La lupa del fiscal federal Gerardo Pollicita sobre el patrimonio de Manuel Adorni ha encontrado un nuevo foco de conflicto: los 11 días que el actual jefe de Gabinete pasó en Río de Janeiro junto a su familia durante las vacaciones de invierno de 2024. El viaje, realizado entre el 12 y el 23 de julio, cuando Adorni todavía ocupaba el cargo de vocero presidencial, se ha convertido en una pieza clave dentro de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que instruye el Ministerio Público Fiscal.

Si bien la confirmación del viaje a las playas brasileñas ya es un hecho registrado por la Justicia, el equipo de Pollicita trabaja ahora en el cruce de datos para desentrañar la arquitectura de gastos detrás de la travesía. Los investigadores están concentrados en determinar cómo se concretó el traslado, la categoría del alojamiento elegido y, fundamentalmente, el costo total de la estadía en una de las ciudades más caras de la región durante la temporada alta. La sospecha central apunta a la falta de registros bancarizados que puedan justificar el nivel de gasto exhibido en aquel entonces.

Este episodio en Brasil se suma a un historial de traslados internacionales que ya empezaban a generar inquietud en los pasillos de Comodoro Py. La fiscalía analiza una serie de viajes realizados por la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, quien registra ingresos y salidas a Estados Unidos —con destino a los parques de Disney— y una estadía prolongada de 17 días en Europa con ingreso por Madrid. La acumulación de estos viajes, sumada a la reciente adquisición de propiedades inmobiliarias en la Ciudad de Buenos Aires y un country de la provincia, forma un patrón que la Justicia busca contrastar con los ingresos oficiales declarados por el funcionario.

Para la administración Milei, los movimientos de Adorni se han transformado en una carga política cada vez más pesada. Mientras el jefe de Gabinete es investigado por la compra de bienes a través de hipotecas privadas, la persistencia de estos viajes internacionales alimenta el expediente judicial por enriquecimiento ilícito. El fiscal Pollicita busca determinar ahora si el estilo de vida del funcionario responde a una capacidad económica legítima o si, por el contrario, los viajes a Río y otras capitales del mundo son parte de un crecimiento patrimonial que no puede ser justificado bajo el rigor de la ley.