Hegseth y Trump se muestran triunfalistas y minimizan ataques iraníes en Emiratos

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo este martes que la tregua con Irán no acabó, pese a la última oleada de ataques perpetrados por las fuerzas iraníes contra Emiratos Árabes Unidos, si bien pidió a Teherán «actuar con prudencia».

«El alto el fuego no ha acabado (…) En última instancia, será el presidente (de Estados Unidos, Donald Trump) quien tome la decisión sobre si algo escala hasta el punto de convertirse en una violación del alto el fuego», dijo en una rueda de prensa.

En este sentido, instó a Irán a «actuar con prudencia» después de que las autoridades emiratíes denunciaran el lunes un ataque con drones procedente de Irán contra instalaciones petroleras en Fuyaira y otro contra un buque vinculado a la petrolera Abu Dhani National Oil Company (ANDOC) cuando transitaba por el estrecho de Ormuz.

Hegseth y Trump se muestran triunfalistas y minimizan ataques iraníes en Emiratos
Drones interceptados por fuerzas de EAU.

En total, las autoridades emiratíes interceptaron cerca de 20 proyectiles iraníes, si bien Trump restó importancia a lo sucedido en la víspera. «La mayoría fueron derribados», dijo, agregando además que los proyectiles no causaron daños importantes.

Con respecto a la iniciativa «humanitaria» llamada ‘Proyecto Libertad’ lanzada el domingo por la Casa Blanca para “facilitar la salida de los barcos atrapados en el golfo Pérsico”, Hegseth detalló que se trata de una misión de carácter «defensivo» y «temporal» cuyo objetivo es proteger a embarcaciones «inofensivas» de la «agresión iraní».

«Las fuerzas estadounidenses no necesitarán entrar en aguas o espacio aéreo iraníes. No es necesario», dijo, añadiendo que pese a que Washington no busca una confrontación con Teherán, si sus fuerzas atacan a sus tropas o a buques mercantes «inofensivos» se enfrentarán a una potencia de fuego «contundente» y «devastadora».

Sus palabras se producen después de que las autoridades iraníes hayan tildado este martes de «falsa» la afirmación del Ejército de Estados Unidos de que sus fuerzas neutralizaron seis lanchas rápidas iraníes en la operación de Washington para facilitar la salida de buques del estrecho.

La palabra presidencial

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no puede quedarse callado, dijo que la guerra con Irán podría prolongarse dos semanas, o «quizás tres», y descartó que el tiempo sea un «factor crucial» para los intereses de Washington. «De una forma u otra, ganamos», afirmó, en otro arranque triu8nfalista que la realidad no confirma.

«O cerramos el trato correcto o ganamos con mucha facilidad. Desde el punto de vista militar, ya hemos ganado», repitió el presidente de Estados Unidos en una entrevista para a ABC News, publicada este martes. «Ya me han oído decirlo un millón de veces», señalo.

Trump evitó, no obstante, pronunciarse acerca de si los ataques de Irán sobre Emiratos Árabes Unidos (EAU) suponen una violación de la tregua. «Ya veremos qué pasa», dijo. En un acto en la Casa Blanca el lunes minimizó el alcance de estos ataques afirmando que «no hubo daños importantes».

Asimismo, ha restó importancia a la posible duración de la guerra, ya que según él, en contraste con lo que apuntan las encuestas, existe una gran aceptación entre el público estadounidense hacia esta aventura emprendida con Israel el 28 de febrero. «El tiempo no es un factor crucial para nosotros», aseguró.

Trump agregó que las tropas estadounidenses tienen el control del estrecho de Ormuz después de poner en marcha la operación ‘Proyecto Libertad’, una iniciativa «humanitaria», según dijo hace unos días, con la que pretender facilitar el tráfico marítimo de aquellos buques atrapados en el golfo Pérsico.

Con respecto a la reservas de uranio de Irán, principal argumento que esgrimido por Estados Unidos e Israel para poner en marcha esta nueva ofensiva, Trump minimizó su alcance como consecuencia de los bombardeos lanzados en junio.

«Probablemente no se pueden usar», dijo el jefe de la Casa Blanca, aunque apunta que le gustaría hacerse con ellas para evitar que las autoridades iraníes «caigan en la tentación» de insistir con sus aspiraciones nucleares.

