Meses antes de que las Madres y las Abuelas hicieran visible en la Plaza de Mayo el reclamo de información sobre el paradero de sus hijos, y de todos aquellos niños y niñas que empezaban a nacer en cautiverio, familiares de las víctimas comenzaron a reunirse y organizarse en determinados espacios para alzar la voz frente a los crímenes de la represión ilegal.
La figura del desaparecido era algo extraño que nadie parecía terminar de entender, en un país en el que se sucedían los secuestros y las caídas. Había que empezar a juntarse, organizarse y actuar.
Era abril de 1976 cuando se dieron las primeras reuniones del grupo que luego se constituiría como Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, el primer organismo de derechos humanos surgido durante la última dictadura militar, que sentó las bases de un movimiento de entidades que enfrentó a los genocidas.
Las primeras denuncias, reclamos y búsqueda de información sobre las víctimas, que con los años permitieron sentar las bases de las investigaciones que realizó la Conadep, surgieron en ese contexto, hace 50 años.
“Las primeras reuniones se dieron en Corrientes 1785, en un espacio que nos había cedido la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH). Estaban ellos y había otros organismos, como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (ADPH) y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), pero nosotros fuimos los primeros que nos juntamos como afectados”, señaló en diálogo con Tiempo Argentino Graciela Palacio de Lois, actual titular de Familiares y testigo del comienzo de una lucha por conocer la verdad que lleva ya medio siglo.

La LADH (hoy Liga Argentina por los Derechos Humanos) era una institución fundada en 1937 con el propósito de resguardar las garantías de los presos políticos Pero antes del golpe del 24 de marzo de 1976, cuando el accionar de las bandas paraestatales y parapoliciales preanunciaban el genocidio, surgieron otras entidades.
En diciembre de 1975, personalidades políticas, religiosas y jurídicas, constituyeron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Alfredo Bravo, monseñor Justo de Nevares, Alicia Moreau de Justo, el rabino Marsall Meyer y el expresidente Raúl Alfonsín fueron sus primeros dirigentes.
En febrero de 1976, nació el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) que congregó a distintas expresiones religiosas. Por esos días, en Córdoba, la Liga propició también reuniones de familiares de una veintena de personas que habían sido secuestradas por parapoliciales, y habían desaparecido.
Días después de la asonada castrense, en un departamento ubicado en Corrientes y Callao, comenzaron a reunirse Mauricio y Rosita Eisenchlas, Lucas y Lilia Orfanó, Hilda y Rodolfo Velazco, Silvia Gurrea, Teobaldo y Clelia Altamiranda, Cata Guagnini, Emma Pecach, Mabel Gutiérrez, Tilsa Albani, Angelita y Remy Vensentini, Carmen Gómez, Jaime y Sara Steimberg , Julio y Jorge Morresi, Juan y Polda Segalli, Susana Miguez, Zulema Ricciardi, Jorge y Emma Bidón Chanal, entre otras personas que formaron parte de los orígenes de Familiares.
“Lucas y Lilia eran, al principio las voces cantantes en esos primeros tiempos. En mi caso me acerqué al grupo en diciembre de 1976, un mes antes habían secuestrado a mi marido, Ricardo Lois, y llegué a familiares con la madre de Hugo Agosti. La información sobre estas reuniones nos llegaban en papelitos que circulaban en las iglesias y en los lugares dónde pedíamos información”, recordó Graciela sobre su compañero, militante de la JUP.
Primero se denominaron Familiares de Secuestrados, luego Familiares de Desaparecidos y finalmente asumieron la denominación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.
“Lo que nos permitió entender qué pasaba con la figura del detenido desaparecido se produjo tras los contactos que Familiares mantuvieron con los integrantes de la Vicaría de Solidaridad de Chile”, indicó sobre una entidad trasandina, vinculada a la Iglesia Católica y pionera en denunciar las atrocidades de la dictadura de Agusto Pinochet.
No hubo un acta constitutiva, ni tampoco un documento que lo estableciera, pero los integrantes de Familiares coinciden en señalar que el origen más preciso sobre Familiares se remonta a septiembre de 1976. Luego, llegaría Lita Boitano, una figura emblemática de la lucha por los Derechos Humanos, que se convirtió en presidenta de la entidad.
