El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

Faltan 15 meses para las elecciones presidenciales programadas para el cuarto domingo de octubre. El arco opositor ya está en modo electoral, pero con la aceleración pausada hasta el desenlace de la Copa del Mundo, el evento planetario que paraliza audiencias y mueve emociones. En el peronismo, por lo pronto, sigue el debate por la conducción. Cada sector afina estrategias y baraja candidaturas, aunque sin lanzar nada públicamente. Esa espera, que trasciende límites de partidos y corrientes internas, remite a la popular expresión en inglés de wait and see. Quienes suelen hacer propia esa recomendación consideran que no es momento de tomar decisiones (aún). Porque la actualidad argentina se muestra dinámica y volátil. Dicho de otro modo: lo que parece probable hoy puede resultar imposible a fin de año, o al revés.

El polo opositor sabe que sus decisiones del 2027 dependen de una variable fundamental. Es un interrogante clave y de su definición dependerá la oferta para los próximos comicios. ¿El arco político que va desde la centroderecha a la derecha más «dura» se presentará unificado, con una sola fórmula encabezada por Javier Milei en busca de la reelección? ¿O habrá, por el contrario, dos propuestas con cierta competitividad en las urnas  que buscarán representar al mismo programa económico -ajuste, superávit fiscal, reconversión productiva- aunque con diferencias en modos y formas?

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones
Foto: Edgardo Gómez
@jedgardogomez
El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

Esta cuestión es especialmente trascendente para el panperonismo. Si la puja principal fuera con una alianza ratificada entre La Libertad Avanza y el PRO sin desprendimientos ni escisiones significativas, el principal partido opositor no tendría  espacio para fragmentarse. Tampoco para ensayar alquimias de listas paralelas que se presenten separadas en las generales (y que, por eso mismo, dividan el voto opositor). En un escenario polarizado contra un rival unificado, el PJ deberá primero competir internamente (en las PASO o en internas partidarias) y luego consagrar, también por su lado, una única fórmula presidencial.

La posibilidad de que haya un solo binomio presidencial de la LLA y el PRO implicaría la confirmación del Pacto de Acassuso, aquel acuerdo anunciado por Milei junto a Patricia Bullrich y Mauricio Macri para direccionar al candidato libertario los votos del macrismo en la previa al balotaje de 2023. La asunción en la Jefatura de Gabinete de Diego Santilli, un dirigente proveniente del PRO pero con una plasticidad y un pragmatismo difíciles de empardar, pareció avalar esa hipótesis.

La misma interpretación se hizo de la recepción obsequiosa que recibió Milei en su visita a la residencia del embajador estadounidense Peter Lamelas.

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones
Foto: @embajadaeua

“El polo del oficialismo comenzó a ordenarse, mientras el campo opositor sigue desordenado y hasta juega en el abismo de la fractura”, fue la frase que circuló esta semana para interpretar la salida de Manuel Adorni, su reemplazo por Santilli -el interlocutor preferido de los gobernadores-y ciertas noticias judiciales de los últimos días, como la decisión del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi de excluir a las querellas en el impulso de la causa por la criptoestafa $Libra.

Esta lectura, sin embargo, no convence a todo el peronismo: la idea de que Milei no tendrá que competir con otra alternativa por derecha que le pueda restar votos no es compartida por nombres influyentes del arco opositor. Hay voces, incluso, que sostienen que la intención de voto a Milei es más baja de lo que se dice hoy. Y aseguran que esa sorpresa -incómoda para el sector del establishment que lo avala- irá surgiendo a la luz pública y quedará en evidencia a medida que avance el calendario electoral. “Si Milei sigue cayendo en imagen, la despolarización está a la puerta del escenario político”, analizó en diálogo con Tiempo un representante del PJ que revisa periódicamente trackeos (medición continua y sistemática) de opinión pública.  Son estudios diarios y semanales, focalizados en la imagen de dirigentes y aprobación de rumbos y políticas.

