Clara Vernet: “Es un acto de entrega que el gobierno no sancione a las empresas que operan ilegalmente en Malvinas”

La licenciada en Comunicación Social (UNLP), periodista y educadora popular Clara Vernet, descendiente directa de Luis Vernet, primer Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas, y de María Sáez, analizó la postura del gobierno que preside Javier Milei frente al reclamo soberano argentino y volvió a poner en foco la importancia de “malvinizar” dentro y fuera de Argentina.

Por estos días, en la Argentina y en el exterior Malvinas vuelve a ser noticia por dos cuestiones: la primera es que el presidente Javier Milei, en una entrevista concedida a a Telefe, volvió a criticar la actitud de los jugadores de la Selección Argentina de fútbol al desplegar y exhibir una bandera de Malvinas luego del partido contra Inglaterra.

Lo segundo es que, más allá de las afirmaciones del presidente en relación a que su gobierno, supuestamente, logró que la ONU “obligue” al Reino Unido a sentarse a negociar por la soberanía, lo concreto es que, desde diciembre de 2025, la empresa Navitas Petroleum (de Israel) en sociedad con Rockhopper Exploration (de Inglaterra) sancionaron la primera fase para la explotación del yacimiento denominado Sea Lion.

Esta primera fase, como lo detalló Tiempo, apunta a extraer 170 millones de barriles de petróleo con una producción pico de 55.000 barriles diarios. Una segunda fase sumaría otros 149 millones de barriles, todo proyectado a más de treinta años.

En este contexto, la Ley 26.659 —modificada en 2013 por la Ley 26.915— prohíbe explorar o explotar hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización del gobierno nacional. Prevé inhabilitaciones de 5 a 20 años para operar en el país y contempla responsabilidad penal para personas físicas y jurídicas.

En 2021, el Estado argentino aplicó esta ley contra Navitas Petroleum, la misma empresa que hoy lidera Sea Lion, inhabilitándola por explorar sin autorización en la Cuenca de Malvinas Norte. La Secretaría de Energía tramitó el expediente, dictó la resolución, y aplicó la sanción.

Sin embargo, a pesar de este antecedente fundamental, y del avance concreto del proyecto, el gobierno de Javier Milei, al menos hasta el momento, no dio señales de activar este mecanismo jurídico para hacer cumplir la ley argentina.

Clara Vernet llevó a cabo la investigación documental del libro “Malvinas, mi casa: Vísperas. Diario de María Sáez de Vernet y Apostillas” (2020), de Marcelo Luis Vernet, una obra clave para comprender los antecedentes en la disputa de soberanía, reconstruir la vida cotidiana del pueblo argentino fundado por sus antepasados y refutar la narrativa que presenta a Malvinas como un territorio deshabitado antes de la ocupación británica de 1833.

Clara participó dos veces como peticionante (2022 y 2023) ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, donde dio testimonio del despojo sufrido por la población argentina de las islas, y sostuvo el reclamo de soberanía desde una perspectiva histórica, jurídica y humanitaria. Así también conoció, de primera mano, argumentos y tergiversaciones que esgrimen los representantes del Reino Unido para negar la soberanía argentina en Malvinas.

Clara Vernet: “Es un acto de entrega que el gobierno no sancione a las empresas que operan ilegalmente en Malvinas”

-¿Cómo analiza la actitud del gobierno nacional frente al avance del proyecto de explotación hidrocarburífera por parte de las empresas petroleras Navitas y Rockhopper en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas?

-Es un acto de entrega el no hacer, y el gobierno argentino lo sabe bien. Cancillería sabe bien que hay acciones disponibles en nuestra ley, que está en nuestra Constitución también, que prevén, bueno, distintos mecanismos para sancionar empresas como Navitas y como tantas otras, que operan de manera ilegal en el Atlántico Sur. La modificación de la Ley de Tierras, que el gobierno va a intentar sancionar en los próximos días, va en el mismo sentido. Como también lo es la reciente entrega del río Paraná (NR: concesión de la Hidrovía), con nuevamente una concesión amañada a capitales extranjeros de nuestra vía navegable y troncal más importante, el 80% de los recursos de nuestro país y también la conexión con Sudamérica.

-En este contexto mediático, ¿a qué herramientas comunicacionales se puede recurrir para contribuir a amplificar la causa Malvinas?

