Pasó una década de aquella madrugada en que una patota infame ingresara a la redacción de Tiempo Argentino y Radio América, entonces ubicada en Amenábar 23, Palermo. Comandada por Mariano Martínez Rojas, -un supuesto empresario hoy comprometido judicialmente en al menos cinco causas diferentes-, el grupo de agresores integrado por 13 personas convocadas por Juan Carlos Blander forzaron la entrada del edificio. El objetivo era, además de ocupar el lugar, destruir las instalaciones donde funcionaba la cooperativa de trabajadores y trabajadoras, que en ese momento tenía dos meses de vida, luego del vaciamiento del Grupo 23 por parte de Sergio Szpolski.
La causa está actualmente a la espera de que el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 7 ponga fecha para la realización del juicio oral contra los 15 hombres que violentaron el medio. Fue instruida y elevada a juicio en marzo de 2023 por el juez Marcelo Martínez de Giorgi. Los delitos que les imputan son “usurpación, daño, interrupción de las comunicaciones y robo”.
En la instrucción consta también que los agresores se retiraron “de manera violenta y mediante el uso de la fuerza y amenazas a los tres trabajadores que se hallaban en el lugar, provocó serios daños en los bienes muebles, cortó específicamente las comunicaciones mediante el cercenamiento de los cables de conexión a Internet, teléfono e intranet, y sustrajo principalmente con violencia elementos pertenecientes a la empresa y necesarios para el funcionamiento de la redacción y la radio”.

Las demoras de la Justicia
Antes de llegar a esta instancia, que está detenida en 2023, la causa tuvo algunas idas y vueltas en el Poder Judicial. Tardaron tres años en reconocer que hubo un ataque a la libertad de expresión y al derecho de informar y a informar. Fue el juez Martínez de Giorgi quien instruyó la causa pero quitó la responsabilidad a dos miembros de la policía (ver aparte) que tuvieron vínculo con Juan Carlos Blander, uno de los imputados .
Apenas llegó al TOF N°7, el fiscal Gabriel González Da Silva pidió que la causa se devolviera a instrucción porque no lograba identificar cuál o cuáles comunicaciones se vieron interrumpidas o no se comunicaron a la sociedad en general. Cinco meses después, en agosto de 2023, el TOF N° 7 rechazó el pedido de González Da Silva.
Finalmente, desde febrero de 2024 se pidieron certificaciones de antecedentes de los imputados, y no hubo más avances. Esta solicitud de certificación se registró cuando la defensa pidió la suspensión de juicio a prueba (probation) para frenar el juicio oral o apuntar a un juicio abreviado.
La Defensoría Oficial Nº 7 hizo el pedido por Blander, y luego lo amplió a favor de los imputados Pablo Javier Batista, Carlos Alberto Ruíz Díaz, Gabriel Martín Moraut, Carlos Roberto Antivero, Marcelo Mauricio Caña y Esteban Oscar Díaz.
En mayo de 2025, renunció el abogado defensor de Martínez Rojas, Alejandro Sánchez Kalbermatten. El supuesto empresario encargado de vaciar Tiempo Argentino y Radio América era el único imputado que tenía una defensa particular. La asesoría letrada desde junio de 2025 también está a cargo de la Defensoría Nº 7, que asiste a la totalidad de los acusados.

Contra la libertad de expresión
La agresión a Tiempo Argentino fue un brutal ataque a la libertad de expresión. También fue un hito en la historia del periodismo argentino, no solo por la violencia que provocó la patota esa noche, el nivel de destrozos y las agresiones a tres compañeros; sino también porque tras varias horas, los y las trabajadoras pudieron ingresar a la redacción y recuperaron por segunda vez su fuente de trabajo.
Para la abogada querellante de Tiempo, María del Carmen Verdú, parece no haber interés en el tribunal para llegar al debate oral. Más allá de los problemas estructurales que existen hoy en el juzgado la espera de tres años para llevar adelante el juicio resulta al menos curiosa.
El recorrido que tuvo la causa en los diferentes momentos de la trayectoria judicial demuestra esta falta de interés que describe Verdú.
“Fue una causa signada por los vínculos de Martínez Rojas con el poder de esa época. Era un tipo vinculado con la gestión de gobierno, amparado por ese gobierno, y fue un liquidador de espacios además de Tiempo”, dice Verdú.
La abogada define todo lo que sucedió esa larguísima noche como una “epopeya”. “Todo lo que pasó esa noche bajo la lluvia y el frío no fue un hecho espontáneo salido de la galera de un mago sino el resultado de un proceso de acumulación organizativo que venía del inicio desde el conflicto. Si no hubiesen funcionado esa noche los mecanismos de convocatoria todavía estábamos intentando entrar al inmueble”, recuerda. “Salieron a defender la fuente de trabajo, tomar el control de la redacción y entraron al lugar tomando la decisión de quedarse ahí”. «
Desde 2023 se espera la realización del juicio oral contra la patota liderada por Martínez Rojas y Juan Carlos Blander.
Pasó una década de aquella madrugada en que una patota infame ingresara a la redacción de Tiempo Argentino y Radio América, entonces ubicada en Amenábar 23, Palermo. Comandada por Mariano Martínez Rojas, -un supuesto empresario hoy comprometido judicialmente en al menos cinco causas diferentes-, el grupo de agresores integrado por 13 personas convocadas por Juan Carlos Blander forzaron la entrada del edificio. El objetivo era, además de ocupar el lugar, destruir las instalaciones donde funcionaba la cooperativa de trabajadores y trabajadoras, que en ese momento tenía dos meses de vida, luego del vaciamiento del Grupo 23 por parte de Sergio Szpolski.
La causa está actualmente a la espera de que el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 7 ponga fecha para la realización del juicio oral contra los 15 hombres que violentaron el medio. Fue instruida y elevada a juicio en marzo de 2023 por el juez Marcelo Martínez de Giorgi. Los delitos que les imputan son “usurpación, daño, interrupción de las comunicaciones y robo”.
En la instrucción consta también que los agresores se retiraron “de manera violenta y mediante el uso de la fuerza y amenazas a los tres trabajadores que se hallaban en el lugar, provocó serios daños en los bienes muebles, cortó específicamente las comunicaciones mediante el cercenamiento de los cables de conexión a Internet, teléfono e intranet, y sustrajo principalmente con violencia elementos pertenecientes a la empresa y necesarios para el funcionamiento de la redacción y la radio”.