Esa postura parte de una premisa que parece estar en contradicción con algunas encuestas recientes, que ubican a la imagen positiva de Milei en cerca de los 40 puntos porcentuales (con su contracara, dato no menor: una negativa en torno al 58%). Aquí puede incidir una discusión técnica de cómo y dónde se suman o no las respuestas «neutras» (quienes eligen responder ni positiva ni negativamente). En definitiva, en las filas del PJ circulan reservadamente mediciones de opinión pública que asignan cifras malas para Milei. La conclusión a la que llegan quienes ponen la lupa sobre esos trackeos diarios es que Milei no tiene garantizado el monopolio de la representación de derecha. “Las elecciones se ordenan en función de la expectativa general de triunfo. Nadie va atrás de un candidato que tiene chances de perder”, subrayó en esa línea un cuadro del PJ que tiene experiencia en encuestas y que está encima hasta de las variaciones más leves, casi minúsculas.

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

La atención a lo que termine sucediendo con la organización electoral de la derecha (mileísmo, PRO y partidos menores) tendrá su correlato en el campo opositor: si la derecha ofrece dos o más alternativas directamente en las elecciones generales, el PJ podría hacer lo mismo sin el temor a favorecer un triunfo de su adversario en primera vuelta (por la posibilidad de alcanzar un 40% de los votos y diez puntos de diferencia con el segundo).

Lo que se está analizando es si el mapa electoral de la primera vuelta de octubre se va configurando en dos polos -dos grandes coaliciones- que en el ejercicio de la polarización van atrayendo a buena parte del electorado (como ocurrió en Perú, en Colombia y probablemente sucederá en Brasil) o si una declinación progresiva de Milei por la crisis económica deriva en todo lo contrario: en una ‘despolarización’ del tablero, con dos ofertas electorales de derecha más la candidatura de Myriam Bregman.

Esta última hipótesis, por caso, es la que consideran más probable en el equipo político más cercano al exministro de Economía Sergio Massa. El diputado Sebastián Galmarini, que además es su cuñado, lo resumió así: “Yo veo un gobierno que actúa como si fuera muy poderoso y potente y al que ellos llaman el más reformista de la historia, pero que entra en franca contradicción con la opinión pública, que ya sabe que es un gobierno corrupto pero que además entiende las dificultades de la motosierra y el ajuste”. Y en esa línea agregó: “Aunque todavía falta mucho para el escenario electoral, el gobierno está en una situación de mucha debilidad frente a la opinión pública.”

 La posibilidad de que haya dos candidatos del bloque conservador habilitaría una fragmentación del PJ. Las encuestas que mira la fuerza opositora. El tiempismo.  

Faltan 15 meses para las elecciones presidenciales programadas para el cuarto domingo de octubre. El arco opositor ya está en modo electoral, pero con la aceleración pausada hasta el desenlace de la Copa del Mundo, el evento planetario que paraliza audiencias y mueve emociones. En el peronismo, por lo pronto, sigue el debate por la conducción. Cada sector afina estrategias y baraja candidaturas, aunque sin lanzar nada públicamente. Esa espera, que trasciende límites de partidos y corrientes internas, remite a la popular expresión en inglés de wait and see. Quienes suelen hacer propia esa recomendación consideran que no es momento de tomar decisiones (aún). Porque la actualidad argentina se muestra dinámica y volátil. Dicho de otro modo: lo que parece probable hoy puede resultar imposible a fin de año, o al revés.

El polo opositor sabe que sus decisiones del 2027 dependen de una variable fundamental. Es un interrogante clave y de su definición dependerá la oferta para los próximos comicios. ¿El arco político que va desde la centroderecha a la derecha más «dura» se presentará unificado, con una sola fórmula encabezada por Javier Milei en busca de la reelección? ¿O habrá, por el contrario, dos propuestas con cierta competitividad en las urnas  que buscarán representar al mismo programa económico -ajuste, superávit fiscal, reconversión productiva- aunque con diferencias en modos y formas?

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

Foto: Edgardo Gómez
@jedgardogomez

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

Esta cuestión es especialmente trascendente para el panperonismo. Si la puja principal fuera con una alianza ratificada entre La Libertad Avanza y el PRO sin desprendimientos ni escisiones significativas, el principal partido opositor no tendría  espacio para fragmentarse. Tampoco para ensayar alquimias de listas paralelas que se presenten separadas en las generales (y que, por eso mismo, dividan el voto opositor). En un escenario polarizado contra un rival unificado, el PJ deberá primero competir internamente (en las PASO o en internas partidarias) y luego consagrar, también por su lado, una única fórmula presidencial.

