El alto comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió sobre la utilización avanzada de la inteligencia artificial (IA) y señaló que “todos los derechos humanos están en riesgo”. A través de un comunicado, el alto funcionario austríaco afirmó: “Estamos al borde de un cambio irreversible, que nos afecta no solo a nosotros, sino también a las generaciones futuras de la humanidad”.
Además, Türk reclamó que los Estados y las compañías deben tomar una “acción urgente” para moderar el uso actual de la IA, debido a que esta tecnología significa “un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”.
Claro que poco después, Donald Trump denunció una supuesta conspiración contra la IA y los centros de datos. El presidente de Estados Unidos, para justificar su afirmación, sostuvo que frenar esa tecnología favorecería a China en una carrera que considera decisiva para el liderazgo mundial. Trump afirmó en Truth Social que la única supervisión que necesita la inteligencia artificial es un presidente “fuerte e inteligente, con un alto coeficiente intelectual”. Por otra parte afirmó que su gobierno ya impidió que técnicos o especialistas vinculadas a la IA hicieran “cosas malas, o potencialmente malas”.
El representante de la ONU, en su afirmación, hizo foco en la llamada IA agéntica, que tiene la capacidad de completar tareas complejas y tomar decisiones con un grado elevado de autonomía. Según explicó, las fallas de estos sistemas podrían paralizar servicios esenciales, interrumpir las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y afectar el funcionamiento de las instituciones democráticas.
“Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros”, alertó el alto comisionado. También sostuvo que la inteligencia artificial ya está acelerando el ritmo de los conflictos armados, ampliando su alcance y debilitando las barreras de seguridad destinadas a impedir el uso de armas de destrucción masiva.
Ante este escenario, Türk instó a los gobiernos y a las compañías tecnológicas a alcanzar acuerdos en ámbitos multilaterales. El objetivo, indicó, debe ser establecer una gobernanza internacional de la inteligencia artificial a partir del derecho internacional y la protección de los derechos humanos.
El organismo internacional reclamó que los Estados y compañías tomen una “acción urgente” para moderar el uso de la tecnología. Poco después, el presidente de los EE UU denunció una conspiración. Y claro, apuntó a China.
El alto comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió sobre la utilización avanzada de la inteligencia artificial (IA) y señaló que “todos los derechos humanos están en riesgo”. A través de un comunicado, el alto funcionario austríaco afirmó: “Estamos al borde de un cambio irreversible, que nos afecta no solo a nosotros, sino también a las generaciones futuras de la humanidad”.
Además, Türk reclamó que los Estados y las compañías deben tomar una “acción urgente” para moderar el uso actual de la IA, debido a que esta tecnología significa “un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”.
Claro que poco después, Donald Trump denunció una supuesta conspiración contra la IA y los centros de datos. El presidente de Estados Unidos, para justificar su afirmación, sostuvo que frenar esa tecnología favorecería a China en una carrera que considera decisiva para el liderazgo mundial. Trump afirmó en Truth Social que la única supervisión que necesita la inteligencia artificial es un presidente “fuerte e inteligente, con un alto coeficiente intelectual”. Por otra parte afirmó que su gobierno ya impidió que técnicos o especialistas vinculadas a la IA hicieran “cosas malas, o potencialmente malas”.
El representante de la ONU, en su afirmación, hizo foco en la llamada IA agéntica, que tiene la capacidad de completar tareas complejas y tomar decisiones con un grado elevado de autonomía. Según explicó, las fallas de estos sistemas podrían paralizar servicios esenciales, interrumpir las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y afectar el funcionamiento de las instituciones democráticas.
“Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros”, alertó el alto comisionado. También sostuvo que la inteligencia artificial ya está acelerando el ritmo de los conflictos armados, ampliando su alcance y debilitando las barreras de seguridad destinadas a impedir el uso de armas de destrucción masiva.
Ante este escenario, Türk instó a los gobiernos y a las compañías tecnológicas a alcanzar acuerdos en ámbitos multilaterales. El objetivo, indicó, debe ser establecer una gobernanza internacional de la inteligencia artificial a partir del derecho internacional y la protección de los derechos humanos.
Mundo – Tiempo Argentino