La política argentina transita hace décadas por un sendero muy dañino, en que los neoliberales tratan de destruir todo sistema con que el Estado haya querido proteger a los perjudicados por el capitalismo salvaje.
Mientras tanto, a su turno, los que se identifican con el campo popular imaginan poder administrar de otro modo un sistema de pensamiento como el neoliberalismo, que ha invadido todos los resquicios. Se busca evitar daños a los más débiles o, aún más ambicioso, conseguir una perspectiva optimista para las mayorías. Este intento ha fracasado una y otra vez, como ya hemos señalado en anteriores columnas. Aparece nítida la obligación de cambiar las metas y con ello cambiar el Estado, alejándose del núcleo conceptual del neoliberalismo.
Brasil ha avanzado al menos en uno de los múltiples frentes necesarios, como es la reducción del hambre. Su programa Fome Zero ha logrado sacar de esa situación a decenas de millones, eligiendo formas diferentes del remanido estímulo a los emprendedores o la entrega de alimentos, que ha sido reemplazado por un entramado de acciones que abarcan la producción de alimentos a escala pequeña, la distribución, la venta, complementando todo eso con esquemas de provisión transitoria de emergencia .
Méjico ha preparado un ambicioso plan de 6 años, que podríamos calificar de desarrollismo popular, que busca expandir capacidades productivas en sectores integrados al mundo y otros dirigidos al mercado interno, aspirando a promover la participación de todos los sectores sociales. Hablan de Prosperidad Compartida. Hermosa definición.
A medida que avanzan en su implementación, se han abocado a la tarea de transformar el Estado para asegurar que se interpreta cabalmente las metas y que se responde con eficiencia.
En ninguno de los dos casos han roto con el sistema hegemónico mundial. Con variada fuerza, sin embargo, están buscando incorporar componentes estructurales que eviten a sus gobiernos populares dedicar todo su tiempo a remediar daños y, a cambio, les permitan evitar que se generen esos daños.
¿Y aquí?
Desde 1983 no hemos podido bajar del 20% de pobreza y hemos tenido variaciones fuertes de ese índice, que llegó en ocasiones al 60%.
En todos estos 40 y pico de años no hemos tenido un solo programa directo para evitar la pobreza, sino solo intentos de contener sus efectos. Ergo: Parece que la dirigencia política – incluso la que se referencia en los más humildes – la considera un hecho inexorable; una suerte de enfermedad sin vacuna, en que solo queda cuidar a los enfermos, parte de los cuales podrían no sanar nunca.
Tan irremediable es considerada, que los pobres transitan por la vida casi invisibles y quienes pertenecen al sistema de ayuda, se asumen como enfermeros, sin imaginar que un pobre pueda aspirar a dejar de serlo, salvo por saltos mágicos de calidad cómo convertirse en un deportista destacado en un deporte profesionalizado.
Tal vez sea hora de probar propuestas dirigidas expresamente a reducir la pobreza. Aquí va, a título de ejemplo, el resumen de una.
Concepto
Crear un Fondo para promover e implementar actividades de producción de bienes y servicios de necesidad básica que pueda ser auspiciado por un ente público, pero en que participen instituciones sociales no gubernamentales (iglesias, universidades, clubes), junto con aportantes privados de cualquier tamaño, para contar con el capital fijo y el capital variable necesarios hasta la puesta en marcha. El trabajo lo suministrarán cooperativas integradas mayoritariamente por residentes locales.
Criterios de aprobación de proyectos
Los proyectos a auspiciar deberán contar con análisis completo de la cadena de valor. Esto es: disponibilidad de materias primas y tecnología; equipamiento y necesidad de formación técnica de los trabajadores; demanda de los productos y magnitud de posibles convenios concretos de provisión.
La evaluación económica será posterior a contar con un análisis cualitativo completo y favorable de los segmentos mencionados.
Criterios de retribución
Cada proyecto será evaluado de modo que la retribución del capital aportado tenga un retorno fijo equivalente al ajuste por inflación y una retribución variable por participación en las ganancias.
La cooperativa tendrá retiros mensuales por aporte laboral y también una retribución variable por participación en las ganancias.
La conducción estratégica estará a cargo de un comité capital/trabajo y la conducción operativa estará a cargo de la cooperativa.
Áreas de trabajo
Habrá varios tipos. Algunos que corrigen concentraciones innecesarias de oferta; otros que satisfarán necesidades pendientes; otros más que apuntan a un mejor hábitat. Una lista incompleta será:
Horticultura; granja; faena, desposte y elaboración de carnes de animales menores y mayores; producción y elaboración de lácteos; panificados; pastas secas y frescas; alimentos preparados; indumentaria infantil; juguetes; energía renovable; conservación y/o remediación del medio ambiente; materiales de construcción; viviendas; cuidado de población con necesidades especiales; cultura, recreación y arte.
