Si algo queda claro luego del fatídico 3-N de Donald Trump es que la gran derrotada esta vez fue su batalla cultural. A las pruebas: se la pasó catalogando a laKs manifestaciones estudiantiles en Europa como maniobras de musulmanes ansiosos por tomar el control de un continente cuyas dirigencias “civilizadas” nada hicieron por evitar. Dentro de Estados Unidos, donde se tuvo que “comer” el triunfo de Zohran Mandami en Nueva York, había puesto en la mira como enemigos a Abdul el Sayed en Michigan, luego de haber intentado hasta perseguir como extranjeras a Ilhan Omar y Rashida Tlaib. Pero resulta que El Sayed ganó una banca con el 52,53 % de los votos para la Cámara alta por Michigan, donde Tlaib logró un 75,98% como representante por el distrito 12, mientras que Omar recibió 76,48 % de sufragios para otros dos años como representante del quinto distrito de Minnesota.
Omar, una inmigrante somalí, repitió los porcentajes de hace dos años, al tiempo que El Sayed, un médico epidemiólogo, nunca había ocupado cargos públicos. El caso de Tlaib, una abogada estadounidense de origen palestino, es también ilustrativo: esta vez obtuvo 5 puntos porcentuales más que en 2024. Quizás, la mejor campaña publicitaria que tuvieron la hizo Trump, pero quién sabe si haabrá alguien en su equipo de aduladores capaz de decírselo.

La inquina antislámica en la Casa Blanca se verifica no solo por discursos y mensajes de Trump desde antes del estallido en las calles de Francia y su extensión a Italia, Alemania y Portugal. Tiene un secretario de Guerra como Pete Hegseth que hace de la islamofobia una política de estado. Cabe destacar que Hegseth, excolumnista de temas militares en la cadena Fox, asumió el cargo como secretario de Defensa, pero ¿convenció? A Trump de volver a la denominación de ese departamento tenía hasta el fin de la II Guerra Mundial.
El caso es que este martes también fueron premiados en las urnas Adam Hamawy, un ex cirujano del ejército y demócrata, con 70,18 % de sufragios en el 12º distrito de Nueva Jersey y Darializa Avila Chevalier, una doctoranda en sociología de origen haitiano que se convirtió al Islam en 2018, ganó un asiento en la Cámara de Representantes por el distrito 13º de la misma ciudad, con el 87% de votos.
La cadena Fox, de alineamiento dispar con Trump, aunque notoriamente derechosa, ya advirtió en una cobertura titulada “Las entrellas socialistas en ascenso en el camino al Congreso” con entrevistas a laderos ideológicos de Trump acerca de la “peligrosa” composición del parlamento que asumirá el 3 de enero de 2027. Aparte de los arriba mencionados, anotan a Claire Valdez, integrante del movimiento Socialistas Democráticos de EEUU (DSA en inglés) futura representante por Nueva York. Al igual que Brad Lander, que dejó el DSA por su postura sobre Israel tras el 7-O de 2023.
Aca en Argentina algunos sectores del gobierno de Javier Milei – otro uno que sale muy golpeado en su propia batalla cultural, pero ese será tema para otro momento – se habían subido a la ola antimusulmana, por ansias de adulación a Trump o simple ignorancia, ya que parte de la familia Menem forma parte de esta gestión en diversos puestos clave y reivindican el gobierno de Carlos Saúl Menem, obviando que los restos del expresidente descansan en el Cementerio Islámico de San Justo. En fin.
Uno de los más fervorosos en esas lides es el funcionario sin cartera y sin firma comprometedora Santiago Caputo, quien bien temprano posteó un mensaje en X con su característico tono desafiante y burlón. Luego de recurrir al gentilicio “americano” para referirse a lo estadounidense tan a gusto de esos ámbitos, escribió: “En este momento y a esta hora el único dato inobjetable es que festejan el Partido Demócrata, el Kirchnerismo, remanentes de la Coalición Cívica, Rusia, Iran, Hezbolah, y el Partido Comunista Chino”. ¿También ignora el temita del swap chino que mantiene la ilusión de fuertes reservas monetarias en el BCRA? Pero bueno, el sobrino del ministro de Economía suele terminar sus textos en la red propiedad de Elon Musk con un “Muchas gracias por su atención”, calcado del que usa Trump en su propia red Truth. Debe ser una casualidad.
A medida que se analicen los datos (y el sistema americano es maravilloso en materia de transparencia de datos para analizar) se podrán esbozar hipótesis más o menos razonables de lo que pasó hoy (ninguna de ustedes que son idiotas). En este momento y a esta hora el único dato inobjetable es que festejan el Partido Demócrata, el Kirchnerismo, remanentes de la Coalición Cívica, Rusia, Iran, Hezbolah, y el Partido Comunista Chino.
— Santi C. (@slcaputo) November 4, 2026
Otras sorpresas contrarias al supremacismo anglosajón y protestante que destila el mensaje trumpista, En Texas, bastión “macho y republicano”, ganó Gina Hinojosa, la primera mujer latina en llegar a ese cargo y la primera demócrata desde 1990. En Georgia ocurre algo similar: Keisha Lance Bottoms será la primera mandataria estadual afrodescentiente y recupera el cargo para un demócrata tras 28 años “de sequía”.
En Wisconsin el gobernador será David Crowley, también afro. Como atenuante, los republicanos retuvieron Florida con Byron Donalds, que también es negro (¿se lo puede decir sin herir susceptibilidades?). Para peor, en Nueva México Deb Haaland será la primera mujer indígena en gobernar un estado en la gran democracia del norte. No será algo demasiado sorprendente, pero en California gobernará Xavier Becerra, el primer “mexicanodescendiente” en llegar a ese puesto.
