¿Amanhã será um lindo dia?

En la víspera de la elección que definirá el próximo presidente de Brasil, las encuestas dicen que Lula está adelante de Flávio Bolsonaro pero que irán a balotaje. En tiempo de redes sociales y plataformas digitales, es difícil saber lo que está viendo cada uno en su pantalla y cómo irá a afectar su voto. Brasil Pronto para Mais, la coalición que postula a Lula y Alckmin, reúne siete partidos de izquierda y centro-izquierda, mientras que Flávio Bolsonaro es el candidato del Partido Liberal. La familia Bolsonaro consiguió imponer al senador como candidato de la derecha, a pesar de la resistencia de otros partidos. Los tres grandes partidos conservadores (Republicanos, Partido Progressista y Unión Brasil) declararon neutralidad en la elección, mientras que otros presentan candidatos propios. Conocidos como Centrão, esos partidos conservadores, siempre están en el poder. Unión Brasil y el Partido Progressista compusieron el gobierno de Lula y se retiraron al final de 2025.

El año comenzó con la sensación de una elección a la que el gobierno llegaba con ventaja, pero tanto las intervenciones de Donald Trump, las jugadas dentro de la Justicia en el mayor escándalo bancario de la historia de Brasil y la guiñada del mercado financiero a Flávio llevaron a pensar que podría ganar.

En las últimas semanas, sin embargo, el gobierno revirtió esa tendencia a base de apuestas arriesgadas, movilización y comunicación. En esta elección, el gobierno jugó con todas las cartas que tenía y las supo jugar. Consiguió dejar al bolsonarismo a la defensiva, por las pautas que colocó, por los acuerdos que consiguió y por las denuncias que aparecieron y que supo mostrar.

Con un congreso marcadamente conservador, en Brasil la época de elecciones abre la posibilidad de presentar propuestas e implementar medidas populares que en otros momentos serían bombardeadas por los medios de comunicación y el establishement político y empresarial. La campaña por la reducción de la jornada laboral para 40 horas semanales, la prohibición de las bets, el ajuste de la “Bolsa familia” –programa de transferencia monetaria para familias que ganan menos de US$ 40 mensuales per capita– y la oferta de medicamentos inyectables para adelgazar en el sistema público de salud son medidas con gran apoyo popular. Algunas fueron sancionadas, otras todavía están negociándose.

La negación de participar en los debates presidenciales del canal O’Globo, tanto de Lula como de Flávio, y la suspensión del mismo por la emisora marcan el fin de una época en la que el Grupo Globo se erigía como la arena de debate público.

En ese horario, Lula participó en una entrevista en un podcast con una audiencia de 1,8 millones de espectadores. Flávio hizo un live con casi un millón de espectadores. Las movilizaciones en la calle volvieron a ser de la izquierda, con grandes manifestaciones en muchas
ciudades y con un señor de 80 años con una energía avasalladora. Flávio no consiguió realizar ningún acto significativo.

En pocas horas veremos cómo se decide la elección. Flávio es el candidato de Trump en Brasil. Para Lula, “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, tal como lo expresó en el discurso inaugural de la Asamblea General de la ONU. Qué Brasil elegirán los que vayan a votar, de las 158,7 millones de electoras y electores habilitados, definirá no solamente el destino del país, sino del continente y, porque no decirlo, del mundo. Sabremos si “Amanhã, será um linda dia”, tal como dice la canción y el eslogan de cierre de campaña de Lula. Esa letra que agrega “um lindo dia da mais louca alegría”. «

¿Amanhã será um lindo dia?
Para Lula, “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Foto: Xinhua

 En una contienda de impacto global que enfrenta la soberanía nacional contra el embate ultra auspiciado por Trump, las urnas definirán si el impulso de las medidas populares de Lula logra frenar la arremetida del bolsonarismo.  

En la víspera de la elección que definirá el próximo presidente de Brasil, las encuestas dicen que Lula está adelante de Flávio Bolsonaro pero que irán a balotaje. En tiempo de redes sociales y plataformas digitales, es difícil saber lo que está viendo cada uno en su pantalla y cómo irá a afectar su voto. Brasil Pronto para Mais, la coalición que postula a Lula y Alckmin, reúne siete partidos de izquierda y centro-izquierda, mientras que Flávio Bolsonaro es el candidato del Partido Liberal. La familia Bolsonaro consiguió imponer al senador como candidato de la derecha, a pesar de la resistencia de otros partidos. Los tres grandes partidos conservadores (Republicanos, Partido Progressista y Unión Brasil) declararon neutralidad en la elección, mientras que otros presentan candidatos propios. Conocidos como Centrão, esos partidos conservadores, siempre están en el poder. Unión Brasil y el Partido Progressista compusieron el gobierno de Lula y se retiraron al final de 2025.

El año comenzó con la sensación de una elección a la que el gobierno llegaba con ventaja, pero tanto las intervenciones de Donald Trump, las jugadas dentro de la Justicia en el mayor escándalo bancario de la historia de Brasil y la guiñada del mercado financiero a Flávio llevaron a pensar que podría ganar.

En las últimas semanas, sin embargo, el gobierno revirtió esa tendencia a base de apuestas arriesgadas, movilización y comunicación. En esta elección, el gobierno jugó con todas las cartas que tenía y las supo jugar. Consiguió dejar al bolsonarismo a la defensiva, por las pautas que colocó, por los acuerdos que consiguió y por las denuncias que aparecieron y que supo mostrar.

Con un congreso marcadamente conservador, en Brasil la época de elecciones abre la posibilidad de presentar propuestas e implementar medidas populares que en otros momentos serían bombardeadas por los medios de comunicación y el establishement político y empresarial. La campaña por la reducción de la jornada laboral para 40 horas semanales, la prohibición de las bets, el ajuste de la “Bolsa familia” –programa de transferencia monetaria para familias que ganan menos de US$ 40 mensuales per capita– y la oferta de medicamentos inyectables para adelgazar en el sistema público de salud son medidas con gran apoyo popular. Algunas fueron sancionadas, otras todavía están negociándose.

La negación de participar en los debates presidenciales del canal O’Globo, tanto de Lula como de Flávio, y la suspensión del mismo por la emisora marcan el fin de una época en la que el Grupo Globo se erigía como la arena de debate público.

En ese horario, Lula participó en una entrevista en un podcast con una audiencia de 1,8 millones de espectadores. Flávio hizo un live con casi un millón de espectadores. Las movilizaciones en la calle volvieron a ser de la izquierda, con grandes manifestaciones en muchas
ciudades y con un señor de 80 años con una energía avasalladora. Flávio no consiguió realizar ningún acto significativo.

En pocas horas veremos cómo se decide la elección. Flávio es el candidato de Trump en Brasil. Para Lula, “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, tal como lo expresó en el discurso inaugural de la Asamblea General de la ONU. Qué Brasil elegirán los que vayan a votar, de las 158,7 millones de electoras y electores habilitados, definirá no solamente el destino del país, sino del continente y, porque no decirlo, del mundo. Sabremos si “Amanhã, será um linda dia”, tal como dice la canción y el eslogan de cierre de campaña de Lula. Esa letra que agrega “um lindo dia da mais louca alegría”. «

¿Amanhã será um lindo dia?
Para Lula, “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.

Foto: Xinhua

 Mundo – Tiempo Argentino

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