Santilli echó a Darío Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo

Además de la profesionalización de un gobierno que gusta de tener vicios de improvisación, la llegada de Diego Santilli a la jefatura de gabinete significó, por sobre todas las cosas, el desembarco de una figura con capacidad de acción y decisión propia. Después de varias semanas de rumores, el Colo finalmente logró deshacerse de Darío Genua, el controversial secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología que había llegado a su cargo bendecido por el cada vez más condicionado Santiago Caputo.

El saliente secretario desembarcó en la gestión libertaria en 2024, cuando fue nombrado coordinador ejecutivo de la Intervención en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), uno de los reductos que por entonces Sergio Massa había logrado conservar para sí y donde varios caídos en la batalla habían logrado refugiarse. Genua, que llegó al gobierno nacional promovido por el asesor presidencial, se desempeñó entre 2019 y 2023 como secretario de Economía e ingresos públicos de Pilar, conducido por Federico Achaval.

Santilli logró echar a Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo
Darío Genua fue secretario de Economía e Ingresos públicos en Pilar, municipio conducido por Federico Achaval.

El pilarense es uno de los intendentes que hace algunas semanas se juntó a jugar al fútbol con el ex ministro de Economía, quien amenaza con presentarse como candidato a presidente si Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof no ordenan el peronismo. Achaval, además, tiene bajo su municipio Martindale, el club de campo más exclusivo de la zona norte de la provincia, donde Caputo construyó gran parte de sus vínculos con el círculo empresarial más influyente del país.

En 2024, en los albores del gobierno de Javier Milei que por entonces pocos daban margen de sobrevida, los encargados de la repartija de los ravioles estatales nombraron al frente del ente de comunicaciones a Juan Martín Ozores, quien tuvo un breves paso por la gestión porteña en la Agencia de Protección Ambiental en tiempos en los que Mauricio Macri todavía estaba al frente de la jefatura de gobierno.

El ENACOM, que lleva tres años intervenido con la excusa de “reorganizar el organismo”, custodia un poder significativo en el negocio de los servicios de internet, telefonía y televisión, ese que el grupo Clarín finalmente podrá controlar gracias a la aprobación del gobierno, a través de la Autoridad Nacional de la Competencia, para avanzar con la compra de Telecom por parte de la corporación.

Entre 2015 y 2018, Genua ofició como director por parte del estado de la telecompañía que ya opera en manos del grupo comandado por Héctor Magnetto. Ozores, por su parte, trabajó por casi una década en el extinto Movicón y luego se desempeñó entre 2013 y 2016 como consultor de la misma empresa que el ex secretario.

El ahora eyectado funcionario, en tanto, llegó a su cargo en reemplazo del por entonces secretario Alejandro Cosentino, a quien acusaban de ralentizar la gestión de compras y activación de procesos en el organismo. Genua, a quien quienes lo conocen califican como “un animal” en el desempeño de sus funciones, llegó con la tarea de dinamizar un área clave y extremadamente sensible instancia que varios admiten que cumplió, hasta cierto punto.

Luego de la resistida salida de Manuel Adorni, la llegada de Santilli a la jefatura de gabinete significó para muchos dentro del oficialismo una bocanada de aire fresco después de casi cuatro meses de asfixia autoprovocada. El Colo, quien conserva intacta su cintura política, logró conseguir lo que pocos en el oficialismo lograron alguna vez: la bendición compartida de Karina Milei y Santiago Caputo. 

Astuto como pocos, el ex ministro del Interior supo desde el comienzo que la única manera que tiene para sobrevivir -y conseguir cumplir el sueño que comparte con su amigo Cristian Ritondo de gobernar la Provincia de Buenos Aires- es plegarse bajo el ala de la hermana presidencial, en desmedro del buen vínculo que, reconocen de ambos lados del escritorio, mantiene con el asesor presidencial con quien comparte mucho más que sólo un rol fundamental en el gobierno.

Santilli logró echar a Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo
Diego Santilli junto a Javier Milei en su jura como jefe de gabinete.

Con esto como mantra, confirmada su designación, Santilli se puso a reorganizar la jefatura que el ex apenas periodista había descuartizado y por decreto sacó al ENACOM de las competencias de la Secretaría de Innovación y volvió a ponerlo bajo la órbita del ministro coordinador. Lo mismo ocurrió con la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat) y Correo Argentino, que ahora está a cargo del vicejefe del Interior, Gustavo Coria, íntimo del ex diputado.

