¿Por qué entre las mujeres argentinas la aprobación a Javier Milei es más baja que entre los varones? ¿Por qué la imagen de Milei y la opinión sobre su gobierno tienden a ser peores entre las mujeres, incluso en franjas etarias distintas? Las respuestas a estos interrogantes no llegan a ser definitivas. Son aproximaciones derivadas de estudios cualitativos: los famosos ‘focus’. En todo caso, lo que registran encuestadores de distinto nombre y color es una tendencia; acaso un promedio y una evolución histórica.
Desde el inicio de su mandato presidencial, Milei cosecha una menor aceptación en el voto femenino. Este diferencial entre mujeres y hombres se constata a lo largo de la serie diciembre 2023-septiembre 2026, incluso con las variaciones de su vínculo con la sociedad. Un cuadro histórico de la encuestadora TresPuntoZero, que dirige la consultora Shila Vilker, refleja esta constatación electoral. En los 34 meses de gestión que lleva La Libertad Avanza, la aprobación de las mujeres fue siempre -visible y significativamente- más baja.
En algunos meses se amplió el contraste con la opinión de los varones; en otros períodos se redujo. Un par de ejemplos: en octubre de 2024, la aprobación a Milei alcanzaba el 52,2% entre los hombres cuando en las mujeres bajaba a 39,3% (diferencial negativo levemente superior a -12 para el electorado femenino). Dieciséis meses más tarde, en febrero último, los porcentajes de evaluación positiva desagregados según sexo se habían acercado (44,8% entre varones; 37,4% mujeres; lo que implicaba un diferencial de -7,4% entre ellas).
Los resultados de la curva de tendencia de TresPuntoZero tienen varios puntos en común con un sondeo reciente sobre el comportamiento electoral de los jóvenes de entre 16 y 34 años, con vistas a la próxima elección. Los datos, en este caso, provienen de un estudio de la consultora Proyección. Muestran que el 44,2% de los varones de esa franja etaria dice que en 2027 votará al actual presidente mientras que entre las mujeres de la misma edad la intención de voto a Milei desciende hasta un porcentaje inferior al tercio: 29,6%.
Otro dato del estudio es que la abogada Myriam Bregman parece tener más votantes (bastantes más) entre mujeres que entre varones (siempre en la franja de 16 a 34 años). La encuesta de Proyección le asigna a la probable candidata del Frente de Izquierda un 16,3% de intención de voto entre las mujeres jóvenes y un 7,2% entre los hombres de la misma franja etaria. El trabajo de Proyección fue realizado en la primera quincena de septiembre según la metodología CAWI (on-line) con una mestra de 3452 personas (margen de error 1,67%).

Los números más recientes, de este modo, ratifican que la aceptación y la expectativa positiva alrededor de Milei decrecen notoriamente entre las mujeres. ¿Por qué su figura provoca más rechazos y distancia en el electorado femenino? ¿La razón de ese ‘ruido’, incluso de ese antagonismo social, hay que buscarla en los valores, acciones, estéticas, discursos y hasta en la misma acción política de Milei? ¿Hay particularidades de su estilo personal, entre agresivo y disruptivo, o su peor performance entre las mujeres es producto de un ADN político y cultural asociado a las nuevas derechas europeas y estadounidenses?
Con estas interrogantes como telón de fondo, los analistas Shila Vilker y Santiago Giorgietta ensayaron algunas hipótesis, a pedido de este diario. Vilker, para empezar, dejó sentado que “la diferencia en la aprobación entre hombres y mujeres se mantiene a lo largo de todo el gobierno de Milei”. Pero luego subrayó que ese diferencial responde a un “patrón común” que abarca a todos.
“Hay un primer dato empírico muy interesante y es que ese diferencial (la mayor negatividad hacia Milei en las mujeres, NdR) tiende a mantenerse en el tiempo y a seguir un patrón común. Es decir, cuando la imagen de Milei cae, cae entre hombres y mujeres. Desde ese punto de partida, la diferencia por momentos se distancia más; en otros se puede achicar. O sea, se puede contraer o expandir pero se mantiene a lo largo de los meses y sigue un patrón común”, planteó.