Las demoras de la Justicia
Antes de llegar a esta instancia, que está detenida en 2023, la causa tuvo algunas idas y vueltas en el Poder Judicial. Tardaron tres años en reconocer que hubo un ataque a la libertad de expresión y al derecho de informar y a informar. Fue el juez Martínez de Giorgi quien instruyó la causa pero quitó la responsabilidad a dos miembros de la policía (ver aparte) que tuvieron vínculo con Juan Carlos Blander, uno de los imputados .
Apenas llegó al TOF N°7, el fiscal Gabriel González Da Silva pidió que la causa se devolviera a instrucción porque no lograba identificar cuál o cuáles comunicaciones se vieron interrumpidas o no se comunicaron a la sociedad en general. Cinco meses después, en agosto de 2023, el TOF N° 7 rechazó el pedido de González Da Silva.
Finalmente, desde febrero de 2024 se pidieron certificaciones de antecedentes de los imputados, y no hubo más avances. Esta solicitud de certificación se registró cuando la defensa pidió la suspensión de juicio a prueba (probation) para frenar el juicio oral o apuntar a un juicio abreviado.
La Defensoría Oficial Nº 7 hizo el pedido por Blander, y luego lo amplió a favor de los imputados Pablo Javier Batista, Carlos Alberto Ruíz Díaz, Gabriel Martín Moraut, Carlos Roberto Antivero, Marcelo Mauricio Caña y Esteban Oscar Díaz.
En mayo de 2025, renunció el abogado defensor de Martínez Rojas, Alejandro Sánchez Kalbermatten. El supuesto empresario encargado de vaciar Tiempo Argentino y Radio América era el único imputado que tenía una defensa particular. La asesoría letrada desde junio de 2025 también está a cargo de la Defensoría Nº 7, que asiste a la totalidad de los acusados.

Foto: Eduardo Sarapura
Contra la libertad de expresión
La agresión a Tiempo Argentino fue un brutal ataque a la libertad de expresión. También fue un hito en la historia del periodismo argentino, no solo por la violencia que provocó la patota esa noche, el nivel de destrozos y las agresiones a tres compañeros; sino también porque tras varias horas, los y las trabajadoras pudieron ingresar a la redacción y recuperaron por segunda vez su fuente de trabajo.
Para la abogada querellante de Tiempo, María del Carmen Verdú, parece no haber interés en el tribunal para llegar al debate oral. Más allá de los problemas estructurales que existen hoy en el juzgado la espera de tres años para llevar adelante el juicio resulta al menos curiosa.
El recorrido que tuvo la causa en los diferentes momentos de la trayectoria judicial demuestra esta falta de interés que describe Verdú.
“Fue una causa signada por los vínculos de Martínez Rojas con el poder de esa época. Era un tipo vinculado con la gestión de gobierno, amparado por ese gobierno, y fue un liquidador de espacios además de Tiempo”, dice Verdú.
La abogada define todo lo que sucedió esa larguísima noche como una “epopeya”. “Todo lo que pasó esa noche bajo la lluvia y el frío no fue un hecho espontáneo salido de la galera de un mago sino el resultado de un proceso de acumulación organizativo que venía del inicio desde el conflicto. Si no hubiesen funcionado esa noche los mecanismos de convocatoria todavía estábamos intentando entrar al inmueble”, recuerda. “Salieron a defender la fuente de trabajo, tomar el control de la redacción y entraron al lugar tomando la decisión de quedarse ahí”. «
Política – Tiempo Argentino