Las modificaciones en el organigrama, reconocen varias fuentes de la Casa Rosada, estuvieron acordadas por todas las terminales. En concreto, la búsqueda era brindar un espaldarazo de poder al recién llegado ministro para recuperar la investidura política que significa la coordinación de gobierno, desprestigiada luego del fugaz paso de Adorni.

Sin embargo, y pese a la armonía fingida, observadores de la dinámica interna reconocen sin tapujos que el vínculo entre Santilli y Genua era imposible. Ambos se conocieron durante su paso por el macrismo y, dicen las malas lenguas, los modos del eyectado funcionario habrían sido los motivos que llevaron al quiebre de la no concretada relación.

Los Milei, Santilli y Caputo le buscan reemplazo a Genua

Desde hace semanas, las versiones sobre la salida del ex secretario comenzaron a circular como agua, una gentileza que muchos dentro del gobierno le atribuyen al propio Santilli. Resistido cuanto pudo, Genua presentó su renuncia recién este lunes por la noche, aunque la misma no será oficializada en el Boletín Oficial hasta tanto Javier Milei, su hermana, su asesor y su jefe de gabinete no elijan un reemplazo.

Santilli echó a Darío Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo
Javier Milei junto a Darío Genua en Foro Económico Mundial de Davos.

La danza de nombres para suceder al funcionario es por demás variada. Mientras un sector entiende necesario impulsar la elección de una figura técnica con robustez en el mundillo científico y de las comunicaciones, otros apuestan por un perfil más político que permita al gobierno recuperar el control y la iniciativa dentro de una cartera que maneja una para nada reducida cartera de acuerdos que custodian un presupuesto más que tentador. “Estamos buscando el perfil que sea más conveniente para esta etapa”, sintetizaron desde un despacho a Tiempo.

Pese a las ya contadas rispideces que el sector que comanda Karina Milei tiene para con el campamento que controla Santiago Caputo, lo cierto es que en ambas tribus reconocen que atraviesan un momento de pax romana luego de varios meses de turbulencia política.

Si bien nadie está convencido de que la hermana presidencial no tenga entre sus planes continuar avanzando en áreas que controla el asesor, lo cierto es que varios interlocutores de El Jefe hicieron saber al Salón Martín Fierro que por el momento todo se mantendrá como está. El inicio del año impar, sin embargo, será otro cantar.

 El ahora ex Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología presentó su renuncia a última hora del lunes, pero por ahora no tiene reemplazo. El pasado del funcionario caputista que conserva fuertes vínculos con Telecom, Clarín, Federico Achaval y Sergio Massa.  

Además de la profesionalización de un gobierno que gusta de tener vicios de improvisación, la llegada de Diego Santilli a la jefatura de gabinete significó, por sobre todas las cosas, el desembarco de una figura con capacidad de acción y decisión propia. Después de varias semanas de rumores, el Colo finalmente logró deshacerse de Darío Genua, el controversial secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología que había llegado a su cargo bendecido por el cada vez más condicionado Santiago Caputo.

El saliente secretario desembarcó en la gestión libertaria en 2024, cuando fue nombrado coordinador ejecutivo de la Intervención en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), uno de los reductos que por entonces Sergio Massa había logrado conservar para sí y donde varios caídos en la batalla habían logrado refugiarse. Genua, que llegó al gobierno nacional promovido por el asesor presidencial, se desempeñó entre 2019 y 2023 como secretario de Economía e ingresos públicos de Pilar, conducido por Federico Achaval.

Santilli logró echar a Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo
Darío Genua fue secretario de Economía e Ingresos públicos en Pilar, municipio conducido por Federico Achaval.

El pilarense esuno de los intendentes que hace algunas semanas se juntó a jugar al fútbol con el ex ministro de Economía, quien amenaza con presentarse como candidato a presidente si Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof no ordenan el peronismo. Achaval, además, tiene bajo su municipio Martindale, el club de campo más exclusivo de la zona norte de la provincia, donde Caputo construyó gran parte de sus vínculos con el círculo empresarial más influyente del país.

En 2024, en los albores del gobierno de Javier Milei que por entonces pocos daban margen de sobrevida, los encargados de la repartija de los ravioles estatales nombraron al frente del ente de comunicaciones a Juan Martín Ozores, quien tuvo un breves paso por la gestión porteña en la Agencia de Protección Ambiental en tiempos en los que Mauricio Macri todavía estaba al frente de la jefatura de gobierno.

El ENACOM, que lleva tres años intervenido con la excusa de “reorganizar el organismo”, custodia un poder significativo en el negocio de los servicios de internet, telefonía y televisión, ese que el grupo Clarín finalmente podrá controlar gracias a la aprobación del gobierno, a través de la Autoridad Nacional de la Competencia, para avanzar con la compra de Telecom por parte de la corporación.

