El gobierno de Colombia se alinea con Estados Unidos e Israel y rompe relaciones con Irán

En un nuevo gesto de alineamiento del presidente Abelardo de la Espriella con Estados Unidos e Israel, el Gobierno de ultraderecha de Colombia formalizó la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Irán, una decisión adoptada el pasado 19 de septiembre y comunicada ahora por el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano.

De acuerdo con la Cancillería, la decisión se enmarca en las directrices de política exterior del Gobierno en materia de seguridad nacional y hemisférica y “de lucha contra el crimen transnacional”. Entre los motivos esgrimidos figuran los presuntos vínculos de las autoridades iraníes con organizaciones terroristas internacionales y otros grupos considerados terroristas por Bogotá.

El Gobierno colombiano también señaló como factores determinantes para esta decisión las «violaciones constatadas» de los derechos humanos que, según indicó en un comunicado oficial, se cometieron dentro de Irán, así como los «ataques verificados» contra países ajenos al conflicto que se desarrolla en Medio Oriente.

A estas circunstancias se suman, según la posición expresada por Bogotá, el bloqueo del estrecho de Ormuz y las trabas impuestas por las autoridades iraníes a las tareas de supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), destinadas a determinar el alcance de su programa nuclear.

La Cancillería colombiana consideró que el conjunto de estos acontecimientos «ha deteriorado la confianza de Colombia con el Gobierno de la República Islámica de Irán», lo que desembocó en la decisión de poner fin a los vínculos diplomáticos entre ambos países.

No obstante, Bogotá aclaró que la medida no implica el cese de las relaciones consulares entre ambos Estados, que se mantienen, según el comunicado, de acuerdo con lo establecido por el artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y por el apartado tercero del artículo 2 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963.

La Dirección de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano será la encargada de comunicar a las autoridades iraníes los pasos que deberán seguirse para llevar adelante el procedimiento correspondiente.

«La defensa de la soberanía nacional constituye un eje irrenunciable de la política exterior colombiana. En este contexto, la diplomacia nacional protegerá las fronteras, rechazará cualquier forma de injerencia externa y promoverá la defensa de los ciudadanos y los intereses de Colombia ante la comunidad internacional», concluyó el Ejecutivo colombiano.

Declarada organización terrorista la Guardia Revolucionaria

En un comunicado posterior, la misma cartera ministerial anunció la declaración de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como grupo terrorista, debido a que dicha organización representa, en palabras de la Cancillería, «un grave peligro para la paz y seguridad internacional».

En esta línea, desde Bogotá subrayaron que las acciones de este grupo no solo afectan a la población iraní, sino que sus «operaciones encubiertas» también tienen consecuencias «más allá de las fronteras de Irán».

Otra razón de peso para Colombia fue el hecho de que esta fuerza había sido previamente clasificada como organización terrorista en países de los cinco continentes, así como por organizaciones supranacionales como la Unión Europea.

Así, Colombia anunció que reforzará sus medidas de control y seguridad «para impedir el ingreso a su territorio» de personas asociadas con la Guardia Revolucionaria Islámica.

GS con información de Europa Press

 El gobierno de ultraderecha de Abelardo de la Espriella, quien tiene también ciudadanía estadounidense, continúa con el giro de 180 grados en política exterior en relación a su antecesor Gustavo Petro.  

En un nuevo gesto de alineamiento del presidente Abelardo de la Espriella con Estados Unidos e Israel, el Gobierno de ultraderecha de Colombia formalizó la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Irán, una decisión adoptada el pasado 19 de septiembre y comunicada ahora por el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano.

De acuerdo con la Cancillería, la decisión se enmarca en las directrices de política exterior del Gobierno en materia de seguridad nacional y hemisférica y “de lucha contra el crimen transnacional”. Entre los motivos esgrimidos figuran los presuntos vínculos de las autoridades iraníes con organizaciones terroristas internacionales y otros grupos considerados terroristas por Bogotá.

El Gobierno colombiano también señaló como factores determinantes para esta decisión las «violaciones constatadas» de los derechos humanos que, según indicó en un comunicado oficial, se cometieron dentro de Irán, así como los «ataques verificados» contra países ajenos al conflicto que se desarrolla en Medio Oriente.

A estas circunstancias se suman, según la posición expresada por Bogotá, el bloqueo del estrecho de Ormuz y las trabas impuestas por las autoridades iraníes a las tareas de supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), destinadas a determinar el alcance de su programa nuclear.

La Cancillería colombiana consideró que el conjunto de estos acontecimientos «ha deteriorado la confianza de Colombia con el Gobierno de la República Islámica de Irán», lo que desembocó en la decisión de poner fin a los vínculos diplomáticos entre ambos países.

No obstante, Bogotá aclaró que la medida no implica el cese de las relaciones consulares entre ambos Estados, que se mantienen, según el comunicado, de acuerdo con lo establecido por el artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y por el apartado tercero del artículo 2 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963.

La Dirección de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano será la encargada de comunicar a las autoridades iraníes los pasos que deberán seguirse para llevar adelante el procedimiento correspondiente.

«La defensa de la soberanía nacional constituye un eje irrenunciable de la política exterior colombiana. En este contexto, la diplomacia nacional protegerá las fronteras, rechazará cualquier forma de injerencia externa y promoverá la defensa de los ciudadanos y los intereses de Colombia ante la comunidad internacional», concluyó el Ejecutivo colombiano.

En un comunicado posterior, la misma cartera ministerial anunció la declaración de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como grupo terrorista, debido a que dicha organización representa, en palabras de la Cancillería, «un grave peligro para la paz y seguridad internacional».

En esta línea, desde Bogotá subrayaron que las acciones de este grupo no solo afectan a la población iraní, sino que sus «operaciones encubiertas» también tienen consecuencias «más allá de las fronteras de Irán».

Otra razón de peso para Colombia fue el hecho de que esta fuerza había sido previamente clasificada como organización terrorista en países de los cinco continentes, así como por organizaciones supranacionales como la Unión Europea.

Así, Colombia anunció que reforzará sus medidas de control y seguridad «para impedir el ingreso a su territorio» de personas asociadas con la Guardia Revolucionaria Islámica.

GS con información de Europa Press

 Mundo – Tiempo Argentino

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