Lula por la virada
El domingo 4 de octubre operó en las filas del PT como un verdadero baldazo de agua fría. Aquella contundente demostración de fuerza de Flávio Bolsonaro no solo rompió los pronósticos iniciales, sino que forzó de inmediato la apertura de una fase inédita en la contienda. El tablero mutó: el petismo acusó el impacto volviendo a lo que mejor conoce: el territorio. Así recuperó el pulso de la calle para disputar cuerpo a cuerpo el destino de este Brasil partido en dos. Las primeras líneas de resistencia brotaron del movimiento estudiantil. Universidades, plazas y patios académicos se poblaron con una…