Entre 2015 y 2018, Genua ofició como director por parte del estado de la telecompañía que ya opera en manos del grupo comandado por Héctor Magnetto. Ozores, por su parte, trabajó por casi una década en el extinto Movicón y luego se desempeñó entre 2013 y 2016 como consultor de la misma empresa que el ex secretario.

El ahora eyectado funcionario, en tanto, llegó a su cargo en reemplazo del por entonces secretario Alejandro Cosentino, a quien acusaban de ralentizar la gestión de compras y activación de procesos en el organismo. Genua, a quien quienes lo conocen califican como “un animal” en el desempeño de sus funciones, llegó con la tarea de dinamizar un área clave y extremadamente sensible instancia que varios admiten que cumplió, hasta cierto punto.

Luego de la resistida salida de Manuel Adorni, la llegada de Santilli a la jefatura de gabinete significó para muchos dentro del oficialismo una bocanada de aire fresco después de casi cuatro meses de asfixia autoprovocada. El Colo, quien conserva intacta su cintura política, logró conseguir lo que pocos en el oficialismo lograron alguna vez: la bendición compartida de Karina Milei y Santiago Caputo. 

Astuto como pocos, el ex ministro del Interior supo desde el comienzo que la única manera que tiene para sobrevivir -y conseguir cumplir el sueño que comparte con su amigo Cristian Ritondo de gobernar la Provincia de Buenos Aires- es plegarse bajo el ala de la hermana presidencial, en desmedro del buen vínculo que, reconocen de ambos lados del escritorio, mantiene con el asesor presidencial con quien comparte mucho más que sólo un rol fundamental en el gobierno.

Santilli logró echar a Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo
Diego Santilli junto a Javier Milei en su jura como jefe de gabinete.

Con esto como mantra, confirmada su designación, Santilli se puso a reorganizar la jefatura que el ex apenas periodista había descuartizado y por decreto sacó al ENACOM de las competencias de la Secretaría de Innovación y volvió a ponerlo bajo la órbita del ministro coordinador. Lo mismo ocurrió con la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat) y Correo Argentino, que ahora está a cargo del vicejefe del Interior, Gustavo Coria, íntimo del ex diputado.

Las modificaciones en el organigrama, reconocen varias fuentes de la Casa Rosada, estuvieron acordadas por todas las terminales. En concreto, la búsqueda era brindar un espaldarazo de poder al recién llegado ministro para recuperar la investidura política que significa la coordinación de gobierno, desprestigiada luego del fugaz paso de Adorni.

Sin embargo, y pese a la armonía fingida, observadores de la dinámica interna reconocen sin tapujos que el vínculo entre Santilli y Genua era imposible. Ambos se conocieron durante su paso por el macrismo y, dicen las malas lenguas, los modos del eyectado funcionario habrían sido los motivos que llevaron al quiebre de la no concretada relación.

Desde hace semanas, las versiones sobre la salida del ex secretario comenzaron a circular como agua, una gentileza que muchos dentro del gobierno le atribuyen al propio Santilli. Resistido cuanto pudo, Genua presentó su renuncia recién este lunes por la noche, aunque la misma no será oficializada en el Boletín Oficial hasta tanto Javier Milei, su hermana, su asesor y su jefe de gabinete no elijan un reemplazo.

Santilli echó a Darío Genua, el hombre del establishment de las telecomunicaciones apadrinado por Santiago Caputo
Javier Milei junto a Darío Genua en Foro Económico Mundial de Davos.

La danza de nombres para suceder al funcionario es por demás variada. Mientras un sector entiende necesario impulsar la elección de una figura técnica con robustez en el mundillo científico y de las comunicaciones, otros apuestan por un perfil más político que permita al gobierno recuperar el control y la iniciativa dentro de una cartera que maneja una para nada reducida cartera de acuerdos que custodian un presupuesto más que tentador. “Estamos buscando el perfil que sea más conveniente para esta etapa”, sintetizaron desde un despacho a Tiempo.

Pese a las ya contadas rispideces que el sector que comanda Karina Milei tiene para con el campamento que controla Santiago Caputo, lo cierto es que en ambas tribus reconocen que atraviesan un momento de pax romana luego de varios meses de turbulencia política.

Si bien nadie está convencido de que la hermana presidencial no tenga entre sus planes continuar avanzando en áreas que controla el asesor, lo cierto es que varios interlocutores de El Jefe hicieron saber al Salón Martín Fierro que por el momento todo se mantendrá como está. El inicio del año impar, sin embargo, será otro cantar.

 Política – Tiempo Argentino

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