ALG con Europa Press

 El secretario de Guerra recomienda «prudencia» a Teherán, el presidente dice que el tiempo no es crucial. «De una forma u otra, ganamos», afirmó. Ataques en Fuyaira y a un buque de la petrolera emiratí.  

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo este martes que la tregua con Irán no acabó, pese a la última oleada de ataques perpetrados por las fuerzas iraníes contra Emiratos Árabes Unidos, si bien pidió a Teherán «actuar con prudencia».

«El alto el fuego no ha acabado (…) En última instancia, será el presidente (de Estados Unidos, Donald Trump) quien tome la decisión sobre si algo escala hasta el punto de convertirse en una violación del alto el fuego», dijo en una rueda de prensa.

En este sentido, instó a Irán a «actuar con prudencia» después de que las autoridades emiratíes denunciaran el lunes un ataque con drones procedente de Irán contra instalaciones petroleras en Fuyaira y otro contra un buque vinculado a la petrolera Abu Dhani National Oil Company (ANDOC) cuando transitaba por el estrecho de Ormuz.

Hegseth y Trump se muestran triunfalistas y minimizan ataques iraníes en Emiratos
Drones interceptados por fuerzas de EAU.

En total, las autoridades emiratíes interceptaron cerca de 20 proyectiles iraníes, si bien Trump restó importancia a lo sucedido en la víspera. «La mayoría fueron derribados», dijo, agregando además que los proyectiles no causaron daños importantes.

Con respecto a la iniciativa «humanitaria» llamada ‘Proyecto Libertad’ lanzada el domingo por la Casa Blanca para “facilitar la salida de los barcos atrapados en el golfo Pérsico”, Hegseth detalló que se trata de una misión de carácter «defensivo» y «temporal» cuyo objetivo es proteger a embarcaciones «inofensivas» de la «agresión iraní».

«Las fuerzas estadounidenses no necesitarán entrar en aguas o espacio aéreo iraníes. No es necesario», dijo, añadiendo que pese a que Washington no busca una confrontación con Teherán, si sus fuerzas atacan a sus tropas o a buques mercantes «inofensivos» se enfrentarán a una potencia de fuego «contundente» y «devastadora».

Sus palabras se producen después de que las autoridades iraníes hayan tildado este martes de «falsa» la afirmación del Ejército de Estados Unidos de que sus fuerzas neutralizaron seis lanchas rápidas iraníes en la operación de Washington para facilitar la salida de buques del estrecho.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no puede quedarse callado, dijo que la guerra con Irán podría prolongarse dos semanas, o «quizás tres», y descartó que el tiempo sea un «factor crucial» para los intereses de Washington. «De una forma u otra, ganamos», afirmó, en otro arranque triu8nfalista que la realidad no confirma.

«O cerramos el trato correcto o ganamos con mucha facilidad. Desde el punto de vista militar, ya hemos ganado», repitió el presidente de Estados Unidos en una entrevista para a ABC News, publicada este martes. «Ya me han oído decirlo un millón de veces», señalo.

Trump evitó, no obstante, pronunciarse acerca de si los ataques de Irán sobre Emiratos Árabes Unidos (EAU) suponen una violación de la tregua. «Ya veremos qué pasa», dijo. En un acto en la Casa Blanca el lunes minimizó el alcance de estos ataques afirmando que «no hubo daños importantes».

Asimismo, ha restó importancia a la posible duración de la guerra, ya que según él, en contraste con lo que apuntan las encuestas, existe una gran aceptación entre el público estadounidense hacia esta aventura emprendida con Israel el 28 de febrero. «El tiempo no es un factor crucial para nosotros», aseguró.

Trump agregó que las tropas estadounidenses tienen el control del estrecho de Ormuz después de poner en marcha la operación ‘Proyecto Libertad’, una iniciativa «humanitaria», según dijo hace unos días, con la que pretender facilitar el tráfico marítimo de aquellos buques atrapados en el golfo Pérsico.

Con respecto a la reservas de uranio de Irán, principal argumento que esgrimido por Estados Unidos e Israel para poner en marcha esta nueva ofensiva, Trump minimizó su alcance como consecuencia de los bombardeos lanzados en junio.

«Probablemente no se pueden usar», dijo el jefe de la Casa Blanca, aunque apunta que le gustaría hacerse con ellas para evitar que las autoridades iraníes «caigan en la tentación» de insistir con sus aspiraciones nucleares.

ALG con Europa Press

 Mundo – Tiempo Argentino

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