En el siglo XXI, el polo occidental del orden internacional actúa simulando tener el poder militar, económico y moral que alguna vez poseyó. En el poder blando, todas las causas que la mayoría de la humanidad considera positivas son difundidas por los voceros oficiales de Occidente y su caja de resonancia mediática como consustanciales al “modo de vida del jardín occidental” y ajenos a la “jungla que representa Eurasia y el Sur Global”, como alguna vez expresó el político español Josep Borrell, que fue Alto Representante de la Unión Europea para Asunto Exteriores y de Seguridad.
Sin embargo, los hechos de la vida real demuestran que son máscaras que se caen y se cambian diariamente. La libertad de expresión, condición sine qua non de cualquier democracia real, es sustituida por las granjas de bots que inundan las redes sociales y los medios, transformándose en la “opinión pública”, una suerte de cuarto poder en la sociedad democrática.

La transparencia en el manejo de los recursos públicos es otra de las causas que la mayoría de la población mundial comparte como condición importante para una democracia real. Cuando The Economist, este 24 de agosto, informa sobre el enésimo caso de corrupción en la Ucrania de Volodimir Zelenski, las élites europeas miran para otro lado y el primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, viaja a Kiev para reafirmar el apoyo irrestricto al ilegal, autoprorrogado y corrupto régimen que preside Zelenski.
Cae otra de las máscaras de Occidente. Zelenski es un buen peón en la rusófoba geoestrategia de las élites occidentales y no importa que sea ilegítimo o corrupto.
La defensa del medio ambiente es otra máscara que se cae cuando hay intereses de élites empresariales occidentales en juego. La empresa canadiense First Quantum y su filial panameña, Minera Panamá S.A, avanzan en la explotación de una mina de cobre a cielo abierto, contraviniendo normas internacionales y una resolución de la Corte Suprema de Justicia de Panamá de noviembre de 2023.
Pero las élites empresariales canadienses y sus súbditos panameños ignoran el derecho internacional y nacional porque Panamá pertenece a la jungla a la que aludía Borrell en su famoso y malhadado discurso.
Las élites occidentales no deberían olvidar el desenlace de Las mil y una noches: el joven pobre de Bagdad vestido de califa es llevado por el pueblo al palacio, donde comienza a impartir justicia, ejerciendo el poder sin máscaras.
El polo occidental del orden internacional actúa simulando tener el poder militar, económico y moral que alguna vez poseyó.
En el siglo XXI, el polo occidental del orden internacional actúa simulando tener el poder militar, económico y moral que alguna vez poseyó. En el poder blando, todas las causas que la mayoría de la humanidad considera positivas son difundidas por los voceros oficiales de Occidente y su caja de resonancia mediática como consustanciales al “modo de vida del jardín occidental” y ajenos a la “jungla que representa Eurasia y el Sur Global”, como alguna vez expresó el político español Josep Borrell, que fue Alto Representante de la Unión Europea para Asunto Exteriores y de Seguridad.
Sin embargo, los hechos de la vida real demuestran que son máscaras que se caen y se cambian diariamente. La libertad de expresión, condición sine qua non de cualquier democracia real, es sustituida por las granjas de bots que inundan las redes sociales y los medios, transformándose en la “opinión pública”, una suerte de cuarto poder en la sociedad democrática.

Foto: Manan Vatsyayana / AFP
La transparencia en el manejo de los recursos públicos es otra de las causas que la mayoría de la población mundial comparte como condición importante para una democracia real. Cuando The Economist, este 24 de agosto, informa sobre el enésimo caso de corrupción en la Ucrania de Volodimir Zelenski, las élites europeas miran para otro lado y el primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, viaja a Kiev para reafirmar el apoyo irrestricto al ilegal, autoprorrogado y corrupto régimen que preside Zelenski.
Cae otra de las máscaras de Occidente. Zelenski es un buen peón en la rusófoba geoestrategia de las élites occidentales y no importa que sea ilegítimo o corrupto.
La defensa del medio ambiente es otra máscara que se cae cuando hay intereses de élites empresariales occidentales en juego. La empresa canadiense First Quantum y su filial panameña, Minera Panamá S.A, avanzan en la explotación de una mina de cobre a cielo abierto, contraviniendo normas internacionales y una resolución de la Corte Suprema de Justicia de Panamá de noviembre de 2023.
Pero las élites empresariales canadienses y sus súbditos panameños ignoran el derecho internacional y nacional porque Panamá pertenece a la jungla a la que aludía Borrell en su famoso y malhadado discurso.
Las élites occidentales no deberían olvidar el desenlace de Las mil y una noches: el joven pobre de Bagdad vestido de califa es llevado por el pueblo al palacio, donde comienza a impartir justicia, ejerciendo el poder sin máscaras.
Mundo – Tiempo Argentino