En cuanto a las motivaciones del electorado femenino para su mayor tendencia al rechazo, Vilker dijo que un factor parece haber sido “el fenómeno pandémico”. Milei, conviene recordarlo, comenzó a hacerse conocido por sus ataques públicos al aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) decretado desde el Estado durante el gobierno del Frente de Todos. El entonces panelista llegó a definir esa medida sanitaria como “criminal”.
“Nosotros (por la consultora TresPuntoZero) empezamos a ver esa diferencia en las opiniones de hombres y mujeres durante el fenómeno pandémico. En aquel momento lo atribuimos a la publicidad de ‘cuidate, quedate en casa’. Esa idea del encierro era algo con lo que las mujeres podían entenderse más fácil que los hombres, a quienes histórica y culturalmente siempre se les dijo: ‘Salí, la calle es tuya’. El aislamiento alteraba algo muy fuerte, profundo, intuitivo”, amplió Vilker.
En esa línea, la encuestadora agregó que aquel malestar derivó en un contraste perceptible del “clima de valores” que identifica al “universo juvenil”, que muestra grandes divergencias entre mujeres y hombres jóvenes. “En un caso hay una escena más volcada hacia lo colectivo, y en otro más volcado hacia lo individual, más egoísta o más autocentrado. Los hombres y las mujeres jóvenes empiezan a tener dificultades para encontrarse en una mirada común del mundo”, completó.
Giorgietta, por su parte, contó que en sus estudios vienen observando “desde el año 2021” lo que definió como “un sesgo o brecha de género muy fuerte” en la imagen e intención de voto de Milei. Como primera explicación, consideró que hay tres cuestiones específicas del jefe de Estado, tanto de su acción política como de su estilo personal, “que generan particularmente más rechazo entre las mujeres”.
“Lo primero son las formas violentas. La violencia con la que se dirige hacia el resto: pueden ser dirigentes, opositores, periodistas. Ese es uno de los rechazos más fuertes que vemos a la hora de charlar con mujeres de diferentes edades”, señaló. Y agregó que ese desagrado aparece en los estudios focales (‘focus’) de su consultora: “Es el principal rechazo y el más identificado.”
Otras variables que explican la distancia con las mujeres, siguió Giorgietta, pasan por cuestiones económicas. “Muchas mujeres sienten que el modelo es un ataque directo a la economía familiar; muchas son las encargadas o responsables de llevar adelante la economía del hogar”, subrayó. Y atribuyó otro factor al efecto de mayor autonomía de la mujer respecto del varón producido por la puesta en marcha de programas sociales en la década previa a Milei.
Esas políticas, añadió, dejaron su marca en los vínculos entre hombres y mujeres, sobre todo en barrios y comunidades empobrecidas.
Por último, Giorgietta afirmó que Milei introdujo en la Argentina una dinámica muy agresiva hacia mujeres famosas o conocidas que excede largamente las fronteras. Dijo que se trata de una confrontación motorizada por la percepción de “varón desplazado”. Y planteó que ese sesgo, que suele expresarse ferozmente en las redes, está alimentado por la dificultad para cumplir con el mandato tradicional del varón: el de ser “proveedor” con “un empleo bien remunerado”.
“Milei buscó confrontar con mujeres: tenemos el caso de Sol Pérez, tenemos el de Lali Espósito. Y también el de varias mujeres peronistas a las que ataca más fuerte. (Jair) Bolsonaro, por su lado, atacaba a una artista brasileña; Donald Trump lo mismo con Taylor Swift. Pero no lo hacen para generar rechazo (electoral) en las mujeres sino para buscar empatía con el varón”, indicó.
Y concluyó: “Por ahora, lo que tenemos para entender la brecha de género en la aprobación de Milei son solamente pistas. Falta mucho trabajo para poder generar una respuesta.”
El diferencial entre mujeres y hombres se constata a lo largo de la serie diciembre 2023-septiembre 2026, incluso con las variaciones de su vínculo con la sociedad. Discurso violento, pandemia, ataque a la economía familiar y agresión a famosas, entre las razones que surgen en los estudios de opinión.