Será conveniente que las universidades y clubes adherentes constituyan grupos de especialización en proyectos de algunas de las temáticas mencionadas, buscando conocer la rama en detalle y aportar identidad e innovación a las iniciativas.
Criterios de distribución entre capital y trabajo
Dependerá de la proporción entre el capital invertido y el retiro anual básico estimado para el conjunto de trabajadores.
A menor rotación de ventas sobre el aporte realizado ( Mayor “densidad” de capital), mayor fracción de las utilidades será dirigida al capital.
Si por el contrario, la actividad es más intensiva en trabajo, los trabajadores perciben mayor proporción.
Lo anterior constituye el núcleo conceptual, a revisar al derecho y al revés, hasta confirmar su sensatez. La propuesta es inédita para el país, pero está hasta trillada en el mundo desarrollado, donde los fondos de inversión buscan captar ahorro privado de cualquier dimensión. La diferencia entre lo que ya funciona y esta iniciativa es que aquellas van dirigidas a buscar innovación y competitividad en un mundo donde a la noche la ambición solo descansa, como dice el tango; mientras que en nuestro caso se busca atender necesidades personales y comunitarias que se diseminan en todo el territorio y que afectan a millones de compatriotas.
La participación de instituciones sociales no gubernamentales como las iglesias, los clubes y las universidades son centrales para dar credibilidad y permanencia a una acción de compleja concreción, permitiendo así que varios miles de aportantes privados se sumen a emprendimientos tan básicos como hacer una bloquera o fabricar juguetes didácticos. El Estado debería aportar un capital semilla inicial y la conducción conceptual de todo el proceso posterior, pleno de participación popular.
Se trata de una construcción de tejido social sin antecedentes, que a nuestro juicio debe ser supervisada en tiempo real y contínuo, con resultados posibles muy potentes. Solo imaginemos llegar a un Fondo de 2000 Millones de usd aplicados por este camino, en que se necesitan entre 5000 y 10000 usd para generar el trabajo productivo de una persona. Sería entre 200.000 y 400.000 trabajos directos, con un poder multiplicador enorme.
Hasta pronto.
Desde 1983 la Argentino no ha logrado bajar del 20% de pobreza y ha tenido variaciones fuertes de ese índice, que llegó en ocasiones al 60%. El autor propone crear un Fondo para promover e implementar actividades de producción de bienes y servicios de necesidad básica que pueda ser auspiciado por un ente público, pero en que participen instituciones sociales no gubernamentales. Los detalles.
La política argentina transita hace décadas por un sendero muy dañino, en que los neoliberales tratan de destruir todo sistema con que el Estado haya querido proteger a los perjudicados por el capitalismo salvaje.
Mientras tanto, a su turno, los que se identifican con el campo popular imaginan poder administrar de otro modo un sistema de pensamiento como el neoliberalismo, que ha invadido todos los resquicios. Se busca evitar daños a los más débiles o, aún más ambicioso, conseguir una perspectiva optimista para las mayorías. Este intento ha fracasado una y otra vez, como ya hemos señalado en anteriores columnas. Aparece nítida la obligación de cambiar las metas y con ello cambiar el Estado, alejándose del núcleo conceptual del neoliberalismo.
Brasil ha avanzado al menos en uno de los múltiples frentes necesarios, como es la reducción del hambre. Su programa Fome Zero ha logrado sacar de esa situación a decenas de millones, eligiendo formas diferentes del remanido estímulo a los emprendedores o la entrega de alimentos, que ha sido reemplazado por un entramado de acciones que abarcan la producción de alimentos a escala pequeña, la distribución, la venta, complementando todo eso con esquemas de provisión transitoria de emergencia .
Méjico ha preparado un ambicioso plan de 6 años, que podríamos calificar de desarrollismo popular, que busca expandir capacidades productivas en sectores integrados al mundo y otros dirigidos al mercado interno, aspirando a promover la participación de todos los sectores sociales. Hablan de Prosperidad Compartida. Hermosa definición.
A medida que avanzan en su implementación, se han abocado a la tarea de transformar el Estado para asegurar que se interpreta cabalmente las metas y que se responde con eficiencia.
En ninguno de los dos casos han roto con el sistema hegemónico mundial. Con variada fuerza, sin embargo, están buscando incorporar componentes estructurales que eviten a sus gobiernos populares dedicar todo su tiempo a remediar daños y, a cambio, les permitan evitar que se generen esos daños.
¿Y aquí?
Desde 1983 no hemos podido bajar del 20% de pobreza y hemos tenido variaciones fuertes de ese índice, que llegó en ocasiones al 60%.