“Siempre, reivindicamos la lucha de nuestros familiares, nosotros no éramos las víctimas, las víctimas eran ellos. Reivindicamos sus luchas y los defendimos. Por eso, también defendimos a los presos políticos”, remarcó.
En marzo de 1977, Familiares logró que se publicara una solicitada en La Nación y La Opinión en la que se le pedía al dictador Jorge Rafael Videla información sobre los desaparecidos.
El 14 de octubre de ese año, Familiares organizó una manifestación en la Plaza Congreso. La idea era acompañar la entrega de un petitorio a los integrantes de la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL, una ficción con la cual la dictadura fingía mantener un atisbo de división de poderes) para que se brinde información.
Era un documento que contenía casi 24 mil firmas. La manifestación fue violentamente reprimida y hubo más de 200 detenidos. Las Madres de Plaza de Mayo como Azuzena Villaflor y su hijo Pedro, Hebe de Bonafini, Nora Cortiñas y Beba Galeano terminaron esa jornada en diversas comisarías.
Graciela recuerda la figura de Catalina Guanigni, madre de Diego y Luis (quienes permanecen desaparecidos) e histórica militante trotskista. “Ella nos dividió en comisiones y sistematizó nuestro trabajo. En 1982 se propuso reunir toda la información que tenían los organismos y sistematizarla”, afirmó la dirigente de Familiares.
Esos documentos se entregaron al Congreso, cuando recién comenzaba la democracia y después se aportó a la Conadep para la elaboración del “Nunca Más”.
“También resultó importante el trabajo que hicimos para apoyar a los presos. Todos los fondos que conseguíamos iban para ellos. Costeamos los viajes de los familiares para que los visitaran. Así lo hicimos hasta que, en 1986, salieron los últimos detenidos políticos que quedaban”, repasó.
Por último, Graciela afirmó que hoy Familiares sigue adelante en tiempos de negacionismo oficial y la falta de recursos. “Tratamos de seguir adelante y sostener todo lo que hicimos en estos 50 años de lucha”, finalizó. «
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas reunió las primeras denuncias y sistematizó información en una oficina cedida por la LADH. Graciela Lois relata la experiencia.
Meses antes de que las Madres y las Abuelas hicieran visible en la Plaza de Mayo el reclamo de información sobre el paradero de sus hijos, y de todos aquellos niños y niñas que empezaban a nacer en cautiverio, familiares de las víctimas comenzaron a reunirse y organizarse en determinados espacios para alzar la voz frente a los crímenes de la represión ilegal.
La figura del desaparecido era algo extraño que nadie parecía terminar de entender, en un país en el que se sucedían los secuestros y las caídas. Había que empezar a juntarse, organizarse y actuar.
Era abril de 1976 cuando se dieron las primeras reuniones del grupo que luego se constituiría como Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, el primer organismo de derechos humanos surgido durante la última dictadura militar, que sentó las bases de un movimiento de entidades que enfrentó a los genocidas.
Las primeras denuncias, reclamos y búsqueda de información sobre las víctimas, que con los años permitieron sentar las bases de las investigaciones que realizó la Conadep, surgieron en ese contexto, hace 50 años.
“Las primeras reuniones se dieron en Corrientes 1785, en un espacio que nos había cedido la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH). Estaban ellos y había otros organismos, como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (ADPH) y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), pero nosotros fuimos los primeros que nos juntamos como afectados”, señaló en diálogo con Tiempo Argentino Graciela Palacio de Lois, actual titular de Familiares y testigo del comienzo de una lucha por conocer la verdad que lleva ya medio siglo.

La LADH (hoy Liga Argentina por los Derechos Humanos) era una institución fundada en 1937 con el propósito de resguardar las garantías de los presos políticos Pero antes del golpe del 24 de marzo de 1976, cuando el accionar de las bandas paraestatales y parapoliciales preanunciaban el genocidio, surgieron otras entidades.
En diciembre de 1975, personalidades políticas, religiosas y jurídicas, constituyeron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Alfredo Bravo, monseñor Justo de Nevares, Alicia Moreau de Justo, el rabino Marsall Meyer y el expresidente Raúl Alfonsín fueron sus primeros dirigentes.
