Natalia Sánchez Jauregui: “Hay una política de despoblar la ruralidad y de volver con los derechos hacia atrás”

La situación de los trabajadores del Grupo GTA – Avícola Wade / Tres Arroyos volvió a poner en el centro de la escena la problemática del empleo en el sector avícola. Durante la última semana se produjeron 74 despidos, mientras continúan las dificultades para el cobro de salarios y aguinaldo. Para Natalia Sánchez Jauregui, dirigente gremial de UATRE, el conflicto se inscribe en un escenario más amplio, marcado por el debilitamiento de las herramientas de negociación colectiva, la menor presencia estatal y el deterioro de las condiciones laborales.

—El conflicto del Grupo GTA suma despidos a una situación que ya venía generando preocupación entre los trabajadores. ¿Cuál es hoy el escenario?

-En la última semana se han realizado 74 despidos de forma arbitraria y en esto están involucrados trabajadores que estaban manifestando en asambleas, pero que están completamente en su derecho de hacerla. Incluso a algunos trabajadores les han descontado horas del sueldo que no cobran. En este momento todavía les deben parte del mes de junio, de julio, el aguinaldo, y no sabemos la suerte que va a correr el mes de agosto.

Natalia Sánchez Jauregui: “Hay una política de despoblar la ruralidad y de volver con los derechos hacia atrás”
Foto: Gentileza Prensa

—¿Qué explicación encuentran desde el ámbito sindical para una situación que se produce en una actividad que mantiene un alto nivel de demanda?

-No es un tema que esté pasando por una crisis la actividad, sino un tema netamente financiero o de malas decisiones a nivel empresario que hace más de un año y medio está repercutiendo en todos los trabajadores y, por supuesto, en sus familias. La actividad avícola, por suerte, está muy bien porque se ha dejado de comer carne y ha subido altamente el consumo de pollo. Ni siquiera se llega a abastecer el mercado interno y se trae pollo de Brasil, de Paraguay, de Uruguay porque no se alcanza la producción de Argentina, no alcanza a abastecer el mercado interno.

—Más allá del impacto individual, ¿qué consecuencias tiene la pérdida de estos puestos de trabajo en las localidades donde estas empresas son una fuente central de empleo?

-Imaginate la situación: trabajadores endeudados, con pedidos de desalojo. Estamos hablando de trabajadores que se encuentran, por ejemplo, en Loma Verde, un pueblito de General Paz, donde todo el pueblo vive de en la granja. Todo el pueblo vive de esa actividad: los comercios, todo. Si se pierden 100 puestos de trabajo, todo va a repercutir en esa comunidad y no va a haber la oportunidad de encontrar otro trabajo en ese lugar. Más allá de lo que puntualmente está pasando en esta actividad y de lo que vemos que está pasando a nivel nacional, hay una política de despoblar la ruralidad, de volver con los derechos hacia atrás.

—En las recorridas que realizan por el territorio, ¿qué diagnóstico están haciendo sobre las condiciones laborales de los trabajadores rurales?

-Junto con el secretario general José Voytenco estamos hace más de dos años recorriendo todas las provincias, todo el país, y es la realidad que encontramos a menudo. Los compañeros piden inspecciones y no hay, piden audiencias y se las dilatan y no pueden concretar, no pueden dar respuesta a lo que está sucediendo a nivel laboral.

—Uno de los principales cuestionamientos apunta al funcionamiento actual de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario. ¿Qué cambió para los trabajadores a partir de las modificaciones en este organismo?

-La Comisión Nacional de Trabajo Agrario, que es donde se discuten las paritarias y los pisos del salario, ha cambiado de funciones. Por cuanto hemos tenido siete cuartos de intermedio. Esto tiene que ver con tiempo, tiempo que pasa sin poder llegar a definir un aumento. También hay otro ritmo en la homologación. Hay acuerdos que hemos firmado en abril y que todavía la Secretaría de Trabajo de Nación no los ha homologado.

Natalia Sánchez Jauregui: “Hay una política de despoblar la ruralidad y de volver con los derechos hacia atrás”
Foto: Gentileza Prensa

—¿Cómo impactan esas demoras en un trabajador que necesita que el acuerdo salarial se traduzca efectivamente en su sueldo?