La posibilidad de que haya un solo binomio presidencial de la LLA y el PRO implicaría la confirmación del Pacto de Acassuso, aquel acuerdo anunciado por Milei junto a Patricia Bullrich y Mauricio Macri para direccionar al candidato libertario los votos del macrismo en la previa al balotaje de 2023. La asunción en la Jefatura de Gabinete de Diego Santilli, un dirigente proveniente del PRO pero con una plasticidad y un pragmatismo difíciles de empardar, pareció avalar esa hipótesis.

La misma interpretación se hizo de la recepción obsequiosa que recibió Milei en su visita a la residencia del embajador estadounidense Peter Lamelas.

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

Foto: @embajadaeua

“El polo del oficialismo comenzó a ordenarse, mientras el campo opositor sigue desordenado y hasta juega en el abismo de la fractura”, fue la frase que circuló esta semana para interpretar la salida de Manuel Adorni, su reemplazo por Santilli -el interlocutor preferido de los gobernadores-y ciertas noticias judiciales de los últimos días, como la decisión del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi de excluir a las querellas en el impulso de la causa por la criptoestafa $Libra.

Esta lectura, sin embargo, no convence a todo el peronismo: la idea de que Milei no tendrá que competir con otra alternativa por derecha que le pueda restar votos no es compartida por nombres influyentes del arco opositor. Hay voces, incluso, que sostienen que la intención de voto a Milei es más baja de lo que se dice hoy. Y aseguran que esa sorpresa -incómoda para el sector del establishment que lo avala- irá surgiendo a la luz pública y quedará en evidencia a medida que avance el calendario electoral. “Si Milei sigue cayendo en imagen, la despolarización está a la puerta del escenario político”, analizó en diálogo con Tiempo un representante del PJ que revisa periódicamente trackeos (medición continua y sistemática) de opinión pública.  Son estudios diarios y semanales, focalizados en la imagen de dirigentes y aprobación de rumbos y políticas.

Esa postura parte de una premisa que parece estar en contradicción con algunas encuestas recientes, que ubican a la imagen positiva de Milei en cerca de los 40 puntos porcentuales (con su contracara, dato no menor: una negativa en torno al 58%). Aquí puede incidir una discusión técnica de cómo y dónde se suman o no las respuestas «neutras» (quienes eligen responder ni positiva ni negativamente). En definitiva, en las filas del PJ circulan reservadamente mediciones de opinión pública que asignan cifras malas para Milei. La conclusión a la que llegan quienes ponen la lupa sobre esos trackeos diarios es que Milei no tiene garantizado el monopolio de la representación de derecha. “Las elecciones se ordenan en función de la expectativa general de triunfo. Nadie va atrás de un candidato que tiene chances de perder”, subrayó en esa línea un cuadro del PJ que tiene experiencia en encuestas y que está encima hasta de las variaciones más leves, casi minúsculas.

El peronismo relojea los escenarios de la derecha para medir sus opciones

La atención a lo que termine sucediendo con la organización electoral de la derecha (mileísmo, PRO y partidos menores) tendrá su correlato en el campo opositor: si la derecha ofrece dos o más alternativas directamente en las elecciones generales, el PJ podría hacer lo mismo sin el temor a favorecer un triunfo de su adversario en primera vuelta (por la posibilidad de alcanzar un 40% de los votos y diez puntos de diferencia con el segundo).

Lo que se está analizando es si el mapa electoral de la primera vuelta de octubre se va configurando en dos polos -dos grandes coaliciones- que en el ejercicio de la polarización van atrayendo a buena parte del electorado (como ocurrió en Perú, en Colombia y probablemente sucederá en Brasil) o si una declinación progresiva de Milei por la crisis económica deriva en todo lo contrario: en una ‘despolarización’ del tablero, con dos ofertas electorales de derecha más la candidatura de Myriam Bregman.

Esta última hipótesis, por caso, es la que consideran más probable en el equipo político más cercano al exministro de Economía Sergio Massa. El diputado Sebastián Galmarini, que además es su cuñado, lo resumió así: “Yo veo un gobierno que actúa como si fuera muy poderoso y potente y al que ellos llaman el más reformista de la historia, pero que entra en franca contradicción con la opinión pública, que ya sabe que es un gobierno corrupto pero que además entiende las dificultades de la motosierra y el ajuste”. Y en esa línea agregó: “Aunque todavía falta mucho para el escenario electoral, el gobierno está en una situación de mucha debilidad frente a la opinión pública.”

 Política – Tiempo Argentino

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