El presidente los puso en la mira y este martes arrasaron en sus distritos. Desde los musulmanes Abdul el Sayed a Ilhan Omar y Rashida Tlaib hasta afrodescendientes y «mexicanodescendientes» en la lista de la derrota del partido Republicano.
Si algo queda claro luego del fatídico 3-N de Donald Trump es que la gran derrotada esta vez fue su batalla cultural. A las pruebas: se la pasó catalogando a laKs manifestaciones estudiantiles en Europa como maniobras de musulmanes ansiosos por tomar el control de un continente cuyas dirigencias “civilizadas” nada hicieron por evitar. Dentro de Estados Unidos, donde se tuvo que “comer” el triunfo de Zohran Mandami en Nueva York, había puesto en la mira como enemigos a Abdul el Sayed en Michigan, luego de haber intentado hasta perseguir como extranjeras a Ilhan Omar y Rashida Tlaib. Pero resulta que El Sayed ganó una banca con el 52,53 % de los votos para la Cámara alta por Michigan, donde Tlaib logró un 75,98% como representante por el distrito 12, mientras que Omar recibió 76,48 % de sufragios para otros dos años como representante del quinto distrito de Minnesota.
Omar, una inmigrante somalí, repitió los porcentajes de hace dos años, al tiempo que El Sayed, un médico epidemiólogo, nunca había ocupado cargos públicos. El caso de Tlaib, una abogada estadounidense de origen palestino, es también ilustrativo: esta vez obtuvo 5 puntos porcentuales más que en 2024. Quizás, la mejor campaña publicitaria que tuvieron la hizo Trump, pero quién sabe si haabrá alguien en su equipo de aduladores capaz de decírselo.

La inquina antislámica en la Casa Blanca se verifica no solo por discursos y mensajes de Trump desde antes del estallido en las calles de Francia y su extensión a Italia, Alemania y Portugal. Tiene un secretario de Guerra como Pete Hegseth que hace de la islamofobia una política de estado. Cabe destacar que Hegseth, excolumnista de temas militares en la cadena Fox, asumió el cargo como secretario de Defensa, pero ¿convenció? A Trump de volver a la denominación de ese departamento tenía hasta el fin de la II Guerra Mundial.
El caso es que este martes también fueron premiados en las urnas Adam Hamawy, un ex cirujano del ejército y demócrata, con 70,18 % de sufragios en el 12º distrito de Nueva Jersey y Darializa Avila Chevalier, una doctoranda en sociología de origen haitiano que se convirtió al Islam en 2018, ganó un asiento en la Cámara de Representantes por el distrito 13º de la misma ciudad, con el 87% de votos.
La cadena Fox, de alineamiento dispar con Trump, aunque notoriamente derechosa, ya advirtió en una cobertura titulada “Las entrellas socialistas en ascenso en el camino al Congreso” con entrevistas a laderos ideológicos de Trump acerca de la “peligrosa” composición del parlamento que asumirá el 3 de enero de 2027. Aparte de los arriba mencionados, anotan a Claire Valdez, integrante del movimiento Socialistas Democráticos de EEUU (DSA en inglés) futura representante por Nueva York. Al igual que Brad Lander, que dejó el DSA por su postura sobre Israel tras el 7-O de 2023.
Aca en Argentina algunos sectores del gobierno de Javier Milei – otro uno que sale muy golpeado en su propia batalla cultural, pero ese será tema para otro momento – se habían subido a la ola antimusulmana, por ansias de adulación a Trump o simple ignorancia, ya que parte de la familia Menem forma parte de esta gestión en diversos puestos clave y reivindican el gobierno de Carlos Saúl Menem, obviando que los restos del expresidente descansan en el Cementerio Islámico de San Justo. En fin.
Uno de los más fervorosos en esas lides es el funcionario sin cartera y sin firma comprometedora Santiago Caputo, quien bien temprano posteó un mensaje en X con su característico tono desafiante y burlón. Luego de recurrir al gentilicio “americano” para referirse a lo estadounidense tan a gusto de esos ámbitos, escribió: “En este momento y a esta hora el único dato inobjetable es que festejan el Partido Demócrata, el Kirchnerismo, remanentes de la Coalición Cívica, Rusia, Iran, Hezbolah, y el Partido Comunista Chino”. ¿También ignora el temita del swap chino que mantiene la ilusión de fuertes reservas monetarias en el BCRA? Pero bueno, el sobrino del ministro de Economía suele terminar sus textos en la red propiedad de Elon Musk con un “Muchas gracias por su atención”, calcado del que usa Trump en su propia red Truth. Debe ser una casualidad.
Otras sorpresas contrarias al supremacismo anglosajón y protestante que destila el mensaje trumpista, En Texas, bastión “macho y republicano”, ganó Gina Hinojosa, la primera mujer latina en llegar a ese cargo y la primera demócrata desde 1990. En Georgia ocurre algo similar: Keisha Lance Bottoms será la primera mandataria estadual afrodescentiente y recupera el cargo para un demócrata tras 28 años “de sequía”.
En Wisconsin el gobernador será David Crowley, también afro. Como atenuante, los republicanos retuvieron Florida con Byron Donalds, que también es negro (¿se lo puede decir sin herir susceptibilidades?). Para peor, en Nueva México Deb Haaland será la primera mujer indígena en gobernar un estado en la gran democracia del norte. No será algo demasiado sorprendente, pero en California gobernará Xavier Becerra, el primer “mexicanodescendiente” en llegar a ese puesto.
Mundo – Tiempo Argentino