-Un trabajador rural que está en un campo solo, ¿cómo hace con el empleador para decirle: me debés los aumentos de sueldo que dieron desde abril hasta ahora? Es imposible.

—¿El cambio en la dinámica de la CNTA termina debilitando la negociación colectiva?

-Está todo hecho y pensado para que esto suceda, para que el trabajador esté cada vez más empobrecido, para que también pierda la confianza en quienes los representan, en el sindicato.

—¿Qué situaciones encontraron que permitan dimensionar el deterioro de las condiciones de trabajo?

-Encontramos trabajadores viviendo abajo de carpas hechas de bolsa, sin un baño, sin agua, ustedes seguramente creo que no es creíble. Hay que verlo. Y esto lo encontramos a menudo. Trabajo infantil encontramos en la provincia de Buenos Aires, muy cerquita de la Capital, no necesitamos irnos a otra provincia lejana. Y esta situación, lo más duro, es que vemos que cada vez se está acentuando más.

—Frente a este escenario, ¿qué estrategia piensan para recuperar la capacidad de representación y fortalecer el reclamo de los trabajadores?

-Hay que volver a estar cerca de las bases, a decirle a los trabajadores que la fuerza de los sindicatos está en los trabajadores que fortalecen a la dirigencia para que tenga más fuerza el reclamo. Este es un trabajo que no vamos a dejar de hacer.

—¿Qué objetivo tiene la movilización convocada para el 9 de septiembre y qué reclamo llevarán ante la Secretaría de Trabajo de Nación?

-El miércoles 9 de septiembre a las 11 horas concentramos en Hipólito Yrigoyen y Piedras hasta la Secretaría de Trabajo de Nación, reclamando por estos 7.000 puestos de trabajo que involucran a muchísimos trabajadores de la provincia de Buenos Aires. Desde UATRE, junto al Sindicato de la Carne, la Federación de la Alimentación y la Unión Obrera Molinera, que representan a los trabajadores afectados, llevamos adelante este reclamo conjunto bajo el lema “Defendemos el trabajo. Defendemos la producción”.

 La dirigente gremial de UATRE analizó los despidos de 74 trabajadores del Grupo GTA – Avícola Wade / Tres Arroyos en la provincia de Buenos Aires, la situación de los trabajadores rurales y el impacto de los cambios en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario. Advirtió sobre el techo en las paritarias, la falta de homologación de acuerdos salariales y el avance de la precarización laboral.  

La situación de los trabajadores del Grupo GTA – Avícola Wade / Tres Arroyos volvió a poner en el centro de la escena la problemática del empleo en el sector avícola. Durante la última semana se produjeron 74 despidos, mientras continúan las dificultades para el cobro de salarios y aguinaldo. Para Natalia Sánchez Jauregui, dirigente gremial de UATRE, el conflicto se inscribe en un escenario más amplio, marcado por el debilitamiento de las herramientas de negociación colectiva, la menor presencia estatal y el deterioro de las condiciones laborales.

—El conflicto del Grupo GTA suma despidos a una situación que ya venía generando preocupación entre los trabajadores. ¿Cuál es hoy el escenario?

-En la última semana se han realizado 74 despidos de forma arbitraria y en esto están involucrados trabajadores que estaban manifestando en asambleas, pero que están completamente en su derecho de hacerla. Incluso a algunos trabajadores les han descontado horas del sueldo que no cobran. En este momento todavía les deben parte del mes de junio, de julio, el aguinaldo, y no sabemos la suerte que va a correr el mes de agosto.

Natalia Sánchez Jauregui: “Hay una política de despoblar la ruralidad y de volver con los derechos hacia atrás”

Foto: Gentileza Prensa

—¿Qué explicación encuentran desde el ámbito sindical para una situación que se produce en una actividad que mantiene un alto nivel de demanda?

-No es un tema que esté pasando por una crisis la actividad, sino un tema netamente financiero o de malas decisiones a nivel empresario que hace más de un año y medio está repercutiendo en todos los trabajadores y, por supuesto, en sus familias. La actividad avícola, por suerte, está muy bien porque se ha dejado de comer carne y ha subido altamente el consumo de pollo. Ni siquiera se llega a abastecer el mercado interno y se trae pollo de Brasil, de Paraguay, de Uruguay porque no se alcanza la producción de Argentina, no alcanza a abastecer el mercado interno.