Dentro de esa disputa tenemos también el deber como comunicadores, como investigadores, de ver cómo podemos unir y cómo contamos esto que nos está pasando. Creo que hay mucha desinformación. Es un tiempo muy difícil en todos los aspectos y por supuesto también desde la comunicación. Decir hoy que la Patria está en peligro no es un posicionamiento tribunero. Hay datos y claros objetivos, por lo menos, para aquellos que consideramos que los destinos de la Argentina tienen estar en manos de los argentinos y argentinas, desde el principio básico de soberanía, de poder decidir uno sobre ese territorio.

Está en disputa esta porción enorme del Atlántico Sur, no solamente las Islas Malvinas, sino que es todo el mar circundante, son las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur, y demás la proyección hacia la Antártida. Entonces creo que en eso, el mapa bicontinental es una herramienta maravillosa para poder comprender y entender de qué estamos hablando, de una de las disputas territoriales más grandes en juego.

Lo mismo pasa en el continente, donde se está discutiendo la modificación de ley de tierras rurales. Detrás de todo ese palabrerío del gobierno sobre “inviolabilidad de la propiedad privada”, está nada más y nada menos la cuestión de quién es la tierra, si es los argentinos o argentinas, o del mercado (internacional). En el proyecto (de extranjerización de tierras) también están en juego los recursos estratégicos de un país, la comida, la defensa de nuestras fronteras, está el recurso del agua también, detrás de esa ley.

-¿Cómo fue su experiencia en el Comité de Descolonización de la ONU, y el contacto directo con los representantes del Reino Unido?

-Muy rica, muy interesante, como tantos otros, con preguntas acerca del futuro y la posibilidad de ver cómo torcer esto. Porque año tras año, también, en esta larga sucesión de reclamaciones y de presentaciones nos vamos de allí con el triunfo diplomático, si querés, de instar a los dos al reconocimiento de una disputa de soberanía, así como el no reconocimiento de la figura de la autodeterminación de los pueblos que después de la guerra de Malvinas el Reino Unido ha tratado de instalar. No corresponde a este caso en particular, porque se trata de una población implantada. Eso también lo dice Naciones Unidas, no solo la Argentina. Y que tenemos que ponernos y sentarnos a negociar la cuestión de soberanía. Año tras año nos vamos con eso bajo del brazo pero, sin embargo, tampoco eso efectivamente mueve al Reino Unido a hacer un movimiento en ese sentido.

Realmente fue un impacto ver cómo desde el Reino Unido, una potencia y además bandera de colonialismo en el mundo, de repente no decían que nosotros éramos la potencia colonial. Fue impactante verse en ese espejo deformado que claramente responde a sus intereses. No hace falta rascar demasiado para saber que los isleños sentados allí por el Reino Unido son funcionarios del gobierno de ocupación, que plantean sus puntos de vista.

-¿Con qué se encontró al llevarles su historia?

-Yo llevaba la historia de mi familia. Soy descendiente de Luis Vernet, de María Sáez, en mi historia familiar también está esa historia plural y nacional que muchas veces no conocemos como argentinos y argentinas, que es ese proyecto largo y exitoso de poblamiento de Malvinas que va de 1823 a 1833. Allí vivieron familias argentinas, entre ellas Malvina Vernet, la primera mujer nacida allí, hija de María Sáez de Vernet. Allí también murieron argentinos y argentinas. Hubo soberanía encarnada. Llevé al Comité esta historia y los documentos que la atestiguan. Documentos que están además al alcance de todos y todas en el Archivo General de la Nación. Diarios personales, contratas, actas de matrimonio. Por ejemplo, el primer matrimonio argentino civil en nuestro país se dio en Malvinas. Fue loco escuchar desde la representación británica la negación de que allí hubo un pueblo, de que allí estuvieron por ejemplo mis ancestros y tantos otros.

Cuando terminó la sesión, con un nuevo, si querés, triunfo para la diplomacia argentina, me acerqué a ellos con los documentos, diciéndoles que esto es una historia compartida, que nos pertenece a los dos. No me los aceptaron, me dijeron que no leían ficción, que ya habían leído Harry Potter. Fui buscando uno a uno a los integrantes de la comitiva británica e isleña, intentando que reciban esa documentación. Y bueno, lo negaron. Una pena, porque realmente creo que es una historia compartida y común para los que realmente viven allí y pretenden seguir viviendo. Y con los que tenemos que, también, sentarnos a hablar.

