El presidente de la Nación, Javier Milei, rompió el silencio tras varios días de estricto hermetismo en la Casa Rosada respecto a la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien se encuentra bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. En declaraciones al diario El Observador, brindadas antes de recibir una distinción de la Universidad CEU en España, el jefe de Estado ensayó una férrea defensa institucional de su colaborador, restándole peso a la presión parlamentaria que el coordinador de ministros enfrentó recientemente en el Senado y delegando de manera formal la resolución del conflicto en los tribunales.
Sin embargo, el respaldo de Milei introdujo una fuerte contradicción discursiva respecto a los pilares de su propia gestión. Al intentar justificar que Adorni no declarara sus bienes de forma previa al ingreso a la función pública, el Presidente argumentó que dicha conducta era «absolutamente plausible» y «razonable» porque «los argentinos se defienden» de un Estado que los «estafó».
Esta llamativa naturalización de la informalidad y del ocultamiento financiero fue leída como un fuerte contraste frente a la severidad fiscal y el cumplimiento de las normas que el Poder Ejecutivo le exige diariamente a la ciudadanía bajo su programa de ajuste macroeconómico. Para desestimar la denuncia, el mandatario prefirió catalogar la investigación como una simple maniobra de «denunciadores seriales».
Un apoyo que va arrinconando a Milei
Pese a asegurar que cree en la honestidad del jefe de Gabinete y que lo apoya «hasta las últimas consecuencias», Milei se vio obligado a trazar un límite político para resguardar la investidura presidencial ante un potencial avance de la causa. «Si lo consideraran culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada», advirtió formalmente, en un intento por desligar su administración de los estándares que le cuestionó a la gestión de Mauricio Macri, a quien criticó de manera inusual por haber asumido procesado en 2015.

Por fuera de la crisis de la vocería, el líder libertario aprovechó la centralidad de la entrevista internacional para ratificar que buscará la reelección en los comicios presidenciales de 2027, sosteniendo que su único adversario es la mejora de su propia gestión.
En una entrevista desde Europa, el presidente respaldó al criticado jefe de Gabinete. Condicionó su continuidad en la Jefatura a la situación judicial.
El presidente de la Nación, Javier Milei, rompió el silencio tras varios días de estricto hermetismo en la Casa Rosada respecto a la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien se encuentra bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. En declaraciones al diario El Observador, brindadas antes de recibir una distinción de la Universidad CEU en España, el jefe de Estado ensayó una férrea defensa institucional de su colaborador, restándole peso a la presión parlamentaria que el coordinador de ministros enfrentó recientemente en el Senado y delegando de manera formal la resolución del conflicto en los tribunales.
Sin embargo, el respaldo de Milei introdujo una fuerte contradicción discursiva respecto a los pilares de su propia gestión. Al intentar justificar que Adorni no declarara sus bienes de forma previa al ingreso a la función pública, el Presidente argumentó que dicha conducta era «absolutamente plausible» y «razonable» porque «los argentinos se defienden» de un Estado que los «estafó».
Esta llamativa naturalización de la informalidad y del ocultamiento financiero fue leída como un fuerte contraste frente a la severidad fiscal y el cumplimiento de las normas que el Poder Ejecutivo le exige diariamente a la ciudadanía bajo su programa de ajuste macroeconómico. Para desestimar la denuncia, el mandatario prefirió catalogar la investigación como una simple maniobra de «denunciadores seriales».
Pese a asegurar que cree en la honestidad del jefe de Gabinete y que lo apoya «hasta las últimas consecuencias», Milei se vio obligado a trazar un límite político para resguardar la investidura presidencial ante un potencial avance de la causa. «Si lo consideraran culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada», advirtió formalmente, en un intento por desligar su administración de los estándares que le cuestionó a la gestión de Mauricio Macri, a quien criticó de manera inusual por haber asumido procesado en 2015.

Foto: LN+
Por fuera de la crisis de la vocería, el líder libertario aprovechó la centralidad de la entrevista internacional para ratificar que buscará la reelección en los comicios presidenciales de 2027, sosteniendo que su único adversario es la mejora de su propia gestión.
Política – Tiempo Argentino