¿Por qué entre las mujeres argentinas la aprobación a Javier Milei es más baja que entre los varones? ¿Por qué la imagen de Milei y la opinión sobre su gobierno tienden a ser peores entre las mujeres, incluso en franjas etarias distintas? Las respuestas a estos interrogantes no llegan a ser definitivas. Son aproximaciones derivadas de estudios cualitativos: los famosos ‘focus’. En todo caso, lo que registran encuestadores de distinto nombre y color es una tendencia; acaso un promedio y una evolución histórica.
Desde el inicio de su mandato presidencial, Milei cosecha una menor aceptación en el voto femenino. Este diferencial entre mujeres y hombres se constata a lo largo de la serie diciembre 2023-septiembre 2026, incluso con las variaciones de su vínculo con la sociedad. Un cuadro histórico de la encuestadora TresPuntoZero, que dirige la consultora Shila Vilker, refleja esta constatación electoral. En los 34 meses de gestión que lleva La Libertad Avanza, la aprobación de las mujeres fue siempre -visible y significativamente- más baja.
En algunos meses se amplió el contraste con la opinión de los varones; en otros períodos se redujo. Un par de ejemplos: en octubre de 2024, la aprobación a Milei alcanzaba el 52,2% entre los hombres cuando en las mujeres bajaba a 39,3% (diferencial negativo levemente superior a -12 para el electorado femenino). Dieciséis meses más tarde, en febrero último, los porcentajes de evaluación positiva desagregados según sexo se habían acercado (44,8% entre varones; 37,4% mujeres; lo que implicaba un diferencial de -7,4% entre ellas).
Los resultados de la curva de tendencia de TresPuntoZero tienen varios puntos en común con un sondeo reciente sobre el comportamiento electoral de los jóvenes de entre 16 y 34 años, con vistas a la próxima elección. Los datos, en este caso, provienen de un estudio de la consultora Proyección. Muestran que el 44,2% de los varones de esa franja etaria dice que en 2027 votará al actual presidente mientras que entre las mujeres de la misma edad la intención de voto a Milei desciende hasta un porcentaje inferior al tercio: 29,6%.
Otro dato del estudio es que la abogada Myriam Bregman parece tener más votantes (bastantes más) entre mujeres que entre varones (siempre en la franja de 16 a 34 años). La encuesta de Proyección le asigna a la probable candidata del Frente de Izquierda un 16,3% de intención de voto entre las mujeres jóvenes y un 7,2% entre los hombres de la misma franja etaria. El trabajo de Proyección fue realizado en la primera quincena de septiembre según la metodología CAWI (on-line) con una mestra de 3452 personas (margen de error 1,67%).

Los números más recientes, de este modo, ratifican que la aceptación y la expectativa positiva alrededor de Milei decrecen notoriamente entre las mujeres. ¿Por qué su figura provoca más rechazos y distancia en el electorado femenino? ¿La razón de ese ‘ruido’, incluso de ese antagonismo social, hay que buscarla en los valores, acciones, estéticas, discursos y hasta en la misma acción política de Milei? ¿Hay particularidades de su estilo personal, entre agresivo y disruptivo, o su peor performance entre las mujeres es producto de un ADN político y cultural asociado a las nuevas derechas europeas y estadounidenses?
Con estas interrogantes como telón de fondo, los analistas Shila Vilker y Santiago Giorgietta ensayaron algunas hipótesis, a pedido de este diario. Vilker, para empezar, dejó sentado que “la diferencia en la aprobación entre hombres y mujeres se mantiene a lo largo de todo el gobierno de Milei”. Pero luego subrayó que ese diferencial responde a un “patrón común” que abarca a todos.
“Hay un primer dato empírico muy interesante y es que ese diferencial (la mayor negatividad hacia Milei en las mujeres, NdR) tiende a mantenerse en el tiempo y a seguir un patrón común. Es decir, cuando la imagen de Milei cae, cae entre hombres y mujeres. Desde ese punto de partida, la diferencia por momentos se distancia más; en otros se puede achicar. O sea, se puede contraer o expandir pero se mantiene a lo largo de los meses y sigue un patrón común”, planteó.