—Más allá del impacto individual, ¿qué consecuencias tiene la pérdida de estos puestos de trabajo en las localidades donde estas empresas son una fuente central de empleo?

-Imaginate la situación: trabajadores endeudados, con pedidos de desalojo. Estamos hablando de trabajadores que se encuentran, por ejemplo, en Loma Verde, un pueblito de General Paz, donde todo el pueblo vive de en la granja. Todo el pueblo vive de esa actividad: los comercios, todo. Si se pierden 100 puestos de trabajo, todo va a repercutir en esa comunidad y no va a haber la oportunidad de encontrar otro trabajo en ese lugar. Más allá de lo que puntualmente está pasando en esta actividad y de lo que vemos que está pasando a nivel nacional, hay una política de despoblar la ruralidad, de volver con los derechos hacia atrás.

—En las recorridas que realizan por el territorio, ¿qué diagnóstico están haciendo sobre las condiciones laborales de los trabajadores rurales?

-Junto con el secretario general José Voytenco estamos hace más de dos años recorriendo todas las provincias, todo el país, y es la realidad que encontramos a menudo. Los compañeros piden inspecciones y no hay, piden audiencias y se las dilatan y no pueden concretar, no pueden dar respuesta a lo que está sucediendo a nivel laboral.

—Uno de los principales cuestionamientos apunta al funcionamiento actual de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario. ¿Qué cambió para los trabajadores a partir de las modificaciones en este organismo?

-La Comisión Nacional de Trabajo Agrario, que es donde se discuten las paritarias y los pisos del salario, ha cambiado de funciones. Por cuanto hemos tenido siete cuartos de intermedio. Esto tiene que ver con tiempo, tiempo que pasa sin poder llegar a definir un aumento. También hay otro ritmo en la homologación. Hay acuerdos que hemos firmado en abril y que todavía la Secretaría de Trabajo de Nación no los ha homologado.

Natalia Sánchez Jauregui: “Hay una política de despoblar la ruralidad y de volver con los derechos hacia atrás”

Foto: Gentileza Prensa

—¿Cómo impactan esas demoras en un trabajador que necesita que el acuerdo salarial se traduzca efectivamente en su sueldo?

-Un trabajador rural que está en un campo solo, ¿cómo hace con el empleador para decirle: me debés los aumentos de sueldo que dieron desde abril hasta ahora? Es imposible.

—¿El cambio en la dinámica de la CNTA termina debilitando la negociación colectiva?

-Está todo hecho y pensado para que esto suceda, para que el trabajador esté cada vez más empobrecido, para que también pierda la confianza en quienes los representan, en el sindicato.

—¿Qué situaciones encontraron que permitan dimensionar el deterioro de las condiciones de trabajo?

-Encontramos trabajadores viviendo abajo de carpas hechas de bolsa, sin un baño, sin agua, ustedes seguramente creo que no es creíble. Hay que verlo. Y esto lo encontramos a menudo. Trabajo infantil encontramos en la provincia de Buenos Aires, muy cerquita de la Capital, no necesitamos irnos a otra provincia lejana. Y esta situación, lo más duro, es que vemos que cada vez se está acentuando más.

—Frente a este escenario, ¿qué estrategia piensan para recuperar la capacidad de representación y fortalecer el reclamo de los trabajadores?

-Hay que volver a estar cerca de las bases, a decirle a los trabajadores que la fuerza de los sindicatos está en los trabajadores que fortalecen a la dirigencia para que tenga más fuerza el reclamo. Este es un trabajo que no vamos a dejar de hacer.

—¿Qué objetivo tiene la movilización convocada para el 9 de septiembre y qué reclamo llevarán ante la Secretaría de Trabajo de Nación?

-El miércoles 9 de septiembre a las 11 horas concentramos en Hipólito Yrigoyen y Piedras hasta la Secretaría de Trabajo de Nación, reclamando por estos 7.000 puestos de trabajo que involucran a muchísimos trabajadores de la provincia de Buenos Aires. Desde UATRE, junto al Sindicato de la Carne, la Federación de la Alimentación y la Unión Obrera Molinera, que representan a los trabajadores afectados, llevamos adelante este reclamo conjunto bajo el lema “Defendemos el trabajo. Defendemos la producción”.

 Política – Tiempo Argentino

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