 La periodista y educadora popular, descendiente directa de Luis Vernet, primer Comandante Político y Militar de las Islas, analiza la postura del Poder Ejecutivo respecto al reclamo soberano argentino y vuelve a poner de relieve la importancia de “malvinizar” dentro y fuera de Argentina.  

La licenciada en Comunicación Social (UNLP), periodista y educadora popular Clara Vernet, descendiente directa de Luis Vernet, primer Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas, y de María Sáez, analizó la postura del gobierno que preside Javier Milei frente al reclamo soberano argentino y volvió a poner en foco la importancia de “malvinizar” dentro y fuera de Argentina.

Por estos días, en la Argentina y en el exterior Malvinas vuelve a ser noticia por dos cuestiones: la primera es que el presidente Javier Milei, en una entrevista concedida a a Telefe, volvió a criticar la actitud de los jugadores de la Selección Argentina de fútbol al desplegar y exhibir una bandera de Malvinas luego del partido contra Inglaterra.

Lo segundo es que, más allá de las afirmaciones del presidente en relación a que su gobierno, supuestamente, logró que la ONU “obligue” al Reino Unido a sentarse a negociar por la soberanía, lo concreto es que, desde diciembre de 2025, la empresa Navitas Petroleum (de Israel) en sociedad con Rockhopper Exploration (de Inglaterra) sancionaron la primera fase para la explotación del yacimiento denominado Sea Lion.

Esta primera fase, como lo detalló Tiempo, apunta a extraer 170 millones de barriles de petróleo con una producción pico de 55.000 barriles diarios. Una segunda fase sumaría otros 149 millones de barriles, todo proyectado a más de treinta años.

En este contexto, la Ley 26.659 —modificada en 2013 por la Ley 26.915— prohíbe explorar o explotar hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización del gobierno nacional. Prevé inhabilitaciones de 5 a 20 años para operar en el país y contempla responsabilidad penal para personas físicas y jurídicas.

En 2021, el Estado argentino aplicó esta ley contra Navitas Petroleum, la misma empresa que hoy lidera Sea Lion, inhabilitándola por explorar sin autorización en la Cuenca de Malvinas Norte. La Secretaría de Energía tramitó el expediente, dictó la resolución, y aplicó la sanción.

Sin embargo, a pesar de este antecedente fundamental, y del avance concreto del proyecto, el gobierno de Javier Milei, al menos hasta el momento, no dio señales de activar este mecanismo jurídico para hacer cumplir la ley argentina.

Clara Vernet llevó a cabo la investigación documental del libro “Malvinas, mi casa: Vísperas. Diario de María Sáez de Vernet y Apostillas” (2020), de Marcelo Luis Vernet, una obra clave para comprender los antecedentes en la disputa de soberanía, reconstruir la vida cotidiana del pueblo argentino fundado por sus antepasados y refutar la narrativa que presenta a Malvinas como un territorio deshabitado antes de la ocupación británica de 1833.

Clara participó dos veces como peticionante (2022 y 2023) ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, donde dio testimonio del despojo sufrido por la población argentina de las islas, y sostuvo el reclamo de soberanía desde una perspectiva histórica, jurídica y humanitaria. Así también conoció, de primera mano, argumentos y tergiversaciones que esgrimen los representantes del Reino Unido para negar la soberanía argentina en Malvinas.

Clara Vernet: “Es un acto de entrega que el gobierno no sancione a las empresas que operan ilegalmente en Malvinas”

-¿Cómo analiza la actitud del gobierno nacional frente al avance del proyecto de explotación hidrocarburífera por parte de las empresas petroleras Navitas y Rockhopper en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas?

-Es un acto de entrega el no hacer, y el gobierno argentino lo sabe bien. Cancillería sabe bien que hay acciones disponibles en nuestra ley, que está en nuestra Constitución también, que prevén, bueno, distintos mecanismos para sancionar empresas como Navitas y como tantas otras, que operan de manera ilegal en el Atlántico Sur. La modificación de la Ley de Tierras, que el gobierno va a intentar sancionar en los próximos días, va en el mismo sentido. Como también lo es la reciente entrega del río Paraná (NR: concesión de la Hidrovía), con nuevamente una concesión amañada a capitales extranjeros de nuestra vía navegable y troncal más importante, el 80% de los recursos de nuestro país y también la conexión con Sudamérica.

-En este contexto mediático, ¿a qué herramientas comunicacionales se puede recurrir para contribuir a amplificar la causa Malvinas?