En cuanto a las motivaciones del electorado femenino para su mayor tendencia al rechazo, Vilker dijo que un factor parece haber sido “el fenómeno pandémico”. Milei, conviene recordarlo, comenzó a hacerse conocido por sus ataques públicos al aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) decretado desde el Estado durante el gobierno del Frente de Todos. El entonces panelista llegó a definir esa medida sanitaria como “criminal”.
“Nosotros (por la consultora TresPuntoZero) empezamos a ver esa diferencia en las opiniones de hombres y mujeres durante el fenómeno pandémico. En aquel momento lo atribuimos a la publicidad de ‘cuidate, quedate en casa’. Esa idea del encierro era algo con lo que las mujeres podían entenderse más fácil que los hombres, a quienes histórica y culturalmente siempre se les dijo: ‘Salí, la calle es tuya’. El aislamiento alteraba algo muy fuerte, profundo, intuitivo”, amplió Vilker.
En esa línea, la encuestadora agregó que aquel malestar derivó en un contraste perceptible del “clima de valores” que identifica al “universo juvenil”, que muestra grandes divergencias entre mujeres y hombres jóvenes. “En un caso hay una escena más volcada hacia lo colectivo, y en otro más volcado hacia lo individual, más egoísta o más autocentrado. Los hombres y las mujeres jóvenes empiezan a tener dificultades para encontrarse en una mirada común del mundo”, completó.
Giorgietta, por su parte, contó que en sus estudios vienen observando “desde el año 2021” lo que definió como “un sesgo o brecha de género muy fuerte” en la imagen e intención de voto de Milei. Como primera explicación, consideró que hay tres cuestiones específicas del jefe de Estado, tanto de su acción política como de su estilo personal, “que generan particularmente más rechazo entre las mujeres”.
“Lo primero son las formas violentas. La violencia con la que se dirige hacia el resto: pueden ser dirigentes, opositores, periodistas. Ese es uno de los rechazos más fuertes que vemos a la hora de charlar con mujeres de diferentes edades”, señaló. Y agregó que ese desagrado aparece en los estudios focales (‘focus’) de su consultora: “Es el principal rechazo y el más identificado.”
Otras variables que explican la distancia con las mujeres, siguió Giorgietta, pasan por cuestiones económicas. “Muchas mujeres sienten que el modelo es un ataque directo a la economía familiar; muchas son las encargadas o responsables de llevar adelante la economía del hogar”, subrayó. Y atribuyó otro factor al efecto de mayor autonomía de la mujer respecto del varón producido por la puesta en marcha de programas sociales en la década previa a Milei.
Esas políticas, añadió, dejaron su marca en los vínculos entre hombres y mujeres, sobre todo en barrios y comunidades empobrecidas.
Por último, Giorgietta afirmó que Milei introdujo en la Argentina una dinámica muy agresiva hacia mujeres famosas o conocidas que excede largamente las fronteras. Dijo que se trata de una confrontación motorizada por la percepción de “varón desplazado”. Y planteó que ese sesgo, que suele expresarse ferozmente en las redes, está alimentado por la dificultad para cumplir con el mandato tradicional del varón: el de ser “proveedor” con “un empleo bien remunerado”.
“Milei buscó confrontar con mujeres: tenemos el caso de Sol Pérez, tenemos el de Lali Espósito. Y también el de varias mujeres peronistas a las que ataca más fuerte. (Jair) Bolsonaro, por su lado, atacaba a una artista brasileña; Donald Trump lo mismo con Taylor Swift. Pero no lo hacen para generar rechazo (electoral) en las mujeres sino para buscar empatía con el varón”, indicó.
Y concluyó: “Por ahora, lo que tenemos para entender la brecha de género en la aprobación de Milei son solamente pistas. Falta mucho trabajo para poder generar una respuesta.”
Política – Tiempo Argentino