En todos estos 40 y pico de años no hemos tenido un solo programa directo para evitar la pobreza, sino solo intentos de contener sus efectos. Ergo: Parece que la dirigencia política – incluso la que se referencia en los más humildes – la considera un hecho inexorable; una suerte de enfermedad sin vacuna, en que solo queda cuidar a los enfermos, parte de los cuales podrían no sanar nunca.
Tan irremediable es considerada, que los pobres transitan por la vida casi invisibles y quienes pertenecen al sistema de ayuda, se asumen como enfermeros, sin imaginar que un pobre pueda aspirar a dejar de serlo, salvo por saltos mágicos de calidad cómo convertirse en un deportista destacado en un deporte profesionalizado.
Tal vez sea hora de probar propuestas dirigidas expresamente a reducir la pobreza. Aquí va, a título de ejemplo, el resumen de una.
Concepto
Crear un Fondo para promover e implementar actividades de producción de bienes y servicios de necesidad básica que pueda ser auspiciado por un ente público, pero en que participen instituciones sociales no gubernamentales (iglesias, universidades, clubes), junto con aportantes privados de cualquier tamaño, para contar con el capital fijo y el capital variable necesarios hasta la puesta en marcha. El trabajo lo suministrarán cooperativas integradas mayoritariamente por residentes locales.
Criterios de aprobación de proyectos
Los proyectos a auspiciar deberán contar con análisis completo de la cadena de valor. Esto es: disponibilidad de materias primas y tecnología; equipamiento y necesidad de formación técnica de los trabajadores; demanda de los productos y magnitud de posibles convenios concretos de provisión.
La evaluación económica será posterior a contar con un análisis cualitativo completo y favorable de los segmentos mencionados.
Criterios de retribución
Cada proyecto será evaluado de modo que la retribución del capital aportado tenga un retorno fijo equivalente al ajuste por inflación y una retribución variable por participación en las ganancias.
La cooperativa tendrá retiros mensuales por aporte laboral y también una retribución variable por participación en las ganancias.
La conducción estratégica estará a cargo de un comité capital/trabajo y la conducción operativa estará a cargo de la cooperativa.
Áreas de trabajo
Habrá varios tipos. Algunos que corrigen concentraciones innecesarias de oferta; otros que satisfarán necesidades pendientes; otros más que apuntan a un mejor hábitat. Una lista incompleta será:
Horticultura; granja; faena, desposte y elaboración de carnes de animales menores y mayores; producción y elaboración de lácteos; panificados; pastas secas y frescas; alimentos preparados; indumentaria infantil; juguetes; energía renovable; conservación y/o remediación del medio ambiente; materiales de construcción; viviendas; cuidado de población con necesidades especiales; cultura, recreación y arte.
Será conveniente que las universidades y clubes adherentes constituyan grupos de especialización en proyectos de algunas de las temáticas mencionadas, buscando conocer la rama en detalle y aportar identidad e innovación a las iniciativas.
Criterios de distribución entre capital y trabajo
Dependerá de la proporción entre el capital invertido y el retiro anual básico estimado para el conjunto de trabajadores.
A menor rotación de ventas sobre el aporte realizado ( Mayor “densidad” de capital), mayor fracción de las utilidades será dirigida al capital.
Si por el contrario, la actividad es más intensiva en trabajo, los trabajadores perciben mayor proporción.
Lo anterior constituye el núcleo conceptual, a revisar al derecho y al revés, hasta confirmar su sensatez. La propuesta es inédita para el país, pero está hasta trillada en el mundo desarrollado, donde los fondos de inversión buscan captar ahorro privado de cualquier dimensión. La diferencia entre lo que ya funciona y esta iniciativa es que aquellas van dirigidas a buscar innovación y competitividad en un mundo donde a la noche la ambición solo descansa, como dice el tango; mientras que en nuestro caso se busca atender necesidades personales y comunitarias que se diseminan en todo el territorio y que afectan a millones de compatriotas.
La participación de instituciones sociales no gubernamentales como las iglesias, los clubes y las universidades son centrales para dar credibilidad y permanencia a una acción de compleja concreción, permitiendo así que varios miles de aportantes privados se sumen a emprendimientos tan básicos como hacer una bloquera o fabricar juguetes didácticos. El Estado debería aportar un capital semilla inicial y la conducción conceptual de todo el proceso posterior, pleno de participación popular.
Se trata de una construcción de tejido social sin antecedentes, que a nuestro juicio debe ser supervisada en tiempo real y contínuo, con resultados posibles muy potentes. Solo imaginemos llegar a un Fondo de 2000 Millones de usd aplicados por este camino, en que se necesitan entre 5000 y 10000 usd para generar el trabajo productivo de una persona. Sería entre 200.000 y 400.000 trabajos directos, con un poder multiplicador enorme.
Hasta pronto.
Política – Tiempo Argentino