Finalmente, Carlos Simón Poblete dejó de estar desaparecido: sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a partir de las muestras genéticas de su hija, la nieta restituida Miriam Poblete Moyano, quien este año se acercó a aportar su sangre.
Carlos nació en San Juan en 1944 y estudiaba ingeniería civil. Militó primero en la Juventud Peronista y luego en la organización Montoneros, donde era conocido como “Tula” o “Guillermo”.
En San Juan conoció a María del Carmen Poblete, diez años menor. “Pichona” o “La Gorda”, como la llamaban, llegó desde Mendoza, su ciudad natal, donde comenzaba a ser perseguida por su militancia en la villa San Martín con el padre Pedro, un sacerdote que también fue desaparecido.
Entre abril y mayo de 1977, la pareja fue secuestrada en Córdoba y llevada al centro clandestino de detención La Perla. Ella estaba embarazada de más de ocho meses. Al poco tiempo, los trasladaron a ambos.
Ella fue llevada a la ESMA, donde en junio de 1977 dio a luz a una niña en un parto atendido por el médico de la marina Jorge Luis Magnacco. La pareja fue luego desaparecida y la bebé fue apropiada por Armando Fernández, un oficial de inteligencia de la Policía de Mendoza, y su esposa, Iris Yolanda Luffi.
Miriam estuvo apropiada durante 40 años. Recién en 2017, luego de una denuncia de la Comisión Hermanos de la agrupación HIJOS Mendoza, un estudio genético le devolvió su verdadera identidad.
Este año, en el aniversario del golpe cívico militar, la mujer fue parte del video institucional del gobierno nacional, en el que la gestión libertaria intentó sin éxito reinstalar la teoría de los dos demonios y la “memoria completa”.
Hasta el momento, el destino de Carlos era desconocido. Según comunicó este jueves el EAAF, el cuerpo de Carlos fue exhumado en 2010, durante los trabajos realizados por el Equipo en el Cuadro 33 del Cementerio Municipal de Mendoza, que había sido utilizado para la inhumación de personas sin identidad durante la dictadura.
Durante esos trabajos, el EAAF relevó 250 sepulturas y analizó cientos de cuerpos entre los que se identificaron a Carlos y a otras tres personas que estaban desaparecidas.
Quienes tengan un familiar desaparecido entre 1974 y 1983, pueden aportar su muestra de sangre al EAAF. “Una gota de tu sangre puede ayudar a identificarlo. La toma de muestras es gratuita, confidencial y únicamente con fines identificatorios. WhatsApp: +54911 2348 5229. Teléfono: 0800 345 3236. Mail: iniciativa@eaaf.org”, difundió el organismo.
Sus restos fueron hallados en el Cementerio de Mendoza hace más de 10 años y pudo ser identificado a partir de las muestras aportadas por su hija, Miriam Poblete Moyano, nieta restituida en 2017.
Finalmente, Carlos Simón Poblete dejó de estar desaparecido: sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a partir de las muestras genéticas de su hija, la nieta restituida Miriam Poblete Moyano, quien este año se acercó a aportar su sangre.
Carlos nació en San Juan en 1944 y estudiaba ingeniería civil. Militó primero en la Juventud Peronista y luego en la organización Montoneros, donde era conocido como “Tula” o “Guillermo”.
En San Juan conoció a María del Carmen Poblete, diez años menor. “Pichona” o “La Gorda”, como la llamaban, llegó desde Mendoza, su ciudad natal, donde comenzaba a ser perseguida por su militancia en la villa San Martín con el padre Pedro, un sacerdote que también fue desaparecido.
Entre abril y mayo de 1977, la pareja fue secuestrada en Córdoba y llevada al centro clandestino de detención La Perla. Ella estaba embarazada de más de ocho meses. Al poco tiempo, los trasladaron a ambos.
Ella fue llevada a la ESMA, donde en junio de 1977 dio a luz a una niña en un parto atendido por el médico de la marina Jorge Luis Magnacco. La pareja fue luego desaparecida y la bebé fue apropiada por Armando Fernández, un oficial de inteligencia de la Policía de Mendoza, y su esposa, Iris Yolanda Luffi.
Miriam estuvo apropiada durante 40 años. Recién en 2017, luego de una denuncia de la Comisión Hermanos de la agrupación HIJOS Mendoza, un estudio genético le devolvió su verdadera identidad.
Este año, en el aniversario del golpe cívico militar, la mujer fue parte del video institucional del gobierno nacional, en el que la gestión libertaria intentó sin éxito reinstalar la teoría de los dos demonios y la “memoria completa”.
Hasta el momento, el destino de Carlos era desconocido. Según comunicó este jueves el EAAF, el cuerpo de Carlos fue exhumado en 2010, durante los trabajos realizados por el Equipo en el Cuadro 33 del Cementerio Municipal de Mendoza, que había sido utilizado para la inhumación de personas sin identidad durante la dictadura.
Durante esos trabajos, el EAAF relevó 250 sepulturas y analizó cientos de cuerpos entre los que se identificaron a Carlos y a otras tres personas que estaban desaparecidas.
Quienes tengan un familiar desaparecido entre 1974 y 1983, pueden aportar su muestra de sangre al EAAF. “Una gota de tu sangre puede ayudar a identificarlo. La toma de muestras es gratuita, confidencial y únicamente con fines identificatorios. WhatsApp: +54911 2348 5229. Teléfono: 0800 345 3236. Mail: [email protected]”, difundió el organismo.
Política – Tiempo Argentino