Dentro de esa disputa tenemos también el deber como comunicadores, como investigadores, de ver cómo podemos unir y cómo contamos esto que nos está pasando. Creo que hay mucha desinformación. Es un tiempo muy difícil en todos los aspectos y por supuesto también desde la comunicación. Decir hoy que la Patria está en peligro no es un posicionamiento tribunero. Hay datos y claros objetivos, por lo menos, para aquellos que consideramos que los destinos de la Argentina tienen estar en manos de los argentinos y argentinas, desde el principio básico de soberanía, de poder decidir uno sobre ese territorio.

Está en disputa esta porción enorme del Atlántico Sur, no solamente las Islas Malvinas, sino que es todo el mar circundante, son las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur, y demás la proyección hacia la Antártida. Entonces creo que en eso, el mapa bicontinental es una herramienta maravillosa para poder comprender y entender de qué estamos hablando, de una de las disputas territoriales más grandes en juego.

Lo mismo pasa en el continente, donde se está discutiendo la modificación de ley de tierras rurales. Detrás de todo ese palabrerío del gobierno sobre “inviolabilidad de la propiedad privada”, está nada más y nada menos la cuestión de quién es la tierra, si es los argentinos o argentinas, o del mercado (internacional). En el proyecto (de extranjerización de tierras) también están en juego los recursos estratégicos de un país, la comida, la defensa de nuestras fronteras, está el recurso del agua también, detrás de esa ley.

-¿Cómo fue su experiencia en el Comité de Descolonización de la ONU, y el contacto directo con los representantes del Reino Unido?

-Muy rica, muy interesante, como tantos otros, con preguntas acerca del futuro y la posibilidad de ver cómo torcer esto. Porque año tras año, también, en esta larga sucesión de reclamaciones y de presentaciones nos vamos de allí con el triunfo diplomático, si querés, de instar a los dos al reconocimiento de una disputa de soberanía, así como el no reconocimiento de la figura de la autodeterminación de los pueblos que después de la guerra de Malvinas el Reino Unido ha tratado de instalar. No corresponde a este caso en particular, porque se trata de una población implantada. Eso también lo dice Naciones Unidas, no solo la Argentina. Y que tenemos que ponernos y sentarnos a negociar la cuestión de soberanía. Año tras año nos vamos con eso bajo del brazo pero, sin embargo, tampoco eso efectivamente mueve al Reino Unido a hacer un movimiento en ese sentido.

Realmente fue un impacto ver cómo desde el Reino Unido, una potencia y además bandera de colonialismo en el mundo, de repente no decían que nosotros éramos la potencia colonial. Fue impactante verse en ese espejo deformado que claramente responde a sus intereses. No hace falta rascar demasiado para saber que los isleños sentados allí por el Reino Unido son funcionarios del gobierno de ocupación, que plantean sus puntos de vista.

-¿Con qué se encontró al llevarles su historia?

-Yo llevaba la historia de mi familia. Soy descendiente de Luis Vernet, de María Sáez, en mi historia familiar también está esa historia plural y nacional que muchas veces no conocemos como argentinos y argentinas, que es ese proyecto largo y exitoso de poblamiento de Malvinas que va de 1823 a 1833. Allí vivieron familias argentinas, entre ellas Malvina Vernet, la primera mujer nacida allí, hija de María Sáez de Vernet. Allí también murieron argentinos y argentinas. Hubo soberanía encarnada. Llevé al Comité esta historia y los documentos que la atestiguan. Documentos que están además al alcance de todos y todas en el Archivo General de la Nación. Diarios personales, contratas, actas de matrimonio. Por ejemplo, el primer matrimonio argentino civil en nuestro país se dio en Malvinas. Fue loco escuchar desde la representación británica la negación de que allí hubo un pueblo, de que allí estuvieron por ejemplo mis ancestros y tantos otros.

Cuando terminó la sesión, con un nuevo, si querés, triunfo para la diplomacia argentina, me acerqué a ellos con los documentos, diciéndoles que esto es una historia compartida, que nos pertenece a los dos. No me los aceptaron, me dijeron que no leían ficción, que ya habían leído Harry Potter. Fui buscando uno a uno a los integrantes de la comitiva británica e isleña, intentando que reciban esa documentación. Y bueno, lo negaron. Una pena, porque realmente creo que es una historia compartida y común para los que realmente viven allí y pretenden seguir viviendo. Y con los que tenemos que, también, sentarnos a hablar.

 Política – Tiempo Argentino

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