el peronismo romperá por primera vez el maleficio de los balotajes (hasta aquí los perdió siempre: es decir en 2015 y 2023) para ganar el año próximo en segunda vuelta?

Esos dos interrogantes condensan problemáticas sociales y definiciones políticas que siguen irresueltas o que pueden tener cambios. Por un lado, la percepción ciudadana de la actualidad económica, pero desde el prisma de lo más inmediato (en los últimos tiempos se popularizó la expresión “metro cuadrado” para referirse a la experiencia singular de cada individuo junto a su entorno más cercano). Por otro, cómo resolverá la principal fuerza opositora -el PJ en todas sus variantes- su organización electoral en busca de representar a las franjas de la población que desde abajo traccionan por un cambio.

En cuanto al declive del mileísmo, las razones parecen claras. Esta semana se conoció el informe mensual Latam Pulse de Argentina de la encuestadora Atlas Intel-Bloomberg. Una de las novedades que mostró el estudio fue el ascenso hasta el tope de las preocupaciones (junto a la corrupción) del temor ante la pérdida de empleos, el regreso del desempleo. El titular de la consultora Aresco, Federico Aurelio, lo planteó en estos términos: “La principal preocupación es (la caída de) la actividad económica y su consecuencia en el salario. Surgió con claridad desde hace varios meses y se sostiene como el principal problema en nuestras encuestas.”

Consultado por Tiempo, Aurelio aseguró que “el 40%” de los argentinos sostiene que la problemática “lo afecta en su día a día” aunque el porcentaje de afectados crece hasta el “60%” al sumar otras cuestiones de índole económica. Ese estado de malestar y preocupación apareció, y con cifras parecidas, en el último relevamiento de la consultora Proyección. “En este mes (por septiembre) registramos el número más alto de preocupación por los bajos salarios y el desempleo de toda nuestra serie de medición, al menos desde hace un año”, contó Santiago Giorgetta, uno de los directores.

“Lo hicimos del 1° al 10 (de septiembre), lo terminamos de procesar ayer (por el viernes) y ya lo terminamos. Por primera vez nos dio que el 53% está preocupado por los bajos salarios y que casi el 30% teme por el (riesgo del) desempleo. Para tener una idea de las variaciones, el desempleo en 2023 estaba por debajo del 10%”, repasó Giorgetta en diálogo con este diario. Otro especialista en humores sociales, el consultor Hugo Haime, destacó el “rechazo al modelo económico” con el que millones de personas digieren la sensación de zozobra que produce el hundimiento de la realidad laboral.

Milei sigue cayendo en las encuestas: ¿el peronismo puede romper la maldición del balotaje?
“Desde hace meses Milei se viene debilitando, desgastando, y está en su peor momento».

Foto: Matias-Baglietto-Europa-Press

“Hay una demanda fuerte por el trabajo y por los salarios. Y la gente no está contenta con su situación laboral. Muchos han pasado de la formalidad a la informalidad y la plata no les alcanza para llegar a fin de mes”, describió en la comunicación con Tiempo. Haime, de todos modos, incorporó un matiz propio, una observación que, para quienes lo leen o intercambian con él con cierta frecuencia, parece una obsesión personal: la valoración del orden económico, sobre todo en lo financiero. “Es muy difícil que la población hoy te compre una propuesta de cambio que no incluya el tema de la estabilidad”, remarcó.

Luego, para transmitir lo que detecta en sus estudios, agregó: “Lo nuevo que se pide es estabilidad económica con generación de empleo y buenos salarios. La combinación sería más o menos esa.” ¿Será posible, ante esa demanda cruzada por la que urgen las mayorías, mejorar el poder adquisitivo del salario y crear nuevos empleos, pero al mismo tiempo mantener el orden fiscal y pagar la deuda cumpliendo con los vencimientos previstos? ¿Son tres objetivos conciliables? ¿O cumplir con dos implicaría, necesariamente, descuidar el tercero? “Bueno, ahí está el desafío del gobernante”, replicó Haime tras escuchar las inquietudes que le trasladó este diario.

Con esta postal de punto de partida no es de extrañar que los números electorales de La Libertad Avanza vengan mal. En la última semana hubo un primer sondeo -realizado por la consultora Tendencias y publicado por el diario Perfil- que arrojó una novedad como ‘predictor’ de tendencias y preferencias del voto: esa encuesta lo dio ganador a Axel Kicillof (46,1%) en un hipotético balotaje con Milei (37,4%), con un 7,3% de voto en blanco y un 5,8% que dice que, ante ese duelo, no iría a votar por ninguna de las dos opciones.

Hilario Moreno, director de la consultora Dicen, aportó otra clave de interpretación; una lectura poco transitada. Dijo que el candidato opositor que llegue al balotaje tendrá chances de imponerse. Basó su afirmación en una suerte de ‘indicador’: el endurecimiento con Milei del electorado independiente, el llamado ‘ni-ni’ (ni mileístas ni del PRO pero tampoco peronistas). Moreno definió a esa franja del electorado, clave para la segunda vuelta, como el “centro” pero no entendido en términos ideológicos.

“Ese «centro» está formado por una cantidad variadísima de electores, votantes blandos, con un montón de perfiles distintos y sólo una cosa que los une: no quieren ser ni una cosa ni la otra y no se toman la política de manera ‘religiosa’, si querés, como el peronista o el antiperonista”, argumentó. Desde esa premisa, Moreno afirmó que en sus estudios -cuanti y cualitativos- vienen notando que los electores de esas características están enojados y muy distantes de Milei. “Ese ‘centro’ hoy lo ocupan, sin problemas, Myriam Bregman y (Juan) Schiaretti. Entre los dos suman 17 puntos, como candidatos alternativos”, dijo. Y agregó que ese voto del ‘medio’, desplazado a posturas más opositoras, “abre la posibilidad de que un candidato peronista tenga chances de ganar un balotaje”.

La gran pregunta, siguió Moreno, es si con estos desplazamientos y malhumores sociales el peronismo logrará superar la maldición de la segunda vuelta. “Lo que veo como tendencia desde hace meses es que Milei se viene debilitando, desgastando, y está en su peor momento. El peronismo, que tiene una gran facilidad para pegarse tiros en los pies, ¿romperá esta vez el maleficio de no imponerse en balotaje?”, se preguntó y dejó la respuesta en el aire.

 Política – Tiempo Argentino

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