En febrero de 1976, nació el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) que congregó a distintas expresiones religiosas. Por esos días, en Córdoba, la Liga propició también reuniones de familiares de una veintena de personas que habían sido secuestradas por parapoliciales, y habían desaparecido.
Días después de la asonada castrense, en un departamento ubicado en Corrientes y Callao, comenzaron a reunirse Mauricio y Rosita Eisenchlas, Lucas y Lilia Orfanó, Hilda y Rodolfo Velazco, Silvia Gurrea, Teobaldo y Clelia Altamiranda, Cata Guagnini, Emma Pecach, Mabel Gutiérrez, Tilsa Albani, Angelita y Remy Vensentini, Carmen Gómez, Jaime y Sara Steimberg , Julio y Jorge Morresi, Juan y Polda Segalli, Susana Miguez, Zulema Ricciardi, Jorge y Emma Bidón Chanal, entre otras personas que formaron parte de los orígenes de Familiares.
“Lucas y Lilia eran, al principio las voces cantantes en esos primeros tiempos. En mi caso me acerqué al grupo en diciembre de 1976, un mes antes habían secuestrado a mi marido, Ricardo Lois, y llegué a familiares con la madre de Hugo Agosti. La información sobre estas reuniones nos llegaban en papelitos que circulaban en las iglesias y en los lugares dónde pedíamos información”, recordó Graciela sobre su compañero, militante de la JUP.
Primero se denominaron Familiares de Secuestrados, luego Familiares de Desaparecidos y finalmente asumieron la denominación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.
“Lo que nos permitió entender qué pasaba con la figura del detenido desaparecido se produjo tras los contactos que Familiares mantuvieron con los integrantes de la Vicaría de Solidaridad de Chile”, indicó sobre una entidad trasandina, vinculada a la Iglesia Católica y pionera en denunciar las atrocidades de la dictadura de Agusto Pinochet.
No hubo un acta constitutiva, ni tampoco un documento que lo estableciera, pero los integrantes de Familiares coinciden en señalar que el origen más preciso sobre Familiares se remonta a septiembre de 1976. Luego, llegaría Lita Boitano, una figura emblemática de la lucha por los Derechos Humanos, que se convirtió en presidenta de la entidad.
“Siempre, reivindicamos la lucha de nuestros familiares, nosotros no éramos las víctimas, las víctimas eran ellos. Reivindicamos sus luchas y los defendimos. Por eso, también defendimos a los presos políticos”, remarcó.
En marzo de 1977, Familiares logró que se publicara una solicitada en La Nación y La Opinión en la que se le pedía al dictador Jorge Rafael Videla información sobre los desaparecidos.
El 14 de octubre de ese año, Familiares organizó una manifestación en la Plaza Congreso. La idea era acompañar la entrega de un petitorio a los integrantes de la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL, una ficción con la cual la dictadura fingía mantener un atisbo de división de poderes) para que se brinde información.
Era un documento que contenía casi 24 mil firmas. La manifestación fue violentamente reprimida y hubo más de 200 detenidos. Las Madres de Plaza de Mayo como Azuzena Villaflor y su hijo Pedro, Hebe de Bonafini, Nora Cortiñas y Beba Galeano terminaron esa jornada en diversas comisarías.
Graciela recuerda la figura de Catalina Guanigni, madre de Diego y Luis (quienes permanecen desaparecidos) e histórica militante trotskista. “Ella nos dividió en comisiones y sistematizó nuestro trabajo. En 1982 se propuso reunir toda la información que tenían los organismos y sistematizarla”, afirmó la dirigente de Familiares.
Esos documentos se entregaron al Congreso, cuando recién comenzaba la democracia y después se aportó a la Conadep para la elaboración del “Nunca Más”.
“También resultó importante el trabajo que hicimos para apoyar a los presos. Todos los fondos que conseguíamos iban para ellos. Costeamos los viajes de los familiares para que los visitaran. Así lo hicimos hasta que, en 1986, salieron los últimos detenidos políticos que quedaban”, repasó.
Por último, Graciela afirmó que hoy Familiares sigue adelante en tiempos de negacionismo oficial y la falta de recursos. “Tratamos de seguir adelante y sostener todo lo que hicimos en estos 50 años de lucha”, finalizó. «
Política – Tiempo Argentino