El Poder Ejecutivo propuso al Senado el pliego del juez federal Daniel Rafecas para ocupar un asiento en la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, la instancia revisora de las decisiones de los tribunales orales porteños. Si la propuesta avanza quedaría vacante una silla clave de la primera instancia de los tribunales de Comodoro Py.
La movida que se formalizó este martes había circulado en los últimos días. Ahora, resta que los senadores convoquen a audiencia pública a Rafecas para luego avanzar hacia la búsqueda de acuerdo para el nuevo cargo. El magistrado dejaría de trabajar en la estratégica Justicia Federal, donde tramitan las causas más sensibles para la política y aquellas sobre delitos de narcotráfico, para pasar al ámbito Nacional.
Como camarista nacional de Casación pasaría a participar de la revisión de las decisiones de los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional con asiento en la ciudad de Buenos Aires, donde tramitan casos de robos y hurtos, homicidios, estafas y extorsiones, solo por mencionar algunos.
Si se concreta su desembarco en ese cargo, quedaría vacante la titularidad del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 3, al que llegó en 2004 tras ser nombrado por el ex presidente Néstor Kirchner.
Durante el gobierno de Alberto Fernández, Rafecas fue candidato a convertirse en jefe de los fiscales como procurador general de la Nación, cargo que ocupa interinamente Eduardo Casal desde hace nueve años. Sin embargo, esa aspiración fue uno de los tantos proyectos políticos que cayó víctima de la interna entre el entonces presidente y la ex vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
“Más que dispuesto”
El envío del pliego para ocupar la Vocalía Séptima de la Cámara Nacional de Casación fue tomado con agrado por parte de Rafecas, según dejaron trascender desde su entorno ante consultas de Tiempo.
Quienes lo frecuentan remarcaron que el magistrado está “más que dispuesto” a ocupar el cargo para el cual fue propuesto por el gobierno de Javier Milei y que considera que se trata de un ascenso en su carrera, pese a que dejaría la Justicia Federal para pasar al ámbito de la Justicia Nacional. Desde su entorno señalaron que es un paso muy importante y esperado por el juez, en parte porque sería volver a un fuero del cual fue parte en sus primeros años de carrera judicial.
Más allá de la sorpresa por el movimiento, lo cierto es que la propuesta del gobierno tiene un correlato institucional que lleva tiempo de desarrollo. En 2018, quedó primero en el concurso para cubrir la Vocalía Séptima con una calificación de 176 puntos.
A lo largo de 22 años al frente de su Juzgado, Rafecas logró construir un nombre propio e imponer una impronta diferenciada de la lógica de poder que predomina en el edificio de Retiro.
En parte, ese perfil se lo dio su intervención en el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. En su haber tiene más de 300 represores detenidos y enviados a juicio en expedientes como la megacausa del Primer Cuerpo y criminales como Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone. Su trabajo en esa materia no quedó limitado a la actividad judicial, sino que también lo ha llevado a otras instancias como la educativa.
Como parte de la plana mayor de Comodoro Py también intervino en causas sensibles para la política nacional. Procesó y mandó a juicio al ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido en la llamada causa Odebretch; dispuso en dos oportunidades la desestimación de la denuncia del ex fiscal Alberto Nisman contra la ex presidenta Cristina Kirchner por el Memorándum con Irán y más cerca en el tiempo dispuso el procesamiento de 9 iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA, proceso por el cual dispuso la realización de un juicio en ausencia, respaldado por las entidades AMIA y DAIA, y resistido por organizaciones como Memoria Activa, además de la Defensoría Oficial.
Desde el entorno del juez celebraron la decisión. Ahora resta que la Cámara Alta lo convoque a audiencia y le de acuerdo.
El Poder Ejecutivo propuso al Senado el pliego del juez federal Daniel Rafecas para ocupar un asiento en la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, la instancia revisora de las decisiones de los tribunales orales porteños. Si la propuesta avanza quedaría vacante una silla clave de la primera instancia de los tribunales de Comodoro Py.
La movida que se formalizó este martes había circulado en los últimos días. Ahora, resta que los senadores convoquen a audiencia pública a Rafecas para luego avanzar hacia la búsqueda de acuerdo para el nuevo cargo. El magistrado dejaría de trabajar en la estratégica Justicia Federal, donde tramitan las causas más sensibles para la política y aquellas sobre delitos de narcotráfico, para pasar al ámbito Nacional.
Como camarista nacional de Casación pasaría a participar de la revisión de las decisiones de los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional con asiento en la ciudad de Buenos Aires, donde tramitan casos de robos y hurtos, homicidios, estafas y extorsiones, solo por mencionar algunos.
Si se concreta su desembarco en ese cargo, quedaría vacante la titularidad del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 3, al que llegó en 2004 tras ser nombrado por el ex presidente Néstor Kirchner.
Durante el gobierno de Alberto Fernández, Rafecas fue candidato a convertirse en jefe de los fiscales como procurador general de la Nación, cargo que ocupa interinamente Eduardo Casal desde hace nueve años. Sin embargo, esa aspiración fue uno de los tantos proyectos políticos que cayó víctima de la interna entre el entonces presidente y la ex vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El envío del pliego para ocupar la Vocalía Séptima de la Cámara Nacional de Casación fue tomado con agrado por parte de Rafecas, según dejaron trascender desde su entorno ante consultas de Tiempo.
Quienes lo frecuentan remarcaron que el magistrado está “más que dispuesto” a ocupar el cargo para el cual fue propuesto por el gobierno de Javier Milei y que considera que se trata de un ascenso en su carrera, pese a que dejaría la Justicia Federal para pasar al ámbito de la Justicia Nacional. Desde su entorno señalaron que es un paso muy importante y esperado por el juez, en parte porque sería volver a un fuero del cual fue parte en sus primeros años de carrera judicial.
Más allá de la sorpresa por el movimiento, lo cierto es que la propuesta del gobierno tiene un correlato institucional que lleva tiempo de desarrollo. En 2018, quedó primero en el concurso para cubrir la Vocalía Séptima con una calificación de 176 puntos.
A lo largo de 22 años al frente de su Juzgado, Rafecas logró construir un nombre propio e imponer una impronta diferenciada de la lógica de poder que predomina en el edificio de Retiro.
En parte, ese perfil se lo dio su intervención en el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. En su haber tiene más de 300 represores detenidos y enviados a juicio en expedientes como la megacausa del Primer Cuerpo y criminales como Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone. Su trabajo en esa materia no quedó limitado a la actividad judicial, sino que también lo ha llevado a otras instancias como la educativa.
Como parte de la plana mayor de Comodoro Py también intervino en causas sensibles para la política nacional. Procesó y mandó a juicio al ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido en la llamada causa Odebretch; dispuso en dos oportunidades la desestimación de la denuncia del ex fiscal Alberto Nisman contra la ex presidenta Cristina Kirchner por el Memorándum con Irán y más cerca en el tiempo dispuso el procesamiento de 9 iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA, proceso por el cual dispuso la realización de un juicio en ausencia, respaldado por las entidades AMIA y DAIA, y resistido por organizaciones como Memoria Activa, además de la Defensoría Oficial.
Política – Tiempo Argentino