Rumbo a su nuevo sitio de reclusión en el gélido penal de Chonchocoro, en la localidad de Viacha, Fernando Cerimedo apeló a la victimización para intentar desligarse del entramado judicial que lo rodea. Durante su traslado custodiado desde Santa Cruz de la Sierra hacia La Paz, el estratega digital rompió el silencio ante los medios locales para enviarle un mensaje directo al mandatario boliviano Rodrigo Paz, de quien se desempeñaba como asesor personal. “Que me perdone por no haberle hecho caso y meterme con esa loca”, soltó en breves declaraciones al diario El Deber, buscando reducir un expediente penal por intento de feminicidio a un mero conflicto de despecho sentimental.

Las palabras del consultor argentino intentan contrarrestar las contundentes revelaciones judiciales promovidas por su expareja, la abogada Nadia Beller, quien sobrevivió a un ataque de sicarios el pasado 17 de agosto y lo denunció como autor intelectual del atentado. Tras el intento de crimen, Beller sacó a la luz una serie de filtraciones y conversaciones de chat que exponen los oscuros manejos políticos de Cerimedo, sus vínculos con decisiones de Gobierno en la región y maniobras que salpican a las administraciones de la zona, desarmando la fachada del consultor.

El ingreso de Cerimedo al penal de máxima seguridad de Chonchocoro efectiviza la segunda orden de detención preventiva por 180 días en su contra, esta vez en el marco de la causa por ganancias ilícitas y enriquecimiento con afectación al Estado. Esta medida se suma a la prisión dictada el pasado 21 de agosto en el penal de Palmasola por la tentativa de feminicidio. Cercado por ambas investigaciones, el fundador de La Derecha Diario insistió en su inocencia al afirmar que “ya se está haciendo lo que se tiene que hacer”, al tiempo que prometió que Beller tendrá que “explicarle a la justicia las mentiras que está diciendo”, en un desesperado intento por limpiar su imagen mientras se le cierran las puertas del penal más infranqueable del altiplano.